Abrebrecha

Alí Primera y la celebración Bicentenaria del natalicio del Libertador en 1983

En este 16 de febrero serán muchas las remembranzas que se difundan sobre Alí, el Cantor del Pueblo. Se cumplen, en esta ocasión, 27 años de su tránsito a la gloria y a la eternidad. Es oportuno puntualizar algunos aspectos de su vida y pensamiento, fundamentado en una entrevista que yo le hiciera el 25 de julio de 1983, horas después de finalizado el Festival Latinoamericano de la Canción Bolivariana, efectuado en El Nuevo Circo de Caracas, el 24 de Julio, evento al que asistieron destacados artistas de todo el continente.

En primer término deseo aclarar que Alí no nació en 1942, como muchos afirman, sino en 1941, el 31 de octubre, en Coro, Edo. Falcón. Su vida de niño fue muy dura, de padres campesinos, migraron de Paraguaná a Coro, buscando mejores condiciones de vida. A su padre lo mataron cuando apenas tenía tres años. Después, su familia regresó a Paraguaná para sobrevivir con la siembra de maíz y unas cuatro cabras. No obstante creció y se formó sin amarguras. Sintió en carne viva la lucha de clases, como oprimido. De niño, en una barriada sin agua, sus habitantes contemplaban, atónitos, desde sus humildes ranchos, al otro lado de la cerca de ciclón, las lujosas casas  del junior staff de la petrolera Creole. Cómo se derrochaba el agua en el riego del césped, en el lavado de automóviles y en el llenado de las piscinas, mientras, los humildes habitantes de la barriada carecían del preciado líquido, debían caminar lejos, con potes y tobos, para adquirirla en una pilita de agua. Los ojos del niño Alí permanecían fijos en asombro ante tal injusticia y desigualdad. Ello le marcó.

Después, Alí fue limpiabotas, estudió en una escuela de adultos, aprendió a tocar el cuatro, bajo las enseñanzas del Tío Juan y de Fidias Pardo.  Posteriormente, se aventuró en la composición. Creó una a su madre. Decía Alí que para encerrar en la creación su bendición, su ternura, su sonrisa como imagen de siempre. Otra fue compuesta a un pescador. Y así continuó creando hasta que llegó a Caracas, e ingresó a la Universidad Central de Venezuela.

El año 1967 le marcó  profundamente. Hubo el allanamiento a la UCV, ordenado por Leoni como Presidente de la República y Leandro Mora como su ministro del Interior. Durante el allanamiento los cuerpos represivos le destruyeron las letras de unas 300 canciones, dedicadas a la serenata, al amor de pareja. A raíz del allanamiento estuvo preso. Le aplicaron lo que los asesinos represores de entonces denominaron “medidas de alta policía”. Durante su reclusión tuvo oportunidad de reflexionar, de pensar en los niños pobres de su tierra, de Venezuela, de Viet Nam, tuvo la imagen de sí mismo como niño pobre acorralado por la oligarquía, y se encontró con Bolívar, la Historia de Venezuela y América, comprendió los grandes esfuerzos de nuestros libertadores, de los revolucionarios en sus luchas, en sus caídas, reflexiones que le llevaron a componer la melodía que marcó una ruptura entre el contenido y mensaje de su producción hasta ese momento y la creación fundada en la reflexión, lo que después sería la Canción Bolivariana: HUMANIDAD. Era un poema a la lucha contra la niñez abandonada. Al salir de la cárcel lo hizo sin odios, amargura o rencores. Salía a desarrollar todo un cuerpo de ideas, de proyectos, de luchas revolucionarias que tenía en mente. A convertir su canción en instrumento de divulgación y enseñanza del pensamiento bolivariano, de la historia y de la lucha de clases, de la soberanía, la solidaridad  y la dignidad humana.

Otros factores que influyeron determinantemente en su pensamiento y obra fueron primero, su militancia revolucionaria en el PCV; y segundo, “La Gran Carga Sobre Caracas”. Alí fue militante revolucionario, desde antes de la caída de Pérez Jiménez, con 27 años en el PCV, del cual dijo sentirse orgulloso por su formación. “La Gran Carga Sobre Caracas” fue una marcha desde Barquisimeto hacia la Capital. En Barquisimeto hubo un extraordinario acto musical, allí se dio a conocer y marcó la necesidad de su canto. La respuesta de su pueblo fue extraordinaria. En la ruta a Caracas compuso distintas melodías. Comprendió, adquirió y desarrolló una nueva concepción, una nueva manera de cantar y, por sobre todo, centrada en las realidades de su pueblo. Algunos dijeron que cantaba como los del sur. Y lo negó. Era su propio canto, sin influencias externas, sólo venezolanas. Después de un mes, de pasar por Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda y Caracas,  sintió por primera vez que se hallaba ante un canto colectivo, de gran contenido social. El canto cuando es abierto, decía, “no a través del divismo, o de estrella, es desinhibidor, conduce la búsqueda de una conciencia colectiva…”

