Maduro, su visión española y el ejercicio democrático latino

No nos confundamos. Los socialistas se benefician del descalabro del país para reflejar su fuerza arrolladora y, romper con el horizonte político estimulado por la oposición. Tenemos dos actores en este escenario político que son los colectivos y los ciudadanos de doble faz. Su aparición recientemente, rompió con todos los moldes que motivan el Estado Bolivariano de Venezuela.

Los socialistas de hoy, jamás han sido izquierdistas, ni lo motivan las tesis marxistas de la dialéctica. Representan intereses distintos a la justicia y la paz de una Nación.

Tenemos apoyadores del Psuv que exponen su xenofobia y desagregación social hacia el pueblo, que defiende al presidente y a Diosdado y se liga con las comunidades para confundir al régimen constitucional y sus defensores. Es una xenofobia tinta e histórica en racismo que se juega su pudor, con tal de permanecer en el poder.

Regresamos al siglo XVI y XVII y, la guerra esta montada en todos sus aspectos bélicos, esto, se acelera porque en la calle morirán los tontos, ya van como treinta y 800 detenidos. Pero, los discursos de los presidentes orientan esa dirección e Israel a lo mejor participa en esta eventualidad por los grupos árabes que se mueven en el Continente Sureño traídos por los partidos progresistas de la región y algunos ministros de descendencia árabe, ya España viene pasando por esta experiencia mediante la acción de los terroristas anclados en Cataluña que buscan la independencia mediante un movimiento auspiciado por Podemos, Posoe y Pedro Sánchez desde La Moncloa.

Pues no. Vox está ahí porque el Gobierno del PP traicionó a España antes, durante y después del golpe en Cataluña. Con un 155 de verdad, hoy los golpistas no estarían en el poder. Pero Rivera, tan constitucional, apoyó la convocatoria de elecciones en Cataluña por Rajoy sin haber desnazificado la Generalidad, los Mozos y todos los medios golpistas, de TV3 al duopolio sorayino-podemita de A3Ferreras y Dani Mateo, el que se suena los mocos con la bandera y el dinero de todos los españoles.

En Alsasua, Abascal, símbolo histórico de la resistencia nacional y constitucional contra el separatismo vasco, estaba con Rivera. Enfrente, el carnicero de Mondragón, la Iglesia, el PSOE y Podemos.

Esto, se vino a Venezuela y debe ser abolida cuanto antes. El pueblo es víctima de un desangrado, sin servicios públicos, comida por comprar y una hiperinflación inducida que destroza nuestra convivencia y el derecho de convivir como familias integradas a un sentir popular. Es una política de pinza que se debe aplicar para favorecer a ese pueblo chavista que espera una repuesta acertada de su presidente y de una masa opositora que requiere atención inmediata en todos los niveles.

En mayo de 1982 la victoria de los socialistas de Felipe González en Andalucía anunció lo que pasaría en octubre: mayoría absoluta arrolladora en España. En 2109 España cambiará de piel política, como ya han anunciado las elecciones andaluzas este diciembre. Más de ocho mil ayuntamientos en juego, trece de las diecisiete autonomías, las elecciones europeas -todo eso el 26 de mayo- más la joya de la colección -el Gobierno de España- a saber, cuando, sin descartar el 2020. Cuatro años atrás las municipales y autonómicas ya cambiaron el paisaje por la irrupción de Podemos y de Ciudadanos. Ahora hay un tercer partido emergente, Vox, y puede resultar determinante en muchos acuerdos para dar la vuelta a la situación, como en Andalucía. La gran diferencia entre 1982 y 2019, con Andalucía como avanzadilla de lo que podía pasar en España, es que entonces los cambios se produjeron por mayorías absolutas y ahora son necesarios dos, tres y hasta más partidos para poder formar gobiernos. Tres en Andalucía y todo un catálogo, sin manías, en la investidura de Pedro Sánchez. La necesidad de pactar en un país que culturalmente piensa que cualquier acuerdo es una cesión, cuando no una traición, convierte las negociaciones en melodramas. Pero se acaba pactando.

En Venezuela, tenemos ahora a Juan Guaidó.

Lo que sabemos ya es que después de mayo del 2019 tendremos una piel política distinta en España y un ropaje diferente en Europa, acaso inquietante, por el ascenso de los populismos con apoyo de las metodologías electorales trumpistas (Steve Banner ya está instalado en Bruselas); técnicas ensayadas con éxito en Brasil y en Andalucía con Vox. Y sabemos que influirá la percepción de los ciudadanos sobre la eficacia del Gobierno Sánchez, que hace algunas cosas interesantes, pero no las cuenta con acierto y oportunidad.

No teman: el 2019 no será aburrido.

lo peor de todo, es que hay un descaro, el presidente Nicolás Maduro Moros dialoga con el pueblo y los comerciantes aprovechan para seguir inflando la economía, léase los precios- y defender sus siglas y sueldos de oligarcas, como falsos burgueses. El pueblo socialista se preguntará, ¿Para qué tantas elecciones electorales? Es que no hay autoridad en Venezuela, hasta los transportistas del Edo Carabobo le orinan la cara al presidente Nicolás.



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Emiro Vera Suárez


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