¿Qué significa que hay capacidad ociosa en el aparato productivo?

Mis estimados lectores, quienes han seguido mis escritos, y debo confesar que me siento muy agradecido por ello, ya saben que normalmente mis ensayos (tal vez sea un poco pretencioso de mi parte llamarlos así) están motivados por lecturas que hago o noticias que leo en los medios de comunicación. Por lo general, y con mayor o menor éxito trato de analizar cada tema de una manera exhaustiva y haciendo uso del conocimiento teórico disponible. En esta ocasión me ha llamado la atención una noticia que plantea el hecho de que aparentemente el gobierno estaría reconociendo que existe una gran capacidad ociosa en el sector productivo, incluso en aquel que pertenece al Estado.

Ahora ustedes se preguntarán ¿qué tiene de sorprendente todo esto? Sin embargo, primeramente debemos aclarar que significa que existe capacidad ociosa en el sector productivo. En pocas palabras esto significa que las instalaciones productivas operan por debajo de su capacidad potencial. Podríamos decir que hay una parte del capital que está ocioso, y además, hay menos trabajadores de los que debería haber si las empresas estuvieran trabajando a toda su capacidad.

Ahora bien, la paradoja viene por el hecho de que se viene insistiendo que Venezuela está creciendo económicamente, su producto bruto interno está creciendo. Normalmente, existe capacidad ociosa productiva en economías que se encuentran en recesión, es decir, que enfrentan un problema de insuficiente demanda agregada, y que están en crisis. Entonces como se entiende que en una economía con un producto bruto interno en crecimiento, que implica un consumo de las familias creciente y un gasto público creciente, exista una capacidad ociosa del aparato productivo que llame a la preocupación de las autoridades. Alguien diría que algo huele mal en Dinamarca, pero no es allá, sino acá que hay algo podrido.

Ya que hemos hablado del producto bruto interno, debo referirme a algo que le escuché decir al Presidente y que me puso a pensar. El Presidente dijo que el crecimiento del PIB no tenía que ver con el crecimiento de los precios petroleros, por que el PIB era la suma de los bienes y servicios producidos internamente, y que esto se lo habían explicado sus asesores. Me fui a consultar mis gastados manuales de economía y encontré lo siguiente:
PIB= Consumo + Inversión + Gasto Público + (Exportaciones – Importaciones)
Como verán hay un rubro llamado Exportaciones que son los bienes y servicios producidos en el país para su consumo en el exterior. Ahora bien, el monto de las exportaciones se calcula multiplicando el precio por las cantidades vendidas. Es decir, Monto de las exportaciones= Precio X Cantidad. No hace falta ser matemático para concluir que si las cantidades exportadas se mantienen constantes y el precio sube el monto de las exportaciones aumentará. Y lo anterior, nos lleva a concluir que si el monto de las exportaciones sube, suponiendo que los otros elementos se mantienen constantes entonces el PIB crecerá también. A esto agreguémosle que más de un 95% de las exportaciones del país es petróleo.

Por lo tanto, eso de que los precios del petróleo no tienen que ver con el crecimiento del PIB queda totalmente desvirtuado. Por otra parte, el PIB puede crecer debido a un gasto público al alza, y éste puede ser alimentado por la vía del endeudamiento interno y externo. Como cualquier persona sensata sabrá nadie tiene una capacidad de endeudamiento infinita, y si no me creen pregúntenle a los griegos y a los italianos. Y la cosa puede ser peor si el endeudamiento va finalmente a alimentar el consumo. Por ejemplo, en el caso venezolano, endeudarse para invertir en aumentar la producción petrolera tiene mucho sentido, pues ésta producirá los dólares para devolver el préstamo. Endeudarse para aumentar importaciones de bienes de consumo no lo tiene.

Volviendo al tema central, entonces no es tan descabellado tener un PIB creciente con un aparato productivo con capacidad ociosa. Ahora bien, la paradoja parece ser la incongruencia de esta capacidad ociosa frente a una demanda agregada en aumento. Pareciera ser lógico que las empresas estuvieran más que dispuestas a producir más y vender más acicateados por una demanda cada vez mayor. Sin embargo, lo que vemos es un crecimiento de las importaciones para abastecer el mercado interno.

La teoría clásica económica nos diría que los mercados funcionando libremente harían que la demanda y la oferta se equilibrarían finalmente, sin embargo, este análisis no sirve porque existen las externalidades que echan a perder “el mecanismo perfecto del mercado”. Una de esas externalidades es el aspecto político. Obviamente, y ya desde muy temprano, el sector privado productivo se enfrentó al gobierno y de una manera virulenta y agresiva. Tan agresiva como para plantearse un golpe de estado, tan directa como para poner de Presidente Provisional al Presidente de Fedecámaras., tan persistente como para propiciar un paro petrolero.

Sin embargo, el gobierno resistió y salió a flote, a partir de ahí, al sector privado de la producción no le ha quedado otra que recibir palo y palo.

