Día Internacional de la Mujer: Objetivización de milenarias luchas

Sobre el origen del Día Internacional de la Mujer se han formulado tantas versiones, como posiciones teóricas existen, de todas estas, dos prevalecen; una la concepción burguesa, quien presenta a la mujer luchando por desplazar al hombre en una disputa de poder sexista, donde bien pudiésemos ubicar el hembrismo, el machismo, la misoginia, la misandria, o cualquiera de las otras formas de desprecio a los valores femeninos o masculinos; otra forma de presentarlas es suscribiendo sus luchas, en el mejor de los casos, en la búsqueda de simples reivindicaciones económicas; correspondiendo a esta última versión, aquella historia del fatídico 8 de Marzo de 1.908, cuando un grupo de mujeres se reunieron en la fábrica textil Cotton de Nueva York, a fin de declarar una huelga, y el dueño las encerró con llave y prendió fuego al edificio, muriendo 129 mujeres, señalan además que debido a que sus uniformes eran de color violeta, este color se convertiría en el símbolo de lucha por sus derechos; sin embargo, ello no resiste un análisis científico serio, pues además de que para esa fecha no ocurrió incendio alguno, tampoco se registran tantas muertes. 

    La otra versión, es la vivida, la del pueblo mujer, la de las trabajadoras, obreras y algunas intelectuales, la de las desposeídas, la historia real, la circunscrita a la milenaria lucha dada por las mujeres, para solventar la discriminación de que hemos sido objeto desde los inicios de la historia, lucha que en sus comienzos se realizó de manera incipiente, casi en solitario; pero producto de las mismas luchas y de la aparición de estudios que contribuyeron al proceso de concienciación de hombres y mujeres, como fueron los escritos de Karl Marx (1818-1883), quien afirmaba que la emancipación de la mujer sólo se haría posible mediante una revolución socialista que diera al traste con el capitalismo, Friedrich Engel (1820-1895) quien en su libro "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" (1884), comparaba la dominación de clase con la dominación de la mujer por el hombre, y August Bebel (1840-1913) primer teórico marxista que escribió clara y enfáticamente sobre la mujer y su independencia plena, en su libro “La mujer y el socialismo” (1879), emerge y se desarrolla un nuevo movimiento de lucha por la mujer y sus derechos. El Movimiento Socialista.  

    Movimiento de Mujeres de nuevo tipo, abocado a la lucha por los derechos de las mujeres obreras y trabajadoras de la época, aupado por Clara Zetkin, quien en adelante fungiría como lidereza indiscutible; dedicando todo su empeño a la labor emancipatoria, quien además como directora del periódico “La Igualdad” (Die Glechheit ), uno de los canales de expresión más importantes de la época (1892 y 1917), lo coloca a la orden de dichas luchas; las cuales dieron su fruto y a instancia de esta innegable luchadora social, en la 1era. Conferencia Internacional de Mujeres Socialista paralela al Congreso de la IIª Internacional en Sttutgart, 1907; lleva la iniciativa de instar a todos los partidos socialistas a realizar una campaña a favor del voto de la mujer, siendo éste el punto de partida para posteriores luchas que se concretarían con la declaración del Día Internacional de la Mujer como el 8 de Marzo. 

    Pero seríamos injustas e injustos si pensáramos que las luchas comenzaron allí, ó que un sólo hecho pudo determinar la concreción de ese día; como olvidar a las primeras feministas, o aquellas que lucharon por los derechos de la mujer sin ser feministas, tampoco podemos dejar de lado a los hombres que a través de la historia nos han acompañado en esas luchas, y han construido y reconstruido el tejido social que llevo a Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Nadezhda Krupskaya, Inessa Armand y Alexandra Kollontai entre otras a ocuparse por los derechos de las mujeres y su emancipación. 

    Por lo que hoy, 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, es obligante recordar a Marie Gouze, más conocida como Olimpia de Gouges, francesa (1748-1793), considerada como una de las más grandes precursoras del feminismo, prolifera escritora cuya pluma e ingenio fue su más efectiva arma de lucha por los derechos políticos y la igualdad para las mujeres; uno de sus escritos más reivindicativos en pro de los derechos para las mujeres, fue “La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1789), por el cual fue guillotinada; a ella corresponde aquello de que la "mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos"; Flora Tristán [Flora Celestine Therese Henrriete Tristán Moscoso] (1803-1844), también originaria de Francia, y quien vivió por muchos años en Perú, es conocida como la precursora del movimiento feminista, fue una valiosa mujer que producto de sus vivencias, algunas amargas como un matrimonio obligado y un marido perseguidor y maltratador, quien termina por asesinarla; dedica su accionar a la lucha por la igualdad de las mujeres, dentro de sus grandes escritos están: La situación de las mujeres extranjeras pobres en Francia (1835) y "Paseos por Londres" (1840), aquí expone abiertamente su posición socialista al cuestionar la sociedad capitalista inglesa, esta incansable luchadora pensaba que educar a las mujeres, era vital, pues sólo ello permitirá a la mujer emanciparse, lo cual se ratifica con la siguiente frase “A vosotros, obreros que sois las víctimas de la desigualdad de hecho y de la injusticia, a vosotros os toca establecer al fin sobre la tierra el reino de la justicia y de la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre. Dad un gran ejemplo al mundo…”(1843)  

