Los Jóvenes POLÍTICOS y los Jóvenes políticos

¿Hay la posibilidad de construir un modelo (ideal) de político?

Si, creo que si. La construcción de este modelo, sin lugar a dudas debe tener como su elemento rector u orientador: La honestidad. Fuerza para no asumir la política desde un rincón en el cual sólo hay espacio y tiempo para atender y satisfacer los intereses personales, aprovechándose de una posición, pero lo esencial en esta construcción, es darle preferencia a la fuerza intelectual para asumir con entereza y en cualquier circunstancia, el contenido y el sentido de una propuesta o proyecto político, que nos ha hizo incursionar en este campo de la vida.

Una flaqueza como esta, la percibimos en las décadas de finales del siglo XX, cuando la propuesta socialista comenzó a naufragar; no porque el modelo perdiera sentido, sino porque sus gestores torcieron el rumbo y una parte importante de la fuerza intelectual de la izquierda ya había sucumbido y no tuvo la fuerza intelectual y moral para explicar los errores y frente a esa falta de fortaleza, esa “izquierda” y con sus “izquierdistas”, buscó refugió en el frente que supuestamente combatían.

Ya en su refugio de la ultraderecha, los izquierdistas de ayer lucen su ropaje de reaccionarios consagrados y cada opinión que ofrecen en los medios que le ofrecen espacios, es una manera de reconocerle sus miserias. Se comprende un poco la situación de estos seres; ya sobre los ochenta años de vida y sin ningún cuento heroico que ofrecerles a sus nietos y tataranietos para saber cómo fue parte de su existencia, es un castigo perfecto. No disponer de un buen cuento, debe amargarle mucho la vida. No hay nada más allá, de un compartir una lata de sardina o una “latica” de leche condensada en un cerro del país y bajo la sombra de frondoso árbol.

Si miran el mapa vial de Venezuela, es posible que vean y lean con mucho resentimiento, calles y avenidas con el nombre de Leopoldo Sucre Figarella, Raúl Leoní, Rómulo Betancourt. Si martirizado con esa ausencia de logros y de reconocimiento, dejan ese mapa y se van a un mapa de los barrios del país; el dolor y la angustia serán mayor porque verán repetido en la geografía nacional barrios con los nombres de: Otto Padrón Guevara, Canache Mata, Octavio Lepage. Álvarez Bajarez. Vivir así, sin nada y con ese resentimiento de no haber podido ser casi nadie en la política, a pesar de haber dejado ahí varias latas tiradas en alguna quebrada, es o debe ser una cosa horrible pesadilla retumbándole cada día en su vertedero de conciencia. Por algo, en Anzoátegui hay una plaza con el nombre del poetica Sifontes, más en el Batey, dudo que haya una plaza con el nombre de Teodoro

Eso puede comprenderse, reconociendo que debe ser una vida llena de amarguras y de resentimientos. Es más, creo que la derecha los calificó correctamente, cuando en su momento, les colocaron el remoquete de resentidos sociales. Sus discursos de hoy nos dicen que la derecha tuvo sus razones de calificarlo así. La derecha sabe y ahora los usa como peones de sus intereses. Es dura esa suerte.

Una suerte peor a esta, debe estar confrontando los jóvenes políticos de la derecha. Los líderes de la izquierda de ayer que hoy posan sobre las piernas de un alto oligarca del país, aún con su resentimiento a cuesta tuvieron sus sueños y se anexaron (por resentimiento) a una corriente filosófica y por la vida. Posiblemente se entusiasmaron en 1968 con el mayo francés; seguramente se estusiamaron también con las lucha de Ho Chi Minh. Todos estos “izquierdistas”, cuando destapaban una lata de sardina en un cerro del país, jugaron y soñaron con ser el Che Guevara. Aun con resentimiento, vivieron, soñaron y reconocieron figuras e ideas que seguían, aunque después abandonaron sin muchas explicaciones.

Los jóvenes políticos de la derecha venezolana están huérfanos de eso. Sus “mochilas” están vacías. No son capaces de balbucear una promesa porque no tienen ninguna referencia sobre las cuales argumentara nada. Ni un sueño, ni una anécdota. La política es un terreno hostil para ellos e intentan pasearlo sin nada. Esta vida es peor, porque un joven sin un ideal no es un ser.

Contrasta esta situación de mochila vacía en esto jóvenes políticos con la pasión que frecuentemente oímos a jóvenes que miran la POLÍTICA como una forma de rescatar valores, pensadores y luchadores. Jóvenes que miran y sienten que hay un mundo que se debate en una profunda crisis de valores e intentan con sus referencias y sueños poner su concurso y lucha para darle sentido de humanidad a este mundo.

En estos se observa, las referencias para construir ese modelo de político. El “comportamiento de los jóvenes políticos de la derecha, mira muy cercanamente la antipolítica o es la continuación de la manera como la derecha asume la política.

evaristomarcano@cantv.net


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Evaristo Marcano Marín


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