¿Qué será de los venezolanos que están en otros países?

Decir que están felices disfrutando de su nueva vida: es una quimera que los mantiene alejados de sus familiares quien los tenga y, posiblemente estén más compremetidos económicamente que los que dejaron acá, que de algo viven y, con tapabocas o sin él todavía respiran en esta angustia que nos mantiene el Covid-19, que no escapa junto con la miseria humana que trasciende a través de las redes y, que nos clavetea de inconformidades tan espesas como las nuestras que dejan mucho que desear, aunque por más que digan ellos que viven en un Paraíso, donde lo más posiblemente, la condición humana está aprueba sin distingo de clases con drogas, intrigas, pobres, inflación y muertes condicionadas a diario como en Colombia que exporta lo que envilece al mundo de maldades.

Quien no haya salido como quiso: forrado de dulces ilusiones. Muchos sin conocer para donde cogían, quizás despiertos llevando dentro de sí la conseja como una duda, que dice, "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer", pero había que insistir, entonces cómo iba remontar y superar el querer volverse rico, porque ese era y es el lema que acarician sin duda alguna sin importar por lo que se pase, temeridad, quizás valor, y para allá vamos, no sabiendo que, el que vive de ilusiones no llega lejos, se muere de desengaño, pero prefiero morir allá -decían- que porir en esta mierda, donde todo es blanco y negro, y fuera hay alegría, hay dicha, hay futuro, ¿o acaso Nacho y Chino, no consiguieron su niña bonita fuera? Y si ellos pudieron como los bobos que son, pero ricos, ¿entonces? Para nosotros también habrá y, más si llegamos a los Estados Unidos que por allí no pasó Atila, ni Chávez después, y Maduro que se quedé con su petróleo y su oro, ¿si acaso no es ya de China y Rusia? Además lo negro no luce y lo amarillo no reverdece, ¿lo decían, claro que lo decían? Y seguro que no lo han olvidado "ojerosos" como deben estar y asustados como nosotros acá.

Nos vamos lejos porque queremos ver a esos chavistas-maduristas malditos y con tremenda pretensión de ruindad sin abrigo profesional de ninguna clase: una gran mayoría de venezolanos se aferra a conseguir lo que sea que les mate el hambre, porque otras cosas no pueden matar, la incultura, la falta de educación y de formación, pero como aman el dólar, el dólar es el motor que les da vida, respiran, se embrutecen, se esclavizan, pero, están fuera de Venezuela y de su dictadura de la que Ramos Allup jura que no se irá nunca y, menos si Rómulo convertido en Guaidó llega al poder.

¿Y para dónde se va usted mi amigo? Yo -respondían en serie- y fascinados por caminar con pasos agigantados lejos de Juan Bimba que sigue en la oposición que no todos viven en paz y sin odiar que, con la boca llena de rabia partían apartando la brisa y las incomidades de llegar rápido a Colombia primero y, desengañados por la fragilidad política-social-económica de los colombianos en el poder se largaban muchos y se internaban por otros rumbos, vericuetos imprecisos, sin saber cómo se bate el cobre, se fueron a Chile por Piñera y su democracia, esa si es vida, allá la vida: ríe y sueña. El pueblo respira en paz por su democracia pinochista -ignorantes-, valemos más de lo que pesamos con su peso y Andrés Bello que los educó nos guiará -pensaban. Otros a Perú se sentían héroes como Sucre que, de maltrados no los podían llenar como pueblo noble y agradecido de los venezolanos, somos cumanéses, vinimos a consolarlos de humildad y a hacerlos grandes, pelaron. Y, quienes sabían bailar tangos y osados de buenaventura por Macri como un salvavida argentino que gobernaba para hacerlos ricos, ellos, comerían en él mismo plato y allá están en cuarentena y obligada, no la respetan, y muchos montado en una bicicleta con un alquiler de estadía que deja poco para comer, vestir y calzar, pero, lo más seguro: algún día vendrán con muchos dólares, no los de Macri sino los de Cristina que, debe estar preocupada de tanto venezolano zángano con sus excepciones allá, que a lo mejor algún día serán peronistas.

La vida del venezolano por el mundo es una vida de ambiciones concentradas con doble fondo, una vida que jamás será como la del venezolano in situ por bien o por mal que lleno de temores por Trump con su medidas y con Guaidó pidiendo más y, ahora con Luis Almagro súperapoyado por el imperio no sabemos lo que nos espera -que nada bueno no es- pero aquí seguimos, y ahora, con un tapabocas que no nos priva de vivir en libertad con muchos sueños positivos por delante por la Patria si alguna vez logramos convivir con un verdadero socialismo por nuestra Patria que, nos dejaron y seguimos en ella y, los que están afuera que luchen por la dignidad de ser más y mejores venezolanos sin esclavizarse de ruindades, ni por Trump ni por otros presidentes, que nosotros con Maduro miramos hacia adelante.


Esteban Rojas


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Esteban Rojas


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