No bastará un éxito extraordinario sino perfecto.

Triunfo del Consejo Nacional Electoral-CNE-el próximo 7 de Octubre trascenderá todas las fronteras pero debe evitarse que el Vicente "Tirapiedra" Díaz abra la boca y diga necedades

Hasta el presente el CNE ha dado al ciudadano común la sensación de estar ante una institución de altísimos quilates, lo digo sin ambages.

Perdimos Nueva Esparta, entre otras razones, porque metimos la pata bien feo, hasta apoyamos a Irene Sáez, el colmo.

Perdimos Carabobo porque privó el corazón en vez de la razón, Chávez se equivocó en primer término, al optar por Acosta Carlez y no hubo debate de fondo al respecto.

Perdimos Zulia por las necedades de nuestra propia gente que se peleó como perro y gato en vez de privilegiar la unidad orgánica del pueblo en torno a sus intereses; mas, la culpa no fue del pueblo sino de nuestra propia dirigencia, hecho que ahora parece superado.

Perdimos Táchira por la misma inquina interna y las burradas del PPT pero, primó nuestra debilidad de no darle una patada en el culo a ese grupete de chantajistas de Albornoz y, eh que lo dije entre bastidores: Ese carajo es pura pinta, ese carajo es un pobre traidor; pero se fue débil.

Perdimos Miranda y hasta fue bueno porque ahora el pueblo se dio cuenta del amalaya; el caso de Miranda es muy complejo y sería irresponsable poner a volar argumentos infundados, al voleo.

Perdimos Monagas por nuestra debilidad ante el chantaje de unos cuatro gatos.

Y, pare de contar. Nunca hubo una sola queja de nuestra parte, contra el Consejo Nacional Electoral, sencillamente porque es demasiado evidente la pulcritud de ese organismo, así que hay que aplaudirlos.

¡Juego limpio es juego limpio, si ganamos ganamos y si perdimos perdimos!

Perdimos el referendo y, no hubo una sola queja de nuestra parte, ni una sola, reitero.

En cambio un grupo de comemierdas opositores no hace más que alborotar y llorar cada vez que no les favorece un resultado, sencillamente porque son irresponsables, faltos de hombría, dudosos, indefinidos.

Todo eso hay que exponérselo al pueblo para que juzgue por sí mismo y no sea objeto de manipulación.

Bueno, pero al grano:

El CNE tiene en teoría cinco rectores principales pero en la práctica son cuatro rectoras y un discente que no aprende, éste es el discente Díaz Tirapiedra.

Dado que los ojos del mundo están puestos sobre Venezuela, y más específicamente sobre la Faja Petrolera del Orinoco, es obvio inferir que el triunfo del CNE al gestionar un proceso electoral impoluto de todas todas, tiene que ser de tal magnitud y calidad que no quede resquicio alguno para la diatriba.

Al efecto, consecuencialmente, el CNE debe planificar sus pasos y no permitir que su vocería se descarrile porque nada es más peligroso que un grito destemplado en un teatro lleno.

Recuerdo un hecho triste cuando un irresponsable gritó ¡fuego! En un templo, era una Semana Santa, y hubo una mortandad por ese hecho, por un simple grito.

Es vital preparar a la gente, entrenarla para que no reaccione de manera irracional ante las provocaciones de ¡“fuego”!

Sí en el caso citado la gente hubiese estado preparada para pensar, no habría reaccionado como reses que se precipitan al despeñadero creyendo salvarse.

Discente Díaz Tirapiedra es uno que cada vez que se aproxima una jornada electoral, sale a hablar estupideces contra el Comandante Chávez, se le olvida al tipo que aunque tiene ropa de Rector, no lo es, dado lo que es por dentro: un irresponsable.

También se le olvida al discente que Chávez es el Jefe del Estado y que como tal tiene derechos constitucionales irrenunciables.

Veamos que la conformación del Consejo Nacional Electoral es perfecto, tiene cuatro mujeres, cuatro verdaderas Rectoras cuyas actuaciones son dignas, ajustadas al deber que les asigna la Constitución Bolivariana y a los anhelos populares, dignas de aplaudir; y, tiene además a un bribón en el rector Discente (Vicente) Díaz Tirapiedra.

Pero esa conformación es perfecta porque la realidad es la suma de todos los factores más un principio vital.

El CNE debe actuar con espíritu de cuerpo, designar su vocería ocasional de común acuerdo pero sí ocasionalmente le tocase declarar al discente, éste debe leer (sí es que sabe leer) lo que declare y no dejarlo hablar estupidez alguna o se encarata la vaina y en tal caso el CNE habrá dejado una fisura al aire para que los internacionales medios de difusión de embustes caigan como buitres sobre el Estado Venezolano.

Tal éxito trascenderá todas las fronteras y será un baluarte fortalecedor de la democracia socialista y bolivariana de Venezuela, no será suficiente que sea una jornada electoral extraordinariamente limpia sino que tienda a ser perfecta para que allende las fronteras de la patria tengan lo menos acicate para atacarnos. Siempre lo harán pero quienes lo hagan será como echarse un baño de mierda encima, a sí mismos.

La idea de perfección siempre ha sido alimentada por algunos poetas que pretenden llevarnos a un mundo ideal; pero la perfección es algo más o menos que funcione bien inclusive con sus metidas de pata pero que el balance sea irrebatiblemente bueno.

Una indígena que exponía sus manualidades en una calle, a la pregunta de un anciano metiche-¿Cómo haces esas cosas tan perfectas?-respondió más o menos sic: ¡No son cosas perfectas, la perfección corresponde a Dios!

Pero, se trataba del Dios Sol, porque para los indígenas El Sol es el Dios, que da luz y crea la madera que luego el indígena talla mediante sus manos.

(Otros hacen de esa misma madera, su Dios)

¡Buena esa, tuvo razón!-Ella le dijo al maleducado anciano: ¡Toooma tu tomate pa´que no seas pendejo!

Lo perfecto no tiene que ser ideal sino útil, factible, bueno, provechoso para todos y es a partir de esta concepción desde la que parto para demandar del CNE una jornada perfecta, nada guindado de las nubes.

Pedirle a esa oposición irracional y, por tanto, irresponsable, que reconozca al CNE es una necedad y una debilidad; lo que hay que hacer es exponerle al pueblo la verdad de los hechos verificables, algunos de los cuales, antes citados en estas alocadas reflexiones mías.

Dicho de otra manera, pedirle a la MUD que reconozca el resultado de la jornada electoral del próximo 7 de octubre, es erróneo porque es caer en su juego sucio, en su juego peligrosamente macabro; en contrario, lo que debe hacerse es exponer y exponer a todos los sectores y a los cuatro vientos, nuestra postura respetuosa acompañada de evidencias verificables.

Si seguimos pidiéndole a la MUD que se pronuncie al respecto, vamos a llegar al 7 de Octubre enganchados en su estrategia maléfica y eso será fatal; hay que darle a la MUD una patada en el culo, al respecto y hacer lo que tenemos planificado, no permitir que otra estrategia interfiera la nuestra.

¡Estamos a tiempo! ¡Viva Chávez!

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com


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Guillermo Guzmán


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