Teodoro y la oposición

Sin lugar a dudas que uno de los dirigentes políticos opositores más capaz, de mejor discurso y de mayor experiencia, es Teodoro Petkoff, a quien no tengo que presentar, pues es muy conocido por los venezolanos. Fue parte de la izquierda marxista venezolana durante mucho tiempo, quizás demasiado para sus gustos actuales, impulsor y activista de la lucha guerrillera, más adelante crítico de la Unión Soviética y cuestionador de lo que se llamó el socialismo real. Abraza la causa de la socialdemocracia y en esa dirección enrumba al Movimiento al Socialismo, partido que creo a raíz de una división del Partido Comunista de Venezuela y que inicialmente se presentó como la nueva y verdadera fuerza comunista venezolana. Enfrenta el paquete económico del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y termina apoyando, junto con casi toda la izquierda venezolana, la opción de Rafael Caldera, la cual le propina la primera derrota electoral nacional al bipartidismo adeco-copeyano.

Esta historia nos hace entender por qué la mayoría de la oposición organizada no lo quiere, a pesar de que tenga que trabajar con él dentro de las mismas trincheras de lucha antigubernamental. A diferencia de esa oposición, Petkoff no repite como el loro todas las explicaciones y mentiras de la oposición, lo cual no quiere decir que no coincida con ésta en los aspectos fundamentales de sus críticas y descalificaciones del gobierno de Hugo Chávez. Cuando el Golpe de Estado de Carmona, la oposición habló de “vacío de poder”, mientras Teodoro claramente lo calificó de golpe de Estado. Cuando la oposición denunciaba la existencia de múltiples “fraudes electorales”, Petkoff comenzó a decir que los mismos eran inexistentes y que era imposible su realización si se daban todas las condiciones normativas del caso; es más, en declaraciones en Estados Unidos llegó a afirmar que nuestro sistema electoral era excelente y que no era posible la realización de trampas.

Teodoro piensa con cabeza opositora propia y no es persona que pueda ser fácilmente manipulada, lo cual no es del agrado de gente como los dueños de Globovisión y del diario El Nacional, quienes esperan que todo el mundo asuma sin discusión sus conductas maliciosas. En ese sentido se parece a Claudio Fermín, opositor también, quien ha sido completamente marginado por los dirigentes fundamentales de la oposición venezolana quienes, por ejemplo, prefirieron al ignorante de Stalin en la Alcaldía de Libertador. Fermín, además, es negro, lo que lo hace incluso menos querido por estos racistas encubiertos. Sin embargo, también rechazan el porte europeo y la soberbia de Teodoro ante quien, como buenos racistas, se sienten inferiores. Recordemos que, a los blancos sudamericanos, los racistas estadounidenses los llaman “marrones”. Así se sienten frente a Petkoff nuestros marrones opositores.


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Luis Fuenmayor Toro


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