Abril(es) agridulce(s) para Madonna Machado

Madonna cumplió 40 abriles, es decir, 40 y pico; puesto que es mujer o parece serlo-de todavía “buen ver” al decir de Nolia, en “Dando y Dando”-no sería pecado cumplir menos de los que son.

No me consta pero supe que ella celebró el acontecimiento, por todo lo alto, con 40 velitas sobre cuarenta botellas de Champán de la más fina solera-dicho mejor, chic, Champagne, a lo francés-y no ha podido ser de otra manera, la más fina etiqueta de las bodegas vinícolas de Europa no puede estar ausente de magno acontecimiento social alguno del Jet set Internacional y, al tratarse de ese ícono rancio de la aristocracia venezolana, la Madonna de Caracas, la misma que le peló las rodillas al Bush en el Salón Oval de la Casa Blanca, seguramente a cambio de que aquél mandara sus marines para tratar de matar a Chávez, mucho más justificable.

La misma Madonna que el 12 de abril de 2002 rubricó el golpe de Estado contra Venezuela no tuvo escrúpulo para postularse ahora como candidata a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, hecho que revela el caradurismo de esa mujer; pero salió con las tablas en la cabeza, por lo que, reinventarse, parece ser una nueva estrategia.

No obstante, desestimarla como amenaza contra el pueblo, sería erróneo. Ella es parte de un plan desestabilizador del imperio contra nuestra patria y cumplió, en consecuencia, parte de un papel específico que todavía no ha cesado porque, ella sigue activa en la conspiración.

Así como no debemos atizar toda la carga contra Capriles, tampoco ignorar el funesto accionar de la Machado, en la conspiración.

La carga, el acento de la lucha revolucionaria no debe personalizarse ni en Capriles ni en Madonna-por dar un ejemplo-sino en la clase oligárquica de conjunto y de la cual uno y otro sólo son fichas.

Definir el objetivo preciso, en una batalla, es fundamental; aquí se trata de una confrontación entre una casta oligárquica que gobernó y saqueó la patria venezolana por décadas seguidas, contra un pueblo preterido por ellos y que ahora asume las banderas de Simón Bolivar para liberarse y asumir su plena soberanía.

Concentrar la lucha contra Capriles o contra Madonna sería diluir el grito de batalla; lo que tenemos que hacer es enfatizar nuestro lema de batalla contra la oligarquía.

Es que de repente el enemigo desaparece a ambos como figurines de proa y los sustituye por cualquier otro u otra, entonces ello nos obligaría a recomponer el discurso de batalla y eso sería una pérdida de tiempo y de recursos, en pleno fragor de la batalla, lo que sería letal para nosotros.

Por eso, consecuencialmente, no podemos perder el hilo sino llevar la pelea al terreno apropiado, al corazón de la oligarquía. Es que se trata de una confrontación de clases, no de personalidades.

¡Capitalismo o socialismo, esclavitud o liberación, ahí está la opción!

Parece inocente que la Madonna haya celebrado con gran pompa y boato, en medio de una confrontación política tan crucial, su “cumpleabriles”, pero si vemos en detalle, si escarbamos en la fatuidad del hecho, podremos ver atisbos de un desafío nada inocente de la ideología burguesa que, tal vez disimula el agridulce de abril y pretende potenciar-entre algunos débiles mentales que, circunstancialmente han convivido entre nosotros en forma de esquiroles latentes- la tan acertadamente señalada por Marx, “Falsa conciencia de clase”.

Recordemos aquella fastuosa boda de esa misma oligarquía cuando el “Caracazo”.

Pues bien, si el 11 y 12 de abril de 2002 resultaron dulces de coco para la oligarquía, el 13 y 14, en cambio les resultaron agrios, de ahí lo de agridulce o mejor dicho, dulceagrios para ellos, en contrario para el pueblo.

La oligarquía nunca deja de promocionar su opulento tren de vida, como un “spot” ideológico-burgués destinado a adormecer a los rebeldes y amansar a los incautos con promesas inalcanzables como el “Capitalismo popular”.

¿Acaso no es visible que Madonna quiso darle en cara al pueblo, exhibir la opulencia de los ricos? ¿Cuántos pobres han hecho el trabajo esclavizado para que la Madonna se de la gran vidorra? ¿De dónde sacó la riqueza una mujer que nunca ha trabajado, no fue acaso robando a los trabajadores?

¡Bueno, precisamente, eso es capitalismo, robar al pueblo para derrochar riqueza!

Nota: El “capitalismo popular” esgrimido por Madonna es proa de un paquete ideológico burgués nada inocente que apunta contra el pueblo, así que ¡Mosca!

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com







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Guillermo Guzmán


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