Presidente Chávez: mire en su entorno

Si recordamos bien los tiempos de la IV República, tenemos un denominador común: todos los mandatos, sean adecos o sean copeyanos, fueron regímenes PRESIDENCIALISTAS, o sea, el Poder Ejecutivo cubría los otros poderes i los señalamientos de cargos eran todos a dedo –unas dedocracias- i las capacidades i virtudes de los hombres eran cosas secundaria al momento de escogerlos, i una firme credencial o apoyo era la opinión de las esposas o concubinas de los presidentes; tan queridas i apoyadas por la iglesia (sin distingo de casadas o queridas), sobre todo cuando eran dadivosas con los jerarcas de los secuaces del Imperio Vaticano. Un cambio de gobierno, realizado siempre con elecciones manuales, de papelitos en urnas i de actas matavotos, triunfaba el que hiciera más eficientes i disimuladas las trampas i quedaron tan aficionados a ese modelo atrasado i falso que, todavía hoi, los restos del naufragio bipartidista (i la “sobra” de sus dinosaurios o gusanos), encuentran inadmisible la tecnología del siglo XX i XXI i rechazan las máquinas electorales, las computadoras caza huellas i otros adelantos tecnológicos que garantizan los procesos electorales. Son mentalidades que rechazan las computadoras i claman por volver a la máquina de escribir, o a los libros escritos con “caligrafía inglesa” o en ocasiones con garabatos incomprensibles, que oscurezcan las falsificaciones. Entonces, realizado el proceso electoral, venía la euforia i el bullicio anárquico del “quítate tú para ponerme yo” i veíamos un médico al frente de un hipódromo, una analfabeto cultural en el Ministerio de Educación, un corrupto Summa Cum Laude presidiendo una entidad bancaria, un energúmeno presidente del Congreso, un embustero i cínico en la OCI o un lisiado dirigiendo el deporte; además, una filosofía política con ciertas pautas “éticas” como “disparen primero i averigüen después”; “aquí no hai razones para no robar”; “no me den, póngame donde HAIGA” (utilizando la gramática de Alfaro Ucero) i muchísimas consignas más que no vale la pena inventariar pues el pueblo, bien las conoce. Por eso casi nadie podía acercarse a un presidente, ni en los actos públicos ni que fuese periodista o fotógrafo. Tenían todos un círculo blindado que solamente permitía acceso a los “escogidos” i los presidentes hablaban poco o cuando hacían discursos se los escribían. Eso apenas era la fachada del equipo de corrupción que estaba por detrás, desvirtuando todo. Muchos han olvidado, especialmente, los atropellos a la prensa, radio, televisión, cierre de periódicos i sanciones o expulsiones a los periodistas o comunicadores sociales.

Cuando se dio la gran sorpresa de la derrota aplastante del bipartidismo puntofijista, pese a todas las ridículas i desesperada maniobras de última hora, tratando de que Frijolito pusieras sus “cagadas” en Miraflores (donde dicen que se habían aumentado las salas sanitarias en los tiempos refraneros de Luis Herrera, sabemos el porqué) i en el 98 triunfa el Comandante Hugo Chávez Frías, todos pensamos que llegaba la oportunidad tan esperada de un cambio radical, en la política venezolana.