    Tampoco podemos olvidar a Mott Lucretia (1793-1870), estadunidense, profesora y activista de la Sociedad Americana contra la Esclavitud, quien en 1840 viajó a Londres con su amiga Elizabeth Cady Stanton (1815-1902), como delegadas a la Convención Mundial en contra de la Esclavitud; y furiosas al serles negado el derecho a hablar, resolvieron organizar a su vuelta a los Estados Unidos una sociedad que defendiera los derechos de la mujer, organizando ocho años más tarde, junto con Susan B. Anthony (1820-1844), la Convención sobre los Derechos de la Mujer en Seneca Falls, allí una de las frases emblemáticas fue: “Todos los hombres y mujeres son creados iguales”, luego en 1866, crearon la Asociación Americana por la Igualdad de Derechos.  

    Otra invalorable mujer es Lydia Ernestine Becker (1827-1890), lideresa de la primera etapa del movimiento sufragista británico, fundadora del Comité por el Sufragio Femenino de Manchester, en 1870 junto a su amiga Jessie Boucherett fundaron el diario por el Sufragio de la Mujer “Women's Suffrage Journal” plataforma desde donde se abocaron con todo lo atinente al sufragio femenino. Esto no le impidió continuar como editora del Diario por el Sufragio de la Mujer durante la década de los 1870 y 1880. Becker consideraba que no había diferencia entre el intelecto de hombres y mujeres y defendía de forma vehemente un sistema educativo no segregacionista. Otra luchadora es Louise Michel (1830-1905), destacada activista francesa del movimiento anarquista y una de las una de las principales figuras de la Comuna de París, escritora, poetisa y educadora, fueron muchas sus actividades, pero resalta aquella manifestación de mujeres que encabeza, y donde impide que los cañones pasen a manos de los Versalleses", logrando que los soldados confraternicen con los guardias nacionales y el pueblo parisino, además fue la primera en enarbolar la bandera negra, que bajo su impulso se convertirá en el símbolo del movimiento anarquista, una frase muy significativa pues emite a propósito de ser llevada a consejo de guerra:

No me quiero defender. Pertenezco por entero a la revolución social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos… Ya que, según parece, todo corazón que lucha por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, exijo mi parte. Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de esta Comisión.

    España nos da a otra valiente mujer, Concepción Arenal (1820-1893), activista social española, ideóloga de la derecha liberal católica, mujer de gran tesón, lo cual la llevó desde muy temprana edad, a luchar contra la injusticia de una sociedad discriminadora, por lo cual tuvo que disfrazarse de hombre para entra a sus clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid), incluso a otras actividades universitaria, ya que para entonces la educación universitaria estaba vedada a las mujeres, lo que no le impidió estudiar, en Madrid, Derecho, Sociología, Historia, Filosofía e idiomas, así mismo durante el trienio liberal (1820-1822) secundó la rebelión de las guarniciones de Galicia, una de sus frases feministas es: “La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano”. Emmeline Goulden Pankhust (1858-1928), Sufragista británica pionera del movimiento en favor del derecho de voto de la mujer, y en 1879 organiza la Liga para el Sufragio Femenino (WFL) luego en 1903 organiza junto con sus hijas Christabel y Silvia la Unión Social y Política de Mujeres (WSPU), y en 1892 funda la Liga a favor del Derecho al voto de la Mujer, sus tácticas la llevaron en varias ocasiones a la cárcel, realizando varias huelgas de hambre en señal de protesta, pero fue alimentada a la fuerza en prisión; falleció en 1928, pocas semanas después de que se otorgara el derecho al voto femenino por el que tanto había luchado. Una de sus frases  feministas dice. “No se puede cambiar el mundo tanto como quisiéramos, pero si se pueden dar pequeños toques”.

