Maduro coincide con EEUU en sus objetivos políticos

La derecha queda perpleja y se desespera al ver que hace falta mucho más que discursos y dinero para convencer a la población chavista y más allá de ella. Hace falta mucho más que intervenir militarmente a Venezuela y prometer la felicidad para acabar con Chávez y el chavismo. Con Maduro, es otra cosa.

Al "presidente", guiñol principal del imperio, se le escapó decir que Maduro representa otra cosa diferente a Chávez:

"Dudo que Hugo Chávez aceptaría lo que Maduro ha traído para Venezuela y la FAN: hambre, violencia, represión y miedo. Maduro ha destruido todo comenzando por la constitución del 99 promovida por Chávez en el 99 y defendida por nosotros en 2007," dijo Guaidó vía Twitter tras haber fracasado en su intento de introducir la llamada "ayuda humanitaria" proveída por el gobierno de EE.UU…. "Luego de tanta destrucción me pregunto: ¿Aprobaría esto quienes creyeron en Chávez? ¿Lo aprobaría su hija María Gabriela?," continuó el diputado –Luego Roger Noriega contestándole a Guaidó – "¡Chávez es el arquitecto de este desastre! Esta es la mentalidad de un hombre que dejaría que alguien lo 'matara de hambre' hasta morir," dijo Noriega vía Twitter".

Sin embargo, detrás de Guaidó, como su sombra, está la derecha fascista, está Roger Noriega y todo lo que ese señor representa allá y acá. Inclusive Guaidó –el hombre, no el símbolo – sabe que Chávez es distinto a Maduro, que representa algo distinto a Maduro, y es a esa conciencia a lo que realmente teme EEUU, a que ese pensamiento diferenciador de Maduro y Chávez prospere, se fortalezca dentro de la población venezolana y se resista a entregarle el país a las trasnacionales, a costa de la vida misma… con esta conciencia fortalecida la guerra sería total y a muerte, una intervención militar sería de un costo altísimo.

Sería fácil para EEUU que todo el chavismo renegara de su lealtad al comandante y se creyera el cuento de que la derecha y sus planes fabulosos van a liberar al país de las estúpidas contradicciones de Maduro. Pero Chávez y su obra están muy arraigados en la memoria del venezolano; son 10 años o más donde estuvimos luchando de verdad por una sociedad mejor, más justa e independiente, hasta que llegó el pusilánime de Maduro. Confundir a Chávez con Maduro no resulta tan fácil, así Guaidó se arrepiente de su comentario. Este es el problema de la intervención militar disfrazada y en general de todo tipo de intervención en Venezuela para los EEUU: el chavismo, no Maduro y sus sacristanes.

Intervenir militarmente a Venezuela sabiendo que el chavismo y más allá del chavismo van a reaccionar en favor de nuestra independencia no es un buen negocio para ellos y tampoco para la región, sobre todo para el gobierno títere de Colombia y la paz... Que Maduro se quedaría corto con sus bravuconerías; que sus discursitos patrioteros inútiles se los llevaría por los cachos la resuelta defensa de nuestras conquistas por parte del pueblo chavista. ¡Maduro es un iluso si cree que la causa por la cual estaríamos los venezolanos chavistas (y más allá) dispuestos a defender lo que ya nos pertenece, se debe a su patrioterismo de plástico! Creo que EEUU lo sabe, sabe que es un terreno muy inestable aquel donde todavía la gente hace la diferencia entre Chávez y Maduro, incluyendo a muchos del campo opositor.

Parece mentira y paradójico pero la tarea fundamental de EEUU en esta guerra, es la misma que se ha propuesto Maduro en ella, a saber: confundir el chavismo con el madurismo, decir que Chávez y Maduro son lo mismo. Para Maduro representa continuar con su política pragmática, pro capitalista y entreguista a nombre de Chávez, y para EEUU representa acabar con el chavismo a nombre de Maduro, un verdadero desastre como gobernante y como político.

La diferencia fundamental en esta coincidencia de objetivos entre EEUU y Maduro está en que este último tiene mucho más que perder ahora. Fracasará el país, por supuesto, perderá el país chavista, la memoria de Chávez, pero Maduro perderá a su vez, se perderá en los confines del pasado y de la memoria como un momento desagradable, vergonzoso de nuestra historia, además de perder su propia tranquilidad y libertad; nadie lo va querer ni como invitado, ni como cómplice tampoco como víctima. Será el responsable material de todo y por eso lo harán pagar los enemigos y aquellos que fueron sus aliados que apostaron a él y su corte. Ojalá lo pensara bien y llamara a un gobierno de emergencia nacional para poner las cosas en claro, definir nuestro enemigo nacional, político e ideológico.



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Marcos Luna


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