Carta pública ante editoriales difamatorios contra el presidente Chávez en El Salvador

Carta pública que dirige , Encargado de Negocios de la República Bolivariana de Venezuela en El Salvador, ante la campaña difamatoria en contra del Presidente Chávez por parte de los editoriales de El Diario de Hoy y su director Enrique Altamirano.

Obsesión, obsesión, obsesión. No se por qué cada vez que leo sus editoriales me imagino que por intríngulis freudianos usted, desde sus épocas pretéritas, oye hasta la saciedad la hermosa interpretación del bolero cantado por Toña la Negra que lleva ese nombre, aún recreada por autores contemporáneos. Sólo que en este caso, su manía por despotricar del Presidente Chávez, en vez de aludir un a desengaño amoroso, destila odio, desprecio, intriga, incomprensión, ausencia de ética periodística, calumnia, manipulación de la información. Entre tantas barbaridades de un periodismo no veraz.

¿Qué le incomoda del Presidente Chávez? ¿Qué haya triunfado democráticamente en 10 procesos electorales? ¿Qué haya colocado al pueblo como protagonista de su historia? ¿Qué haya reivindicado el pensamiento nacionalista, democrático y popular de nuestro Libertador Simón Bolívar? ¿Que haya re-nacionalizado la industria petrolera colocando sus divisas al servicio de toda la población venezolana? ¿Qué haya reivindicado los derechos de los pueblos aborígenes? ¿Qué haya democratizado la salud y la educación? ¿Qué distribuya la tierra entre los campesinos? ¿Qué ha establecido la igualdad de género? ¿Qué le haya otorgado protagonismo a la Fuerzas Armadas Nacionales? ¿En fin, que haya democratizado la vida entera de los venezolanos, inclusive la de los medios de comunicación, esos que usted monopoliza?

Le pregunto señor Altamirano, ¿Por qué no ha dado el derecho a réplica a la embajada de Venezuela, no en ésta, sino en anteriores oportunidades? Cuando de manera sistemática ha asumido una línea de opinión similar. ¿Es eso una conducta democrática?

Diferencias de enfoque en la política las aceptamos y las entendemos y las debatimos en el foro que sea, pero de allí a utilizar una tribuna de opinión para falsear la verdad, desinformar ,calumniar y difamar, nos parece, no sólo una atrocidad, sino una verdadera burla a los lectores y receptores de ideas quienes de buena fe puedan quedar influenciados por tales exabruptos. Una práctica absolutamente reñida con principios éticos responsables del periodismo.

No son nuevas estas líneas de opinión en su medio periodístico, pero, nos llama poderosamente la atención que se han exacerbado luego del arrollador triunfo electoral del Presidente Chávez el pasado 3 de diciembre de 2006. En su editorial de (01-02-07) le acusa de ladrón, “la política del robo”, dictador, omnímodo, entre otro calificativos absolutamente fuera de contexto y de asidero real. Sería inútil pedir ponderación ante tan inconmensurable desacierto, pero, si decirle, en nombre del pueblo de Venezuela, que lo que posibilitó la llegada de Chávez al gobierno, con un apoyo popular nunca visto en la historia de Venezuela, han sido precisamente las conductas y opiniones como las suyas allá en Venezuela.

No es cierto, como igualmente manifiesta el Lic. Fabricio Altamirano, Director Ejecutivo de El Diario de Hoy(18-02-07), que el Presidente Chávez haya modificado la Constitución para así perpetuarse en el poder. Tampoco lo es el que haya cerrado un medio de comunicación, como también lo afirma éste señor. Falacias, calumnias, mentiras, distorsión absoluta a la realidad.

En el primer caso, se ha iniciado, luego de constituido un Gabinete Para La Reforma Constitucional, una amplia consulta popular para modificar algunos aspectos de ella que le otorguen mayor ejercicio de la soberanía al Estado venezolano en áreas estratégicas para la nación y, que además fortalezcan el poder popular, los Consejos Comunales, pilares de la nueva democracia socialista y otras áreas del protagonismo democrático de la población.

Y, en el segundo, el Estado venezolano, en ejercicio pleno de su soberanía, ha decidido, de acuerdo a La Constitución y a la legislación vigente (LOTEL) no renovar una concesión a una empresa privada, como la suya, que, además, ha fomentado el odio entre los venezolanos y ha apoyado abierta y descaradamente golpes antidemocráticos y terroristas. ¿Cree usted señor Altamirano que ese debe ser el papel de los medios de comunicación en una sociedad democrática?

Como quiera que los criterios editoriales del periódico que usted dirige, en forma continua, reiterada y falaz, ha venido propagando una línea de opinión que tergiversa absolutamente la verdad, hemos decidido hacer público nuestro rechazo a tal forma de ejercer el periodismo y, además, decirle que en Venezuela se acabaron abusos como los suyos.

Atentamente:

Wladimir Ruiz Tirado

Encargado de Negocios de la República Bolivariana de Venezuela en El Salvador.

wladimiruiz_t@hotmail.com




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