Nueva Ley del Trabajo: Acto de justicia



Todo análisis jurídico desde el punto de vista de la ideología burgués siempre al final resulta élitesco y excluyente. En el discurso de sus operadores, con su lenguaje mágico tramposo, tratan de convencer al explotado del que el amo es imprescindible y necesario, que el poder económico es un poder superior a la inteligencia social y al valor de la fuerza del trabajo, que el estado no debe intervenir como garante de los derechos de la masa trabajadora, por tal motivo hemos visto en los medios de comunicación como empresarios académicos y teóricos presentan sus puntos de vista restauradores del neoliberalismo maquillado y en sus análisis conservadores puntualizan la defensa de los intereses de la acumulación del capital, con su dominio sobre los medios de producción, criterio según el cual solo quienes amasan grandes fortunas son exclusivos dueños de la capacidad productiva y la gerencia administrativa de las empresas de producción, ya que la única capacidad de la fuerza laboral es producir bienes para la empresa del señor amo.

Según este criterio empresarial burgués, las leyes que protegen los derechos y la seguridad social de los trabajadores son anacrónicas e innecesarias porque disque obstruyen y no generan riquezas súbitas; por el contrario plantean que después de décadas de estudio, de investigación más distintos análisis con amplios debates en los diversos niveles de la sociedad, la ley sea desacatada y congelada cuando en realidad es un esfuerzo del intelecto patriótico para materializar una vía que de manera progresiva instituyan nuevas formas y mecanismos los cuales permitan muchos equilibrios moralizando el trabajo y a la vez reestructurar el órgano rector del mismo como ministerio, que permita gerenciar de manera actualizada el ordenamiento de la estructura productiva del país, sincerando su productividad propiciando una valoración justa del trabajo y de esta forma obtener como resultado un logro socio-político con la mayor y mejor distribución de la riqueza generada por la fuerza del capital y el trabajo productivo, propendiendo a un avance con mejores niveles de desarrollo humano, mejor ejercicio de la corresponsabilidad y así comprometer al Estado y al empresariado, dando una mirada integral a los distintos niveles de coordinación y articulación verdadera, con políticas importantes como las crediticias pero que a su vez esos capitales del erario público, tengan sentido estructurante y que sea generador de riqueza real, comprometida con el desarrollo de la nación para satisfacción del colectivo social ampliando así los niveles del buen vivir.

La nueva ley del trabajo y su promulgación es un acto de justicia que salda una deuda gigante y es resultado de un encuentro de los diálogos propositivos buscando resasir los derechos y reivindicaciones de la masa laboral, más allá de las mezquindades, de la opulencia cegada de egoísmos. En sí, es un inmenso logro de la sociedad entera, si este instrumento lo convertimos en apalancamiento que de forma progresiva logre la sistematización del ordenamiento productivo gerencial y laboral, ayudaría a la modernización de toda la fuerza productiva nacional.

Cabe destacar que la revolución bolivariana juega un papel fundamental en nuestra sociedad por lo tanto en esto no se anda por las ramas, traducida en la correcta visión del líder Hugo Chávez para lograr con su influencia definitoria que todo trascurra sin violencia y sin represión, correspondiente al concepto del modelo humanista y al espíritu incluyente e independentista que plasma el constituyente en nuestra constitución bolivariana.

Casi pasmados, hemos visto a los antiguos dirigentes CTVistas, adecocopeyanos y a todos sus derivados que no aprenden, consecuentes con lo que siempre fueron que no es otra cosa sino esquiroles de una camarilla empresarial que se anida en fedecamaras, siguen siendo los mismos que convalidaron con su silencio e incluso aplaudieron el inmenso escamoteo de la clase pudiente contra la clase obrera, hay los vemos, ellos andan resentidos coreando con sus amos su antichavismo visceral, siempre de espaldas al pueblo porque también son antibolivarianos que obedecen al libreto que les ordena la embajada imperialista invocando el tutelaje neocolonial del Fondo Monetario Internacional, además la embajada los financia, de allí su incapacidad para sentir el más mínimo amor a la patria.

Legislador Luis Oscar Calderón.

Consejo Legislativo del Estado Trujillo.

Militante Fabricista del Partido Socialista Unido de Venezuela.

luisoscarc55@gmail.com


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Luis Oscar Calderón

Dirigente de los Círculos Bolivarianos, comunicador alternativo, Director del periódico La Voz del Valle

 lavozdelvalle2@yahoo.es

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