El rollo de un cliente comprando un carro iraní y no pudo

      Lo más dramático de comprar un vehículo iraní es llegar a un concesionario y tropezarse con esa terrible realidad. Vean lo que le sucedió a un cliente revolucionario que intentó adquirir uno de esos autos tan promocionado por el Gobierno bolivariano en Maracaibo, y no pudo aún cumpliendo con todos los requisitos.

      Para empezar, con el Turpial, que es el vehículo más barato, ocurre como con los celulares vergatarios  o los pollos de Mercal en este municipio: generalmente brillan por su ausencia. Estos carros tienen un precio de 89.200 BsF. Exigen de inicial 30 por ciento (26.760) y financian el otro 70 por ciento (62.440) a cuotas de 1500 BsF a pagar en 60 meses, más 3 por ciento de algo que llaman Flat, el cual representa otros 1.873 BsF. Sin embargo, hasta aquí todo luce bien. Un carro al alcance de los pobres. A esto se le suma el seguro al contado de 10139, 13 BsF,  o financiado con un adelanto de 3.891,04 y seis cuotas de 1.273 BsF. Pero como ya dije, este auto es casi imposible encontrar en el mercado.

      De modo que al cliente al cual hago referencia no le quedó más alternativa que decidirse por un Centauro, motor 1.8 litros, tapicería de tela, aire acondicionado, transmisión manual de 5 velocidades, rines de lujo, cuyo precio asciende a 138.000 BsF.  Este carro requiere de una inicial del 30 por ciento que serían 41.400 BsF y financian el 70 por ciento, es decir, 96.600 BsF en 60 cuotas mensuales cada una a 2.100 BsF, más el tal Flat que en este caso es de 2.898 BsF. Por supuesto, a esto se le suma el seguro al contado de 15.113,20 BsF, por cierto un seguro con precio oligarca; si observamos bien cuesta más de la mitad de la inicial del Turpial, algo escandaloso; financiado se obtiene con un adelanto de 5.816, 76 y seis cuotas de 1.897 BsF cada una.

      Como se pude ver, ya el precio del Centauro no es tan popular, pero cobarde no va  a la guerra. El cliente echó el resto. Comenzó a recabar los requisitos. Llevó la carpeta al concesionario con la copia de la cédula de identidad, carta de trabajo, balance personal (visado), los tres últimos estados de cuenta, declaración de ISLR y las referencias bancarias.

      Pero en el concesionario le hicieron una observación: “necesita ganar 7,5 millones de BsF, a fin de obtener el crédito para este tipo de vehículo”. El cliente devenga 4, 00 millones de BsF, sumó sus otros ingresos adicionales y justificó el monto exigido.

      Transcurrido un mes en diligencias y papeleo, regresó al concesionario esperanzado. Pues bien,  cuando le volvieron  revisar la carpeta, le dieron otro golpe, pero esta vez sí fue un golpe certero: “no se le puede tramitar el vehículo, porque usted es contratado y tiene que ser empelado fijo”. No importaron los años que llevaba trabajando en la empresa.

      ¡Por Dios!, cómo se le hace eso a la gente; a la gente no se le puede hacer eso y menos en este proceso revolucionario, donde muchas de las instituciones bolivarianas para colmo filtradas por la oposición, mantienen el personal trabajando a tiempo completo, pero contratado.

      Lo mismo ocurre con la empresa privada. La mayoría contrata y renueva los contratos, pero no emplea fijo, para evadir las leyes y eso bien lo sabe el Gobierno nacional, entonces, por qué esas exigencias tan severas en detrimento de la gente que quiere tener un carro, más si demuestra y hay evidencias claras de que puede pagar.

      De todos modos, si es así hablen claro a la población y no caigan en el juego de la publicidad engañosa de las empresas rapaces del capitalismo salvaje. Ilusionan con los precios, las facilidades de pago y a última hora, colocan una piedrita en el zapato.

      Otra cuestión que me llama mucho la atención es que cualquiera no gana 7,5 millones de BsF en este país, así sea profesional. Y siendo así, ¿quiénes se benefician de esta venta de vehículos bolivarianos? Una buena pregunta que no entiendo y que no puede dejar de hacerme ante tal situación.

      ¡Señores!, eso causa malestar en la población. ¡¿Hasta cuándo?!, en Venezuela está en juego el proyecto socialista que lidera el presidente Hugo Chávez; hay que marcar la diferencia. No se hace nada con hablar de revolución si nos comportamos bajo el esquema de ese capitalismo salvaje que tanto criticamos y decimos repudiar.

albemor60@hotmail.com 


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Alberto Morán


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