Alí compuso e interpretó canciones al “Ché”, “Comandante amigo”. Participó en Mérida en un Festival de Poesía y Canción Protesta, organizada por la FCU de la ULA. De hecho no le gustaba el término protesta para la canción. Cuando venía en el avión hacia la capital merideña creó ”No basta rezar”, inspirado en una viejecita que rezaba con mucho fervor porque el avión llegara a destino sin problemas, sin accidente. “Yo le dije que no bastaba rezar, se necesita piloto, motores, instrumentos y otros, en buenas condiciones para llegar felizmente.” Al llegar, la mostró a Rafael Salazar y la estrenó con gran éxito. Me dijo Alí: “Te digo que canto por intuición, nunca tuve posibilidad de ir a una escuela de música, de todas maneras la musicalidad mucha o poca que tengo, yo no soy quien para juzgarla,  me viene del campo, de los mapires, del golpe del azadón en la tierra, todo se convierte en un recurso, en una fuente, en música, pero lo importante es que el ombligo musical de mi pueblo, su música folklórica en todas las regiones es parte principal de mis creaciones. A nivel rítmico, la danza, el golpe, la contradanza, el polo, la danza oriental, el sangueo, los chimbángueles, está la canción con un nuevo verso, pero con una musicalidad que parte de la raíz misma de la tierra lo que yo llamo el vientre sonoro de la patria que parió a Bolívar”. Allí radica la popularidad, el éxito de sus canciones, no hay esfuerzo de búsqueda de publicidad, por lo auténtico de su mensaje han sido copiadas, cantadas por el pueblo. Alí fue un cantautor prolífico, así nacían dos canciones en una noche, a veces pasaban hasta dos meses sin que se produjese alguna. Es más, para Alí el cantor no se hace sólo porque quiere ser cantor, un cantor sin el pueblo es algo completamente inútil y una canción sin el pueblo es desvalida y desarmada. Eso lo planteó en una canción: “canta canta compañero, que no calle tu canción… la escribí para los compañeros chilenos, que no había que pensar en llorar a los muertos, pues los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos…Me gusta oír ciertas canciones mías, una de ellas “En yunta”, inspirada en el sembrador y su buey en Los Andes, el buey lleva la tristeza del hombre en sus ojos.” También me gusta “Canción panfletaria”… Hay una pieza particular, “Dispersos”, en que cantó a la unidad, “pues soy unitario, enemigo acérrimo  de la dispersión, del sectarismo. Para ser bolivariano hay que ser muy unitario, y buscar todas las herramientas para consolidar la unidad.”

Sobre Bolívar y la Canción Bolivariana: Sentía  que a Bolívar se le desdibujaba cada vez más su imagen, y se le fragmentaba en su pensamiento, y lo convertían en un administrador de justicia antes que en un creador de justicia. “Para mí es necesario que el pueblo sienta en toda su profundidad, en su inconmensurable altura el pensamiento bolivariano desde el punto de vista anticolonialista, anti imperialista, justiciero, libertario. Esa canción, he hecho doce canciones bolivarianas, pero toda canción centrada en el pueblo venezolano pidiendo respeto para él, amor para él, es canción bolivariana.” Una de ellas la hizo con Goyito Yépez. Goyito después se convierte en un trabajador cultural, y además, toma la canción como arma para defender la justicia, el amor, la ternura y sobre todo para defender nuestras raíces, nuestra identidad.”

