Qué pasará antes y después del 26 de septiembre

No es un ejercicio de adivinación ni de presagios impertinentes, solo que los caminos que conducen a las conductas habituales, nos hacen visualizar dos consecuencias encontradas en el devenir de la confrontación de la lucha de clases, inevitables y perceptibles según el desarrollo de los acontecimientos, dos posiciones divergentes y de signo cartesiano, el debate de una frente a la otra amén del proceso eleccionario parlamentario del 26 de setiembre, nos ofrece dos escenarios; por una parte, las fuerzas de la revolución democrática, socialista y revolucionarias, consideran la necesidad de alcanzar un triunfo aplastante sobre la derecha, cuyos números deben estar en superioridad a los dos tercios; por otro lado, los sectores oposicionistas que abrigan el capitalismo como forma de vida, en su amalgama compositiva juegan desesperadamente al futuro político electoral, incorporando a cuanto candidato se les ocurra, eso no es lo importante para ellos, convencidos están que sus seguidores votarán por quien sea con tal de salir de Chávez y sus seguidores y consideran a la Asamblea Nacional, ahora sí, como el medio idóneo para ello, aunque presumimos que puede convertirse en tremendo error, dados algunos elementos que apuntan en su seno a una mayor comprensión del proceso que vivimos, algunos sectores de oposición no se consideran borregos de una simple compra y venta, lo que evidencia ciertos avances democráticos y sensatos.

Ahora bien, una definición que debemos analizarla fríamente y si se quiere con carácter científico, debemos ilustrarla; nos referimos al desiderátum de lo que se involucra en las elecciones parlamentarias en razón de las consecuencias encontradas; surgen aspectos perceptivos de las elecciones en el antes y el después. El sector revolucionario con el presidente a la cabeza quieren profundizar el proceso y la derecha aspira contrarrestar y capitalizar una buena parte para oponer resistencia a la aprobación de leyes, de tal manera, que les permita torpedear iniciativas que vayan en dirección a la profundización y más allá de ello, preparar el terrenos para una ofensiva aún más feroz que la precedente, porque creen que sería el final del presidente y su proyecto por cualquier vía incluida la electoral del 2012.

Estas son las verdades que nos obligan a preguntarnos qué pasará antes y después del 26 de setiembre. En estas cosas, hay otras que no se pueden perder de vista; una de ellas, la eficiencia y eficacia de la gestión de gobierno a todos los niveles; otra, la propia campaña de los candidatos de cara al pueblo, que debe enfrentar la canalla mediática; debemos estar claros de la injerencia de factores externos que a su vez, velarán por la creación de un ambiente mediático en oportunidades virtual en concordancia con factores internos, principalmente de los medios de comunicación, dirigidos a deslindar las consecuencias “nefastas” del socialismo, con la posibilidad cierta para ellos de un ataque certero contra la propiedad privada, estatización de la banca, confiscación de los medios de producción, pérdida de la libertad individual, cierre de los medios adversos al gobierno, entre otras series de medidas que convertirán al presidente y su gobierno en una entidad dictatorial, absolutista, autoritaria, realmente insoportable para la sociedad venezolana.

Debemos estar preparados lo que impone en primer lugar una Política Comunicacional creativa, no reactiva, que anule el impacto que pueda generar la desinformación manifiesta de los sectores de la derecha, saliéndole al paso de estas conjeturas mediáticas que nada tienen que ver con la realidad del planteamiento del socialismo que se propone; eventualmente sugerimos realizar eventos por región y con la participación de nuestros candidatos que actúen como diques de contención proveyéndolos de la información necesaria para la defensa del voto y de la revolución bolivariana en camino del socialismo que proponemos y queremos.

Aún cuando el ataque será feroz y despiadado, estamos seguros que la unidad blindará cualquier campaña en contra de la profundización del proceso revolucionario y catapultará a nuestros candidatos a un triunfo que sin ánimo de triunfalismo infantil constituya las bases para una Asamblea Nacional compactada con pueblo y gobierno, sin ignorar el peligro que representan las políticas del norte que cada vez más, intentará destruir este intento de lucha antiimperialista.

Es importante, entonces, destacar, lo que está en juego para la revolución, lo que amerita la organización necesaria que coadyuve a una votación masiva y ejemplarizante, por ello, debemos reunir todas las voluntades posibles y sobremanera y muy importante hablarle con claridad y por el medio de la calle a la población en general, mostrarles cual es el verdadero enemigo histórico, el porque se lucha contra el capitalismo como fuente primaria de los males de la humanidad y exponer de manera diáfana que la única alternativa valida ante la ignominia, es el socialismo, no puede ni debe haber medias tintas, o se es revolucionario o no se es, debe ser la consigna. Después del 26 de setiembre, conocidos los resultados a nuestro favor, la tarea es inmediata, la nueva Asamblea, cuya claridad ideológica se da por descontada, tendrá el camino escogido, y escogeremos entre la revolución o la barbarie.

rafaelfebles@yahoo.com


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Rafael Febles Fajardo

Economista. Msc. Seguridad Social. U.C.V.. Militante revolucionario. Locutor. Articulista Correo del Orinoco. Poeta y escritor de la revolución bolivariana

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