La devaluación de la miseria

Es increíble leer en diversos escritos de supuestos críticos al Camarada Presidente Obrero Maduro que el problema de la revolución bolivariana es la abundancia que aburguesa a las masas oprimidas y que ahora, para salvar el legado socialista del Comandante Chávez se requiere pasar a la etapa “más allá de lo material”, a una etapa espiritual. Es decir, que el “error” del socialismo bolivariano es intentar planificar la economía en medio de las contradicciones más enormes del capitalismo para reducir los índices de pobreza, combatir la miseria y hambre, el desempleo, entregar posibilidades materiales a los pensionados, construir viviendas con la GMVV, el reconocimiento de las deudas de la Cuarta República, el apoyo a los deportistas, a los cultores populares, a las mujeres en condición de desventaja social, a los discapacitados, la expansión de la educación en todos sus niveles, entre otras medidas “erradas” que incentivaron el consumismo. Bien, sería mejor llamar a este mal remedo de ideología revolucionaria, la IDEOLOGÍA DE LA MISERIA.

Esta gente parece no darse cuenta que el capitalismo es incapaz de asegurar siquiera las más básicas de las necesidades humanas a la gran mayoría del pueblo bolivariano, y que solo el socialismo puede lograrlo. La gente inteligente entiende que el libre desarrollo de las fuerzas productivas en Venezuela exige la unidad Latinoamericana y Caribeña a través de un plan común que permita la utilización equilibrada de los recursos para el beneficio de todos de los pueblos. Entonces, si esto es cierto para Latinoamérica y el Caribe por qué no es necesaria la planificación económica en nuestro país, en medio de la guerra económica más brutal que se conoce en 14 años de revolución en Venezuela. Aunque se deben cumplir premisas que el pueblo debe asumir como propias. Ante la guerra de las fuerzas del mercado de Fedecámaras y Consecomercio, la respuesta debe ser planificar la economía, nacionalizar las industrias esenciales que sabotean a diario y poner rígidos controles gubernamentales. Solo de esta forma la revolución obtendrá mejores resultados.

En medio de la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética fue la que derrotó a los ejércitos de Hitler gracias a la planificación de su economía, y la devastación de la burguesía venezolana contra la Patria Socialista en nada se diferencia a esos ejércitos. Incluso, luego la guerra la URSS reconstruyó su capacidad industrial y militar en tiempo récord. En cuestión de meses, la Unión Soviética superó a Alemania en la producción de armamentos. Estos beneficios se lograron a pesar de los errores burocráticos cometidos.

Es claro que en la etapa de transición al socialismo se debe expandir la democracia, tal y como dijera Chávez, no solo la libertad de crítica sino mediante el control de la economía y la política de la sociedad por los trabajadores y trabajadoras, los consejos, los sindicatos revolucionarios y organizaciones populares revolucionarias. El socialismo es un sistema que debe lograr producir para satisfacer las necesidades de la mayoría del pueblo y no para acumular capital y riquezas.

Esta tarea es la premisa para consolidar la transición al socialismo bolivariano y que está esbozado en el Plan de La Patria, para crear una nueva sociedad libre de los parásitos del capitalismo, donde se desarrolle de la industria, la agricultura, la ciencia y de la tecnología en beneficio de los productores: el pueblo trabajador.

La crisis actual del capitalismo no es solo espiritual y moral, sino que hunde sus raíces en el carácter privado de las fuerzas productivas que destruye el cuerpo social de las naciones e impide el libre desarrollo de la cultura humana. Pero, el socialismo bolivariano debe emplear la ciencia para satisfacer las necesidades materiales y espirituales del pueblo y no para construir armas de destrucción masiva como lo hacen los imperialistas.

Para valorar en su justa dimensión el Plan de la Patria, sin detenernos en comas y puntos, debemos ser capaces de comprender la realidad mundial para ser capaces de cambiar nuestra propia realidad. Nuestra patria debe sentirse satisfecha de haber despertado gracias al Presidente Chávez y debemos ponernos de pie para orientar con fuerza revolucionaria al Presidente Obrero Nicolás Maduro que está esperando nuestro apoyo decidido. Esa es nuestra principal meta como clase trabajadora. A los incrédulos vamos a darles la espalda y seguir adelante con las banderas de Chávez y la inspiración popular.

 

Independencia y Patria Socialista…Viviremos y Venceremos

CBST-Miranda/Sintraintevep-FUTPV



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Lucidio García


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