Entre primos e hijos de...

Por cuestiones del destino marcado por el reconocimiento ideológico, social y la irreverencia natural revolucionaria y humana, tengo dos primos que he conseguido por la red telemática, con los cuales me he podido “acercar” allende de las fronteras geográficas y culturales, no solo por el “parentesco” que hemos asumido, sino porque también coincidimos (cada quien con su expresiva y particular manera) en que el devenir no solo de la Venezuela Bolivariana, sino la Gran Patria Latinoamericana está signado por el pensamiento y la praxis socialista endógena, la que enarboló y acrecentó con dignidad nuestro siempre presente Camarada Hugo Chávez. Es decir, somos militantes y practicantes del Socialismo Bolivariano Chavista.

Tanto el apreciado e irreverente primo J. W. de Wekker Vegas, nuestro plenipotenciario chavista en las tierras bajas holandesas y mi comedido y revolucionario primo Nicolás Ramón Contreras Hernández, hijo de la hermana Colombia Bolivariana, son dos visionarios que sin estar en nuestro suelo patrio transmiten sus pareceres en dos pueblos, que no solo son disímiles en lo cultural, lingüístico y hasta en la composición de su estado y gobierno, sino que el tiempo que transcurre entre la fría parsimonia de Nederland y turbulencia calidez colombiana, no hacen que sus reflexiones sean dispares, sino mas bien están encausadas en un común encuentro de talante revolucionario bolivariano.

Pero así como estos dos apreciados primos emiten y participan no solo con su sentir y sus praxis en el aporte itinerante internacional a la causa bolivariana, hay otros seres que los enmarcaríamos en el popular (y hasta prosaico) mote de hijos de …, ya sabemos que. Son los que ahora le apodamos con apelativos medios “cultos” como apátridas o malinches, para que tengan una consonancia literaria que esta enmarcada dentro de los manuales de urbanidad.

El siempre presente Comandante Hugo Chávez, vio en el Camarada Presidente Nicolás Maduro no solo la extensión de su progenie política, sino también el talante de combatiente que guiaría y mantendría nuestra causa revolucionaria, en la continuidad de este proceso. Pero, el Compañero Chávez cuando valientemente lo designó, intuyó una cualidad que era primordial en los tiempos por venir: Maduro es un hombre ducho en las lides diplomáticas. Esto, porque el Camarada Chávez con su percepción cimentada, no en lo esotérico sino lo político, entrevió que la continuidad del Proceso Revolucionario no solo iba a estar asediada por los forajidos de nuestra derecha nacional, sino también estaría sitiada por el conglomerado montado internacionalmente por el imperio norteño. Y podemos ver que la cosa se prevé de esta manera.

El insufrible del Capriles Randosky, el bellaco del Aveledo y la Barbie Mantuana de la María Corina entre otros conspicuos malinches, están realizando un periplo financiado por el departamento de estado como embajadores de la miseria para denostar, no solo de nuestro presidente, nuestro gobierno y nuestra patria, sino de los países que han asumido gobiernos populares. Hasta se aparecieron en el Vaticano, pero aparentemente el indescifrable Papa Francisco no les paró mucho. Pero, la inquina de esta apátrida cofradía será permanente y con ecos de doctos cultos como el españolote peruano colonialista de Mario Vargas Llosa y de “lideres” internacionales. Hasta el no tan santo de Juan Manuel se le está incorporando nuevamente el uribismo y ha balbuceado sandeces en contra del Gobierno Venezolano, después de tanta jaladera de bolas a su “nuevo mejor amigo”. La tradición (o traición) santanderiana de la rancia oligarquía colombiana es permanente. Debe ser que ahora quiere volver a pastar con su mentor, por aquello del Gran Colombiano del Alvarito. Como diría un cachaco, el gran hijo de…

Hoy el Camarada Nicolás Maduro ha multiplicado su presencia nacional e internacional. En suelo patrio lidiando día a día con los mismos vándalos desestabilizadores y las manzanas podridas de la corrupción que se están sacando de la cesta nacional. En el plano internacional, el esfuerzo no es menor ya que la lucha se realiza con denuedo para contrarrestar la bestial campaña miserable y traidora de los embajadores del odio, con pasaporte de nuestra querida y bolivariana patria. Pero, es bueno no olvidar que esta revolución es pueblo y que al nos debemos y de el somos parte. Por eso, teniendo siempre presente al Camarada Hugo Chávez tenemos esta reflexión: “Un gobierno apuntalado por su pueblo jamás caerá”

Sin Chávez no hay Revolución, porque Chávez es la Revolución. Y esta Revolución es Chavista, porque todos somos Chávez.

Ingeniero Carlos J. Contreras C.
cajucont@gmail.com
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Carlos Contreras


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