¿Por qué esa pasión hacia Bolívar en Alí Primera? Porque descubrió en El Libertador una inmensa fuerza, no es nada más el héroe, es el hombre, es la fuerza de su resistencia ante la adversidad, su sensibilidad ante  la soledad, su amor, su profundo apego a la amistad, su respeto a la amistad. Por lo que Alí pensó, que “no es imitando, repitiendo, copiando a Bolívar, hay que buscar una presencia de Bolívar en nuestra propia espiritualidad, en nuestra propia convicción y práctica revolucionaria, en buscar y sentir que el pueblo ha sido hidalgo, hay lealtad en el pueblo y hay que ser leal al pueblo, tratar al enemigo con hidalguía”, todo eso se refleja en la canción de Alí  y se refleja porque piensa que al pueblo hay que ayudarlo, hay que asistirlo para que su espiritualidad no se  caiga, a que su corazón no se le caiga en el camino. La espiritualidad del Canto de Alí se refuerza con el pensamiento de Antonio José de Sucre, del Ché Guevara, de Jesucristo, José Leonardo Chirino, Gandhi, Andrés Eloy Blanco, poeta; Guaicaipuro, es decir, su canto se refuerza con el pensamiento de aquellos hombres que dieron validez a ese sentido de llamarse hombres, a la ternura, a la poesía, al riesgo, todo ello lo acrisola Bolívar. “Yo no canto a Bolívar porque lo admiro, le canto porque lo siento, lo visualizo en el pueblo mismo, visualizo su necesidad en nosotros y porque visualizo que su presencia es vital en nuestro corazón caliente y en nuestra cabeza fría, para que sin amargura resistamos y con lucidez llevemos un canto por la ternura, por el respeto al hombre, por la condición humana del hombre, por la percepción de que el arte es más arte cuando lucha y combate por el hombre, eso nos lleva a ser bolivarianos, no en el bicentenario, sino siempre y para  siempre…”

Con respecto a la celebración del Bicentenario del Natalicio del Libertador, Alí mostró su desagrado ante la incongruencia de la Reunión de Presidentes de los países libertados por Bolívar y la situación de sus pueblos. Calificó el hecho y dicha reunión como hipócrita, anti-bolivarianos disfrazados de bolivarianos. “No se dieron cuenta que todos los presidentes bolivarianos, y que bolivarianos, serán los presidentes de las patrias que liberó Bolívar, son presidentes de las oligarquías y de sus partidos. Porque no es posible que un hombre que luchó y que planteó tanto como un derecho esencial del hombre su educación, como lo dijo Bolívar, un pueblo ignorante es presa fácil de sus enemigos, de la oscuridad, de sus cadenas, y que estos señores lleguen a reunirse y saben cuánto suma el analfabetismo en los países bolivarianos, 38 %, y saben cuánto tiene Venezuela, 22%. Y el problema viene, precisamente, porque aquí el dinero que ha producido nuestro subsuelo ha sido para enriquecer a muy pocos y para salvar a muy pocos.” 

También Alí destacó el papel del cristiano en relación con Nicaragua, en 1983. Quiso que se supiera y divulgara que  él era cristiano, que se casó por la iglesia, que bautizó sus hijos, que bautizó a muchos niños, que cantó en muchas iglesias, pero como dijo San Pablo, quien cree en Dios, pero no cree en el hombre que tiene al lado, es un hipócrita, no cree en Dios. Por ello urgía en denunciar lo que pasaba en Nicaragua para entonces. Allí existe la realización del hombre cristiano. “El pueblo, el cristiano de base en Nicaragua, busca dignificarse, pues mientras más digno sea el hombre hace más digno a Dios. Siempre se plantea que la revolución se exporta y eso no es verdad. Lo que se exporta es la injusticia, la miseria, cuando existe una explotación se está exportando la miseria. Y los pueblos tienen el derecho, un derecho inmanente, un derecho inalienable, un derecho inexorable, inevitable, de insurgir contra la miseria, contra el hambre, de luchar por su dignidad.” A Nicaragua no la dejaban reconstruir porque en cuatro años  de victoria acabó con el analfabetismo, la medicina llegó a todas partes. Y contra eso está Reagan, por eso la contra revolución asesina, degüellan enfermeras, a los alfabetizadores. Por su parte, Venevisión, y otras estaciones, así como las radios privadas, desinformaban, tergiversaban la realidad y creaban matrices de opinión contrarias a la Revolución Sandinista.

Nosotros agregamos, cualquier parecido de ese ayer planteado por Alí (1983), sobre el papel de los medios privados contra la Revolución Nicaragüense, en relación a la Venezuela de hoy (2012), no es pura coincidencia. Forma parte del guión, de la Guerra de cuarta generación. 

Fue Alí Primera un gran soldado de la Canción Bolivariana, su creador, a la cual utilizó como instrumento para divulgar el pensamiento del Libertador. Su canto estuvo siempre al lado de los pueblos oprimidos, encerró valores de solidaridad y cooperación. Su plataforma fueron los principios verdaderamente cristianos y la Historia. Su aspiración máxima la libertad, soberanía y dignidad de los pueblos. Para ello y por ello Alí fue un gran estudioso de nuestra Historia, de la Historia Mundial y de la Lucha de Clases. Es hoy Alí, extraordinario pensador quien con su canto ilumina los caminos del Proceso Revolucionario liderado por nuestro Comandante Chávez y de los pueblos subyugados del  mundo. “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”.

jucecar24@hotmail.com



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Julio Carrillo


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