Mi palabra

Yulimar Rojas en casa saltó por encima de la mediocridad

"Reacciona de forma inteligente

incluso ante un trato no inteligente"

Lao Tse

Los más extremistas opositores en cada salto de Yulimar, arrugan la cara, como si les estuviera cayendo encima el cielo envuelto en llamas. A pesar, que en cada brinco la simpática negra pone el corazón por su amada tierra. Todas sus reacciones sobrepasan los viles ataques de los que solamente piensan en el fracaso, porque llevan el alma encendida por el odio. Todo lo aprovecha con sabiduría e inteligencia y ha aprendido a reír de las cosas negativas que, inevitablemente le pasan. Quisieron convertirla en un blanco por sonreír al ver el sol, cuando sale alumbrando para todos los seres de este mundo. No esconde su admiración por el fallecido comandante Chávez, y frente al presidente Nicolás Maduro, aparte de equipararse en la estatura, siempre le deja una sonrisa de respeto y apoyo en su noble gestión.

En la ciudad de los caballeros –Mérida–le pintaron unos murales, que, a lo mejor no los hicieron con mala intención, pero, se parecían a todo, menos a la simpática y atlética saltadora, pero ella con su dulzura e inteligencia se los agarró de manera muy jocosa ¡Si no los borran no salto más! Cuando supo, que, los habían borrado, reaccionó con elegancia y humildad frente a unas caricaturas muy lejos de su alegre corazón ¡Ahora voy a volver a saltar! Todas sus actuaciones las termina arropada con la prenda sagrada de los venezolanos: el tricolor nacional. La misma bandera traída por Francisco de Miranda, pero ha sido pisoteada por los que solamente piensan en abrazar con furor la banderola gringa, como si estuvieran delante de su progenitora. Por eso cada salto de Yulimar, es un vuelo por la patria en medio de tantas dificultades.

Las reacciones nauseabundas de los opositores frente a toda actividad o creatividad, que, trae esperanza y alegría a los venezolanos, se les revierte de manera tan violenta, porque la mediocridad pesa mucho, y en cada paso se entierran, como si estuvieran pisando en tierra movediza. Nadie les está pidiendo que aplaudan a Yulimar, pero, por lo menos tengan la vergüenza de esconder por momentos el odio incandescente, que no los deja admirar a esta atleta llena de amor, humildad, patriotismo y por encima de todo tan parecida a nuestra gente, que, a pesar de todos los ataques virulentos de los mismos guarimberos del pasado, siempre la vemos sonreír y todavía no se le ha escuchado una palabra ofensiva contra estos vende patria. ABRAZOS PARA YULIMAR ROJAS.

 



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Narciso Torrealba


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