¿Qué le ha pasado a este país después que murió Chávez?

Es extraño. Sumamente extraño. No tiene, a simple vista, explicación lo que le pasó a este país una vez que falleció quien había mantenido unidos a los venezolanos, fueran partidarios o no de su proceso. Entonces, ¿qué pasó? Murió el Gigante, y de un día para otro el país cambió. ¿Acaso es los resultados de creer sólo en un hombre? ¿Fue su carisma, su autenticidad, su manera de llegarle a la gente, la diferencia? ¿Era Chávez un hombre fuera de época? Era un líder odiado por muchos, pero querido por muchos más. Era un líder respetado por unos y por otros. ¿Su muerte dejó un vacío insustituible? ¿Qué le pasó a Venezuela, que apenas falleció el conductor del proceso, se desató la locura? La corrupción, la desesperanza, los arrepentidos, los traidores, todo, absolutamente todo salió a flote. ¡Carajo, no puede ser! Me niego a creer que dependíamos de un hombre y su don de líder.

Oigo por la calle: “Si estuviera Chávez, esto no hubiera sucedido”. “Chávez, era otra cosa, nadie puede hacer lo que él hacía” “Su autenticidad era genuina, espontánea, natural y convincente” “A Chávez lo bueno, la buena persona se le salí por los poros” “Cuando tomaba un niño o una niña en sus brazos disfrutaba, se contagiaba y se portaba como ellos. Era un niño más”. “Cuando abrazaba a una viejita o a un viejito, se le veía en el rostro la felicidad de ese contacto”. ¿Qué pasó, entonces? El pueblo venezolano se acostumbró a un ser único, lleno de amor y de buenos sentimientos, que repartía por donde pasaba, como aquellos tiempos de niño cuando repartía las arañas, tuvieran o no tuvieran dinero la gente de Sabaneta, para comprarlas. Llegaba con la canasta vacía a su casa, en muchas ocasiones, sin el dinero correspondiente a las ventas. El era feliz dejando sus arañas en las casas donde las requerían. Ese fue el hombre que gobernó a este país casi por 14 años y dejó una huella imborrable en los venezolanos.

¿Y entonces, que pasó después de su muerte? Es difícil explicarlo para un lego como yo. Pero lo que sí comprendo es que tal vez no había la suficiente conciencia revolucionaria en todos los chavistas. Se declaraban chavistas, como declararse magallaneros o caraquistas. ¿Y la dirigencia del PSUV, partido creado por el propio Chávez? ¿Está siendo conducido con disciplina y haciendo las cosas correctas para fortalecer el fervor revolucionario? ¿O están en otra movida? Yo no quiero pensar mal. A mis 76 años de edad he visto correr mucha agua por debajo del puente. He visto, por ejemplo, como muchos se rasgaron las vestiduras en las décadas de los 60, y se creían más fedelistas que Fidel. Llevaron reclutaron a muchos jóvenes y les hicieron tronchar sus esperanzas, con las torturas, las desapariciones y las cárceles. ¿Dónde están esos seudo líderes? Algunos de ellos han desapacido con dignidad, pero otros están al lado de la derecha. Esa derecha que ellos decían combatir. Es una gran tristeza, para quienes nos hemos mantenido como un roble desde aquella época hasta estos días.

Mucho de eso tiene que ver con lo que le está pasando a este país en estos momentos. Porque para nadie es un secreto que en el proceso se insertaron adecos, muchos adecos, y copeyanos, en un menor grado, así como militares, cuyo objetivo fundamental era el de hacer dinero fácil y rápido. ¿Se acuerdan ustedes, del boom de las cooperativas? Hasta tuvieron que abrir taquillas especiales en el Hipódromo de la Rinconada para atender a un gentío proveniente de todo el país. Se abrieron las agallas. “Aquí está la mina que necesitaba”, pensaron muchos. El dinero es el culpable de muchos de los malas que nos aquejan. Y si no fíjense en lo que ha venido pasando con ciertos funcionarios de la administración pública, pequeños o grandes cacaos. Se han robado el dinero del Estado, con una voracidad jamás vista en este país.

En fin, no está Chávez con nosotros. El hombre que manejaba el poder y el gobierno a su antojo. Era un don que poseía jamás visto en otro líder político venezolano. Y ahora se ha desatado la locura, a todos los niveles. Ojalá sucediera un milagro que salve al legado del Gigante. Ojalá los dirigentes del PSUV saquen a flote el aprendizaje que pudieran haber asimilado de Chávez y pongan al proceso revolucionario en el camino correcto, recuperando a todos aquellos confundidos y listos para brincar la talanquera. Ojalá se iluminen estos dirigentes con la luz de quien se fue antes de haber cumplido su misión.




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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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