Amarga victoria

A riesgo de ser tildado de taliban, extremista y hasta contrarrevolucionario entro en esta disquisición sobre el proceso que recién concluyó y que pese al triunfo innegable de las fuerzas de la revolución no podemos asumirlo como una victoria en todo el lato sentido de la palabra, sino como una clarinada que advierte que debemos hacer algo para que este proceso sea más vivo y para ello tenemos que seguir el ejemplo del Comandante Hugo Chavez Frías, de ser trabajadores a tiempo completo por la revolución las 24 horas del día y los 360 días del año, para que los triunfos obtenidos no sean el producto mecánico del carismático liderazgo del presidente, sino del gran esfuerzo colectivo que hemos hecho todos en función de la construcción del hombre y la mujer nueva, c omo semillas para el florecimiento de la patria nueva.

En la jornada para la enmienda de la constitución escribimos invocando al gran Víctor Hugo, “Vencimos pero no convencimos”, señalábamos entonces que mucha gente nuestra se quedó en casa confiada esperando los resultados por la TV, sin haber ido a cumplir con su deber militante, como era emitir el voto, dar su opinión.

En ésta oportunidad nuevamente volvemos con la autocrítica y tal vez un poco lacerante, por el título de la reflexión. Decimos que es una amarga victoria, porque nos deja un tufo, un sabor a derrota. Decimos esto porque si bien es cierto que recuperamos espacios , como en el caso del Distrito Capital, producto del trabajo de las gestiones de Freddy Bernal, Jorge Rodrìguez y Jacqueline Farías. En Carabobo donde también los camaradas en funciones de gobierno, hicieron su trabajo, en Guárico, donde el liderazgo y compromiso de Wiliam Lara y su equipo fue determinante para la aplastante victoria y así sucesivamente, pero no podemos olvidar que cedimos espacios como Anzòategui y Sucre, y en cierto modo en el Zulia, los avances logrados con Di Martino fueron pulverizados por nuestros adversarios. Eso a nuestro juicio, es sumamente delicado, en la revolución no se ceden los espacios conquistados.

Estos son indicativos de que no todo marcha sobre ruedas y es la clarinada para decirnos que es imperativo redoblar los esfuerzos para 2012. Revisar algunos liderazgos y hacer uso de toda la creatividad de que somos capaces los revolucionarios, para que la campaña no sea dirigida hacía adentro como lo hicimos en esta para las parlamentarias, donde ni siquiera el slogan tuvo la suficiente fuerza como para llegar a los indecisos- Comunicionalmente hablando y desde el punto de vista de la publicidad y propaganda, nos salvó un nombre, una marca “CHAVEZ”.

Tenemos que tomar en serio esto, no podemos conformarnos con los 98 diputados, cuando sabemos que tenemos capacidad para haber obtenido 130 o más curules. Necesitamos crear, inventar, buscar, conquistar y consolidar nuevos cuadros, trabajar más, activar la fragua para templar el acero revolucionario, a través de la formación ideológica y la organización, para que los sucesivos triunfos sean: deliciosas y no amargas victorias.

Periodista* CNP 2414

Cd2620@gmail.com cadiz2021@yahoo.es



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Cástor Díaz*

Periodista CNP 2414

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