Se comenzó de manera firme rechazando la Constitución de 1961 i cumpliendo paso a paso lo prometido en la campaña electoral, por primera vez en nuestra historia política de país soberano. Se realizó la Asamblea Nacional Constituyente; se promulgó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se presentaron las exigidas por la oposición, 49 Leyes Habilitantes; se empezaron a reestructurar los Poderes, ahora en número de cinco i todos se fue haciendo con elecciones libres i limpias como nunca, dando un ejemplo al mundo, hasta en la valoración justa de las etnias indígenas como se consagró en la Constitución. Todo es conocido, lo mismo que el éxito de las Misiones, la recuperación de la OPEP i de PDVSA i la superación del golpe de Estado, los paros, el saboteo petrolero, etc. Hasta aquí, realmente un cambio revolucionario i un respaldo del pueblo que lo valoraba bien. Sin embargo, empezaron a aparecer las filtraciones, los descontentos, los actos aislados de corrupción, aunque jamás como proclama la oposición de una gran corrupción. Eso es incierto; la corrupción de la IV República es tan monumental, tan grande en la historia del mundo, que lo que sucede actualmente (precisamente por infiltrados de la IV R. en el proceso) son casos aislados e imposibles de prever. Sabemos que todos esos pequeños brotes, son estimulados i financiados por los vende patria que están a su vez, financiados en dólares porque a todos se les ha respetado en demasía sus derechos, mientras ellos violan todas las leyes posibles o las deforman o interpretan a su gusto, como el Art. 350 de la Constitución. Eso, podríamos admitir hasta casi “normal” como sucede en todos los países del mundo, empezando por los Estados Unidos, uno de los más corruptos, injustos i terroristas que existen. Lo que realmente está perjudicando a la revolución, es la actitud de ciertos grupos capitalinos i en algunos estados de la república, de haberse “adueñado” del proceso revolucionario i electoral. Para ello han aislado al presidente de su gente; mientras él llega hasta ellos en su ALÓ PRESIDENTE i en su asistencia a cuanto acto político, económico, cultural, etc., puede asistir, hasta él no puede llegar nadie por ninguno de los medios posibles. En este proceso para las elecciones a diputados para la Asamblea Nacional en diciembre, las actitudes i las prácticas me han recordado casi con exactitud, a la de los partidos tradicionales. Confección de listas por amiguismo o por compromisos de intereses desconocidos para el pueblo. Todo los “dueños” de proceso, son los únicos que pueden postular, sin importar credenciales ni desempeño en estos años de transcurrido el gobierno bolivariano, incluso presentando candidatos en ciertas partes o regiones, donde nunca han aportado ni conoce nada, o algunos repitiendo la postulación de dos maneras o sitios, lo que expresa inseguridad fanatismo. Sin embargo, lo más grave de “los dueños de la revolución” es haber “decretado” que quien se postule por su cuenta está fuera del proceso. De manera que por mui revolucionario que sea una persona, si ellos no la ponen en sus listas de postulación, deja de ser revolucionario si se postula por iniciativa propia; modifican la estructura mental, los sentimientos i los conocimientos de quien no acata esa disposición absurda. Los únicos revolucionarios son ellos, los que precisamente están desvirtuando la democracia interna (como hizo Rómulo Betancourt en Acción Democrática con Luis B. Prieto) o como hace Bush que “descertifica” (un término que no existe en el diccionario) a los países que le da la gana. Realmente es sorprendente esta actitud que, le viene en bandeja de plata a la oposición. Presidente, mire en su entorno. Por eso, particularmente, de mi parte he manifestado mi desacuerdo i no porque esté buscando una diputación por interés personal o interés económico. Al contrario, creo que me hará la vida más difícil si fuese electo o en la misma campaña electoral, cuando ya transito el otoño existencial i me dirijo al invierno. Empero, es que esto que me sucede o afecta, le sucede a muchos venezolanos verdaderos revolucionarios i jóvenes que, viéndose excluidos por personajes que repiten la oportunidad de servir o de disfrutar de posiciones, tratan de oponerse al cambio social que exige el progreso. Esto desanima a los que se creen con iguales derechos i de donde puedan surgir nuevos líderes que puedan potenciar i elevar el proceso revolucionario. Pienso, igualmente que, en la actual AN son pocos los que han destacado i si no han tenido muchos descalabros, es porque la oposición es lo más pobre i mediocre que uno pueda imaginar. Allí no hai líderes, ni legisladores, ni hombres sensatos; simplemente hai entorpecedores de oficio.

Por todo esto, la experiencia de estos años de verdadera confrontación entre un pasado de democracia falsificada i de una revolución democrática o democracia revolucionaria, nos ha debido enseñar que necesitamos mentes lúcidas, hombres de talento i de valor, juventudes bien formadas con visión de futuro, porque el estado de derecho, es lo mismo decir una SOCIEDAD CIVILIZADA I PROGRESISTA, i descansa indefectiblemente sobre sus leyes, signadas por el espíritu de la Constitución i orientadas principalmente a lo social: ese sería el “nuevo” socialismo del siglo XXI que requiere de una firme base teórica, pues como dice el profesor Rigoberto Lanz en un interesante trabajo DEBATES SOBRE LOS SOCIALISMOS, “el nombre de la cosa es parte de la cosa” i debemos tener diputados i hombres de lucha, capacitados para lograr los propósitos que deseamos cristalizar, para lograr la soberanía, prosperidad i felicidad del pueblo. Les recuerdo de nuevo el pensamiento de Hebbel; “cuando fracasa una revolución, fracasa un siglo entero”.

Algunos revolucionarios, están jugando a eso, como a la ruleta rusa.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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