El Comandante y su patria

El comandante Hugo Chávez Frías, ha emergido cual rayo fulgurante por entre las empinadas espesuras de la historia venezolana, para desempolvarla, y aclimatarla a las exigencias sociales y modernas del siglo XXI

Somos afortunados de tenerlo entre nosotros. Lo podemos ver y tocar, es vida que palpita. Como ser humano aprendió de los errores a contraponerse a los vientos que le desfavorecen, sin perder de vista jamás la humildad y el norte que sus virtudes le señalan. Es el mismo rayo que ayer le tocó la misión de romper las tinieblas por un instante, no para perderse en el vacío, si no para luego resurgir con más fuerza y brillo sobre el firmamento latinoamericano.

Cuán difícil sería imaginar a Venezuela sin el comandante Chávez. ¿Quién puede contra un hombre de corazón abierto, que no puede ver a un pobre, porque luego le regala el cielo y las estrellas?

El comandante Chávez es un volcán de amor por el pueblo desposeído. Lo vieron mis ojos cuando, arrodillado sobre la tierra, abrazaba con fervor y dolor en su regazo a un niño de linda carita y manitos entumecidas.

El comandante y presidente Hugo Chávez Frías es el dogma materializado en la práctica revolucionaria bolivariana.

¿Quién no ha llorado de emoción por el que hoy recoge los ecos libertarios de Atahualpa, Tupac Amaru, Guaicaipuro y del Negro Primero?

Reza el dicho: “Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”. El comandante Chávez nos ha regalado las coordenadas, para focalizar el punto exacto de partida hacia la felicidad plena de bienestar social, cultural y político.

Los venezolanos que amamos con frenesí al comandante Chávez y a esta patria hace tiempo que nos aprendimos de memoria grandes y hermosas historias, para que ahora venga cualquier devaluado personero a echarnos cuentos de caminos.

Los revolucionarios de convicción, con el debido respeto, les hacemos llegar una invitación a los hermanos que nos adversan en las ideas, pero que a su vez les asiste la sindéresis, para que le demos al comandante Chávez un voto de gratitud, un voto de fe, un voto de esperanza, un voto de hermano y de confianza, pero sobre todo para que le demos diez millones de votos en el venidero evento electoral del 7 de octubre, para que continúen en sus manos laboriosas las bridas del brioso caballo blanco de la patria.


San Joaquín estado Carabobo

julio.cesar.carrillo@hotmail.com



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Julio César Carrillo


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