Es lógico pensar que estamos frente a un sector productivo apaleado que no tiene ningún interés en invertir una locha en el país, y que lo que pueda ganar, vea la manera de convertirlo en dólares y sacarlo fuera. Un sector productivo privado que está rogando para que Chávez pierda las próximas elecciones, y estoy seguro que muchos estarán pensando en irse del país si sus plegarias no son escuchadas. El problema es que ahora irse del país no es tan fácil, tomando en consideración la situación económica internacional.

Frente a este panorama podríamos decir “al diablo con ellos”, nacionalicemos toda la banca y todo el sector manufacturero y agrícola. Eso por supuesto es muy fácil decirlo, pero hacerlo y sobre todo hacerlo bien es otro cantar. Que el Estado se haga cargo de todo el aparato productivo sería una tarea titánica y por los resultados obtenidos por otros países que lo han hecho, una tarea con grandes posibilidades de fracaso (socialismo del siglo XX).

Creo que este es un momento bastante bueno para que el gobierno negocie con el sector privado y lo haga desde una posición de fuerza. Aquí no se trata creo que yo que el gobierno se siente con los empresarios y se ofrezcan amistad y simpatía, por el contrario, deben sentarse dos oponentes que tienen algo que ganar en una negociación y mucho que perder si no se ponen de acuerdo.

Siempre he señalado que el enfrentamiento entre sector privado y gobierno se ha dado en términos del control de la renta petrolera. Antes del actual gobierno, el sector empresarial tuvo acceso y usufructuó de la riqueza petrolera de una manera desmedida, sin importarle gran cosa los sectores populares. Con el gobierno de Chávez perdieron ese acceso a la riqueza del subsuelo y se produjo el enfrentamiento.

El gobierno puede sentarse a la mesa con el sector privado de la economía con la torta petrolera en sus manos y decir – señores aquí está la torta ¿quieren un pedazo de la misma? Pero, si la quieren será bajo mis condiciones.

Y aquí haré un ejercicio imaginativo en cuanto a las condiciones:

Primero, el Estado se reserva estas áreas productivas XX donde ustedes no tendrán cabida, y en todo caso será como accionistas minoritarios.

Segundo, en estas áreas XX ustedes podrán invertir libremente pero habrá una regulación fuerte, pero en todo caso, se les asegura que no habrá expropiaciones. Un buen ejemplo sería el sector financiero.

Tercero, en estas áreas XX ustedes podrán invertir con una escasa o nula regulación, y también se les asegura que no habrá expropiación.

Cuarto, si invierten en estas áreas XX habrá incentivos fiscales y créditos blandos con ciertas condiciones como que la utilidad sobre las ventas no supere determinado porcentaje.

Quinto, si invierten en actividades altamente generadoras de empleo también recibirán incentivos.

Sexto, si acceden a compartir un determinado porcentaje de las ganancias netas con los trabajadores de la empresa tendrán una reducción en el impuesto sobre la renta.

Séptimo, las empresas dispuestas a invertir de sus recursos un 20% del capital de la empresa, recibirá del Estado otro 20% en un crédito blando a largo plazo y con la seguridad de no ser expropiada.

Octavo, las empresas que demuestren que no han elevado sus precios en dos años podrán ser objeto de una reducción en su carga tributaria.

Noveno, las empresas que inviertan para la exportación recibirán créditos blandos, exención del pago de impuestos por 2 años, agilización de los trámites, y podrán retener el 50% de las utilidades en el extranjero.

Décimo, el gobierno pone a su disposición X cantidad de millones de dólares bajo las condiciones descritas.

Todo lo anterior son ideas gruesas escritas al voleo pero que bien pensadas pueden convertirse en un instrumento de política económica válido. Se trata de combinar la zanahoria y el garrote, creo que ni la zanahoria sola funciona ni el garrote tampoco, hay que combinarlos sabiamente.

En una negociación ambas partes deben sentir que salen ganando algo, el sector privado de la economía que participe en este esquema deberá sentir que su inversión está segura y que vuelven a tener acceso a la renta petrolera. Después de 12 años de haber sido alejados del pozo de la riqueza, poder volver a meter el balde en el mismo es un incentivo fuerte. El gobierno saldría favorecido con un sector productivo revitalizado generador de empleo.

Siempre he señalado que el aspecto productivo es la pata coja en el esquema del gobierno. También, he señalado que una política social que no esté afincada en un sector productivo eficiente terminará tarde o temprano por estancarse, y además, creará distorsiones importantes en materia de inflación, especulación  y desabastecimiento.

También he sostenido que en los actuales momentos y en virtud de la incertidumbre en que se ha sumido el planeta entero, es necesario que los políticos sean pragmáticos y busquen alternativas que funcionen sin dogmatismos ni apegos religiosos a lo ideológico. El mundo y Venezuela en particular espera soluciones a los problemas en el corto plazo, porque como decía Keynes, en el largo plazo todos estaremos muertos.

 htorresn@gmail.com
 


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Hernán Torres


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