Cuando se acaba la guerra mediática, qué hacer con los radicales que le estorban a la Revolución

Será que se acabó la guerra mediática en el país y no nos habíamos enterado y ahora, después de tanto tiempo, comenzaremos a ver en los medios privados loas a la Revolución y al gobierno de Nicolás, después del cambio de línea de Globovisión, lo que algún tipo de relación tendrá también con la salida del aire y de las ondas hertzianas de los “radicales” de la revolución.

Haberlo dicho antes, autoridades y “camaradas” del alto gobierno. Quizás sabiéndolo nos hubiesen ahorrado tantos análisis y vanas elucubraciones intentando entender por qué la salida de la “artillería pesada” mediática con la que veníamos contando en nuestros medios de difusión. Pensando mejor el asunto, ahora todo cobra sentido para quienes no lográbamos entender los cambios comunicacionales que se han venido gestando y por qué el abandono de trincheras que creíamos indispensables para la defensa de la Revolución. Al no tener que desmontar el discurso mediático de la derecha, es mejor evitar a la gente pensante y crítica que puede terminan criticando ahora al gobierno “revolucionario”, para muestra un botón, la salida de Nolia y sus razones, (nos referimos a las razones de los que lo salieron).

Suponemos que dentro de poco comenzaremos a ver y a oír, publicidad pagada por el Gobierno en los canales y emisoras privadas, promoviendo a la Revolución, al gobierno de calle de Nicolás y al socialismo que ahora sí incluye a todos y a todas, hasta a los empresarios y a los capitalistas. Después de 14 años de tirantez y de pugnacidad, volvemos a la Venezuela de la convivencia y de la “igualdad” de la cuarta, tan añorada por quienes siempre se opusieron a Chávez y a sus discursos divisionistas y de ponernos a pelear unos con otros.

Ya no más guerra mediática, ya regresamos a la paz y a la convivencia del pasado. Los medios todos, se encargarán de ensalzar a nuestro gobierno revolucionario y éste gobierno se ocupará de que los privados reciban mensualmente sus dólares subsidiados, vía SICAD, para que especulen al pueblo y para que hagan la guerra económica al país, pero eso es otra cosa, ya no la guerra mediática que no nos dejaba vivir.

Ya se verá como se hace con Aporrea y esa pila de radicales que no quieren entender que la Revolución ha logrado bastante y que puede lograr más, pero que es necesario negociar y darle participación a todos, especialmente a la clase de empresarios que ciertamente “especulan pero dan empleo” y qué se les va a hacer, si ellos son así. Es necesario que los radicales, que de provocadores pasaron a insensatos e intrigantes, entiendan que gobernar no es un asunto fácil y que siempre hay que terminan cediendo a las presiones que imponen los poderes, especialmente si es el poder económico, que según parece dijo un tal Marx determina casi todo lo demás en la sociedad. Estos radicales que tanto les gusta citar al alemán ese y como que ni lo leen o en caso de que lo lean no lo entienden que es igual o peor, en cualquier caso.

Es importante que los seguidores de la revolución entiendan que el proceso continúa aunque en muchos casos parezca que no se atienden las orientaciones que el Comandante indicó, como se le va a hacer si ese hombre tan arrecho que tuvo la Revolución ya no está y si estando él era jodido gobernar como será ahora que ya nos dejó. Total que, los que gobiernan ahora tienen sus ideas que en muchos casos no se corresponden con las del pueblo, pero y cómo se hace si ese pueblo no cuenta con la organización para convertirse en Poder Popular y lograr el sueño de Bolívar que es el mismo que dos siglos después Chávez vino a mostrarnos, que lograra tener “la mayor suma de felicidad posible”


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Carlos Luna Arvelo


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