¡Estúpida! clase media

¡Estúpida clase media!, Que no ve más allá de la punta de su nariz:

Esto es aplicable a todos aquellos que, seguidores de las concepciones políticas y económico-sociales que dominan en el capitalismo, cierran sus ojos y mentes a la evidencia y no ven que la doctrina socialista no es más que la explicación de lo que en derredor nuestra pasa.

El socialismo, en efecto, provoca un movimiento en la dirección y en la vida social de las masas, como no los provoca doctrina alguna; el socialismo no es nada más que la explicación y teorización de un movimiento que en virtud de internas necesidades se está produciendo en el seno del pueblo venezolano.

El socialismo es la conciencia del proceso que, por lo regular, se cumple inconscientemente en las entrañas de los oprimidos y explotados, y la conciencia de un proceso cualquiera no lo provoca. Lo propio del pueblo es acomodar el ambiente a sí, hacerse un mundo nuevo, y no acomodarse al que estaba hecho. Si los venezolanos, hubiéramos siempre seguido el sistema capitalista no saldríamos nunca del miserable estado en que estábamos. La tendencia a acomodarse al ambiente, a hacerse al mundo tal cual lo encontramos constituido, es la fuerza de la tradición, así como el impulso a hacernos un mundo, a modificar el que está hecho, es la fuerza del progreso. De ambas fuerzas, la de la tradición y la del progreso, brota la marcha de los pueblos, tradición conducente a progreso.

Nada más pueril y erróneo que el creer, que las doctrinas económicas y sociológicas de estos o aquellos pensadores y teorizantes han producido el actual movimiento del pueblo. Abríase este producido de todos modos, si bien es una necesidad el que en casos tales siga la doctrina al hecho. Porque no hay proceso alguno que llegue a conciencia. Creer que el socialismo, es decir, una doctrina científica, hace el movimiento del pueblo, es como creer que las teologías hacen las religiones. Tiene, sin embargo profunda utilidad la doctrina. Y así el socialismo sirve para corregir desviaciones del movimiento social de emancipación del pueblo. Más entiéndase bien que, así como las reglas y normas que se deducen, también los principios que de la doctrina socialista se saque para encauzar y regular el movimiento social, son nada más que inferencias de ese movimiento social el que se corrige y encauza por medio de los que lo estudian con buena fe y sana intención.

No hay más fatal aberración que el de querer oponerse a tal movimiento.

Tiene la tolerancia varias raíces, pero son las dos principales el estado de ánimo, que nos hace comprender la verdad de la relatividad de todo conocimiento, que todo conocimiento es relativo, y la mejor solidaridad, que es ayudar al pueblo a que siga sus propias ideas.

Una idea no puede llamarse en rigor que sea verdadera, sino en aquel espíritu en que está en consonancia y acuerdo con las demás ideas, en que forma con éstas un todo orgánico y coherente, en aquel espíritu en que ha brotado como un mundo o a que se ha asimilado. En todo otro caso, la idea más exacta y verdadera puede llevar a un semillero de errores hasta tanto que modifique el conjunto todo de las ideas de un espíritu.

Sucede que cada espíritu refleja a su manera el mundo y que todos nos entendemos a pesar de ello, importa poco que cada cosa no se refleje lo mismo. Es como variar la escala de un plano sino para todo él se varía. Estamos imbuidos de los más absurdos prejuicios respecto a la verdad, empeñados en verla en un fuera de nosotros mismos. Cuando se comprende y se siente al pueblo, se acaba por ser tolerantes y por ayudarle dentro de su especial manera de ser, esforzándose por ayudarle a que siga sus propias ideas.

Estúpida clase media burguesa: El irse por esas tierras a meter a pueblos muy extraños del nuestro en espíritu y costumbres, ideas y doctrinas que son el producto refinado de largos siglos de cultura propia, no es lo más conducente a defender nuestra idiosincrasia y nacionalismo. No es que se niegue la influencia de un pueblo sobre otro y de una cultura sobre otra cultura, es que tal influencia es más fructuosa con tolerancia que sin ella. Para predicar a alguien una doctrina, que le es nueva, es preciso que penetremos primero en la que tiene, y si parece no tener doctrina alguna, en el estado de espíritu de esa falta aparente de ella.

Entérese todo socialista sinceramente de las doctrinas del individualismo burgués, tal como lo profesa la clase media y sus más leales e inteligentes propugnadores.

Cuando se tiene la desgracia de tener personajes, y otros “demócratas” que las veces hablan de socialismo y no saben ni vislumbran lo que es, ni se preocupan de aprenderlo; cuando se tiene la desgracia de tener opinadores de oficio y periodistas que despotrican a cuenta de la impunidad y todas las estupideces para uso de la politiquería; cuando se tienen todas estas desgracias y muchas más, es el pueblo el encargado de propulsar con sus exigencias el progreso, de abrir los ojos a los ciegos, de hacer la estúpida labor de los politiqueros.

Si el pueblo no se resigna, como no debe resignarse, y pide más cada vez, todo ese dinero que va a parar a las arcas de la oligarquía, de los infiltrados, rojo-rojitos, de la corrupción y a lo improductivo, ese dinero tiene que ir a ayudar a la producción de artículos para satisfacer la justa exigencia de la clase desposeída, y esta se hará más activa y más enérgica y más inteligente y producirá más con menos pérdidas, y los oligarcas y los rojo-rojitos mejorarán sus métodos.

Esto a fin de que establezcan comparaciones todos los positivistas que andan dándole vuelta a la noria de la lucha por la vida, la selección, la sobrevivencia del más apto, y otras cosas análogas, muy razonables, muy exactas, muy fecundas cuando se las entiende bien y por derecho, y nada más que superficialidades o brutalidades cuando se las entiende a lo burgués satisfecho, es decir, a lo animal.

Todos olvidan el ambiente social y olvidan que lo que más nos diferencia de los demás animales es la mayor actitud para acomodarse el ambiente, crearse el medio, en vez de someterse pasivamente a él.

¡Tienen bolas que hablen de sobrevivencia del más apto unos bolsas ineptísimos que durante más de cuarenta años, se han robado unos cuantos millones del Patrimonio Nacional!

¡Gringos Go Home!

¡Libertad para Gerardo! ¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Hasta la Victoria Siempre y Patria socialista.

¡Venceremos!


manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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