Emoción en puerta sin tuntún. Música sin estrépito. Colmados mal pensados, se oyen pasos.
¡Pepa de los aguacates y cómo será eso con feliz año y demás! Un abrazo y, tenga su premio que, el nobel es usted my president y, no piense que le jugué sucio. Y Trump emocionado le dirá, calle y oiga: que acá quien habla ser yo y, usted todavía está en merengue, floja muy floja, aunque siga pensando que la masa allá está para bollo y, no ser así que, su turno seguirá en espera y, su bacalao Edmundo González, quien sigue bien enratonado internamente inflamado de alegría pensando en pajaritos preñados. Hazle ver tú que él estar muy viejo para la gracia e igual que a ti nadie allá los respetará y, la compra de conciencia está en apuros y, hay mucho petróleo de por medio y, creo que ustedes no lavan ni prestan la batea, ni convencen.
Despierten que todavía les sale jugar mucho currutaco con el pueblo venezolano y, sobre todo tú que te ganaste el premio nobel por estar por lo general siempre encubierta mientras, yo libraba batallas por la paz, aunque muchos piensen que una paz invisible, pero no ser así, y dale las gracias a Marco Rubio que, se parece a una ladilla cubana subiendo y bajando cuando de pedir se trata y, me calentó tanto mis orejas que, logró que hoy tú estés acá que, te oigo y te comprendo, pero tu historia quedó en el pasado y, de mí solo la admiración y miren que, no dejo de decir y reconocer que las mujeres venezolanas son feas y cuando hablan se expresan en un plano que a este tu servidor le fastidia y, sino fíjate en la presidenta encargada a la que tengo en la mira que, le puede ir peor que a Maduro y le voy a pisar sus talones que, ella verá. Que la era Chávez-Maduro le llegó su fin.
¿Y ahora qué hago my president?
Viva su vida que usted es rica, hablantinosa y ambiciosa -quizás una influencer de otro mundo- que no supo ni imaginó cómo sacar provecho dentro del asidero político tradicional y oportunidades las tuvo dentro de nuestra guerra económica como sucia y oportuna con bastantes cómplices dentro y fuera Venezuela contra los gobiernos socialistas y, no caminó tu habilidad de líder que sino fuera por mí qué sería de ustedes. Así que le aconsejo que vea detrás de usted y hallará la respuesta a su pregunta. Que lo que haya que hacer en Venezuela, lo haré yo.
Posible es mi apreciada MCM que, cuando me ponga en Groenlandia por las buenas o por las malas o por lo que sea: tú y Edmundo tienen trabajo allá para que sigan cultivando la esperanza que como se dice, es lo último que se pierde. Trump no la mandó a llorar a el valle, pero la calló.
Alguien dijo alguna vez que plata y vergüenza no tiene todo el mundo. ¿Los tendrá MCM?
¿Saldrá MCM contenta de su entrevista con Trump?
¿Y qué provecho sacará de ella Edmundo González? ¿Seguirá él con la idea de ser presidente de Venezuela -quiera Trump o no?
¿Y cómo queda MCM con Marco Rubio -quien le aconsejó: el que no habla, dios no lo escucha? Y ella que alguna vez pensó que sería dueña de Venezuela: Trump la desnucará dudando de su capacidad política-intelectual que no es solo pensar para ser sino convencer y, ella jamás convencerá a Trump que pueda mandar en Venezuela y, lo que más le molestará a MCM es que, Delcy sí, por lo que le preguntaría a Trump por qué ella y no ella y, Trump le responderá al oído, no se oyó su respuesta.
Lo que si quedará claro en la entrevista de MCM con Trump es que, "por más que la mona se vista de seda, mona se queda". Y si no convence ni muerde la mano del que le da de comer está frita.
¿Y entonces, cuál será el nuevo papel de MCM? Lo sabrá Trump y, Marco Rubio también.
Y por lo que se sabe y se ve: MCM quiere algo, pero qué será. Ay Trump, ella será fea sin parangón, pero política ha querido ser desde que nació y, cómo es posible que con los mangos bajitos, no pueda ella comer de esa mata.
Ay MCM, acuérdate de lo que le pasó a la María Pancha de Gualberto.