(Con maniqueistas como estos descritos)

No es fácil hacer revolución

Algo es cierto, en la medida que el enemigo presiona a la revolución, en esa medida ésta se radicalizará o en su defecto, se transformará en un simple movimiento reformista.

En el primer caso: los que se circunscriben a ella, pero que no lo hacen por convicción y conciencia de clase. Cuando sientan los vientos de verdadera revolución popular, obrerista y campesina, se volverán críticos y se anotaran en las corrientes ideológicas que siempre defendieron en lo más intimo de su alma (elitismo). Encontraremos ex funcionarios que ocuparon cargos destacados en la revolución inicial de educación, por ejemplo. Pero cuando detallaron que de verdad ésta – la educación – se profundizaba, que se le daba inclusión a todas las clases marginadas a las diferentes etapas del conocimiento, entonces asumen el discurso de la calidad, de la excelencia y de la imposibilidad de que todos puedan acceder a la educación. En sus argumentos hipócritas dicen que es necesario mantener un sector de la población para que les hagan los mandados y las labores indignas – según éllos – de esa manera imponen el termino cualitativo, que debe privar sobre lo cuantitativo, justifican las desigualdades que antes decían combatir, con argumentos del llamado equilibrio natural, etc.

Lo que pasa realmente es que estos individuos, “revolucionarios de conveniencia y guerrilleros armados con vasos de whisky 18 años” sienten que los privilegios obtenidos al calor del engaño y la mentira se les acaban y desde ese momento el movimiento popular y la lucha de clases, pasan a ser un sueño romántico de un montón de retardados en el tiempo. Esos desechados de ayer por la gran prensa, ocupan luego todas las primeras páginas de los medios al servicio de la oligarquía burguesa y sus argumentos se vuelven mas derechistas que los de la propia elite explotadora tradicional. De anti imperialistas, pasan a ser los mas fúricos defensores de Estados Unidos, el y the American way of life. Muchos pasan de ex decanos o economistas marxistas leninistas de la más rancia teoría, a ser los peores enemigos de los cambios sociales, culturales, económicos y de la propiedad social de los medios de producción. Basados en un pasado “revolucionario” engrandecido a bases de engaño, propaganda, mentiras, y hasta de manipulación de los ideales de los jóvenes estudiantes universitarios, a ser los teóricos del neo argumento de lo que no debe cambiar, sino rotar de protagonista, pero por supuesto, con ellos como los primeros en obtener el beneficio de la nueva dirección y sus ventajas sociales y económicas. Estos personajes, se identifican y defienden los argumentos del Cardenal Urosa, respecto a la educación y su división elitista.

La segunda posibilidad es la meta de estos señores “revolucionarios” amantes del buen auto, la buena ropa y la comida exquisita. Para ellos el pueblo es un ente que es útil mientras se pueda usar para obtener protagonismo, pero cuando lo que se desea es que ese pueblo asuma el destino en sus manos, derribando los privilegios y las ventajas intencionales, entonces esa lucha y ese pueblo están fuera de orden y por lo tanto se impone fortalecer lo existente, cambiando las elites viejas, por ellos en la dirección y disfrute de los privilegios.

Aun se les ve hablar y escribir de marxismo, plusvalía y reforzar con sus aportes las teorías del marxismo, pero solo en el papel y de la boca para afuera, en sus conductas y modus vivendi, el capitalismo de Rockefeller, se queda pendejo. Ahora Chávez y el pueblo, que en su mayoría lo acompañamos, estamos equivocados, por lo tanto son ellos, junto a Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Américo Martin, Gabriel Puerta y toda esa calamidad de seres sin honor ni vergüenza, esas traiciones ambulantes que se vendieron por un poco del vil papel verde, unos privilegios circunstanciales y la bendición de una palmadita del tío terrorista SAM.

Ciertamente en la medida que la revolución marche hacia su destino inevitable: galopar sobre la agudización de las contradicciones de clases, y hasta impulsarlas, en esa medida, esos disfraces de revolucionarios se irán quedando en la ruta, compartiendo el destino incierto de los privilegiados, saqueadores y asesinos de sueños populares del pasado.

Con Chaves, con el pueblo humilde que día a día nos preparamos en las instituciones creadas por la revolución, con una visión de mundo y convivencia social diferente a la de los ambiciosos, egoístas, avaros, criminales racistas discriminadores. Lograremos un nuevo orden social, humanista, respetuoso de la vida y de la naturaleza. Por sobre esos zombis ambulantes auto catalogados de “revolucionarios” - pero que temen a los cambios necesarios – lograremos una nueva sociedad con justicia y equidad. Asústense hipócritas: EL COMUNISMO, la forma más perfecta de la convivencia humana, a la que tanto temen los explotadores capitalistas y elitescos ladrones capitalistas.


javiermonagasmaita@yahoo.es


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Javier Monagas Maita


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