 

    Y como olvidar a Alexandra Kollontai (1872-1952), dirigente rusa, luchadora incansable, una de las figuras más importantes de la revolución rusa, cuya aportación teórica y práctica iba encaminada hacia la consolidación del socialismo y por la igualdad de la mujer; otro aporte fue su dedicación e impulso por la discusión de la emancipación femenina, incluso fuera de Europa. Siguiendo la línea de Marx y Engels, Kollontai afirmaba que en la sociedad comunista, la igualdad, el reconocimiento recíproco de los derechos y la comprensión fraternal debían constituirse en principios rectores de las relaciones entre hombres y mujeres; sostuvo, pues, el derecho de la mujer a una total paridad con el hombre en la vida social, familiar y sexual; entre sus trabajos destacan: La mujer ante el desarrollo social (1909); La nueva moral y la clase obrera (1918); y Autobiografía de una comunista sexualmente emancipada (1926). Esta frase de un libro de su autoría de 1976, señala: “La situación de la mujer es siempre el resultado de las tareas de trabajo que se le asignen en la fase eventual de desarrollo de un sistema económico”. 

    Son muchas y difícil poder nombrarlas a todas, pues no alcanzaría el tiempo para nombrar algunas de sus aportaciones, sin ofender con un imperdonable olvido; otra a recordar, es la francesa Neli Roussel (1878-1922), con su  incansable lucha por el uso de la anticonceptivos, y contra la ley francesa de 1920 que prohibía el control de la natalidad y su propaganda; o la española Clara Campoamor, una mujer liberal y demócrata, tenaz defensora de la mujer, quien en su discurso del 1ero. De octubre de 1931, señala:

Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos. 

    También recordemos a Simone Weil (1909-1943), ferviente activista política y mística francesa quien mereció el sobrenombre de la “Virgen Roja”, debido a su activismo, a la firmeza de sus convicciones y a la generosidad de su actitud en constante defensa de los humillados y ofendidos de este mundo; o a la argentina Dolores Ibarruri (1895-1915), conocida como “la Pasionaria” por su ardiente prosa, quien la convirtió en símbolo de la resistencia y combatividad de la España republicana; o a Simone de Beauvoir (1908-1086), perseverante luchadora por el género, uno de sus primeros escritos fue en 1949, cuando publica “El segundo sexo”, ensayo feminista más importante del siglo XX, es esta una de las figuras intelectuales francesas más importantes y comprometidas con el feminismo. Una frase feminista de esta gran mujer es: “El hecho de que exista una minoría privilegiada no compensa ni excusa, la situación de discriminación en la que vive el resto de sus compañeros”; es obligante, recordar a mujeres valiosas como Adela Montesinos (1910-1976) “la Primera Feminista de Arequipa. 

    Todas ellas al legado algo a la historia, y han impulsado los avances necesarios para construir la justicia social en cuanto al Género, pero tampoco olvidemos a las nuestras: Carmen Clemente Travieso, (1900-1983), periodista comunista dedicada a la defensa de la mujer, María León, la lideresa contemporánea, luchadora infatigable por la mujer y el género, Caraqueña, en la parroquia San Juan, en 1937, Organizadora del Movimiento Sindical, y del Movimiento Femenino Nacional desde 1958 y cofundadora organizaciones femeninas desde 1958, entre ellas, la Unión Nacional de Mujeres, Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales de Mujeres; La Organización por los Derechos de la Mujer y el Niño en Barquisimeto, 1979; el departamento de Mujeres Eumelia Hernández de la CUTV, Movimiento Clara Zetkin y Militante de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), entre otras y nuestras Olga Luzardo, poetisa y escritora, doctora en filosofía, nacida en el Zulia en 1918, dirigenta comunista cuyo seudónimo en la resistencia fue “Jorge”, luchadora incansable, defensora de la mujer con una pre claridad asombrosa, precursora de los Congresos feministas y los derechos de la mujer, también organizó las luchas a favor del derecho de la mujer al sufragio, al producirse la muerte de Gómez; mujer sumamente preparada, precursora del movimiento solidaridad internacional y activista de la única organización política de estudiantes y obreras, “La Unión de Muchachas Venezolanas”, una mujer, que sin dudas es digna de imitar pues su práctica es el firme reflejo de la teoría que profesa, una marxista a carta cabal, y a estas dos últimas aún la tenemos con nosotras, por lo que sus enseñanzas aún no cesa.  

    Y no olvidemos jamás a las luchadoras de hoy en sus comunidades, en sus barriadas, en organizaciones como los Puntos de Encuentro, a las que día a día luchan por un país mejor, por una sociedad sin discriminación a todas ellas. Sigamos luchando  por una sociedad más Justa, Feliz día Internacional de la Mujer.

Doctora.

Una Comunista

ibarraelena@gmail.com 



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Elena Ibarra

Licenciada en Educación egresada de la Universidad de Carabobo, Doctora en Psicología Educativa y especialista en violencia de género

 ibarraelena@gmail.com

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