¡Santos y su odio hacia Venezuela!

Hablar o escribir sobre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, es como "llover sobre mojado", pues es claro y evidente que el jefe de Estado granadino siempre ha sentido, sin razón ni motivos, un odio exacerbado hacia Venezuela, quizás de la misma magnitud que sintió el prócer independentista de esa nación, Francisco de Paula Santander, hacia el libertador Simón Bolívar, cuando se luchaba por la emancipación del gobierno español.

Así pues que para los venezolanos no debe ser nada extraño que Santos, a quien le corre la misma sangre por las venas de ese traidor granadino, de la época colonial, asuma también el rol de malvado, desconsiderado y de mal vecino, hacia nuestro país, aunque a veces se vista de manso cordero.

Esta vez Santos, actuando una vez más de manera injerencista en los asuntos internos de Venezuela, acaba de declarar que el gobierno venezolano actúo de manera abusiva al obligar a los gobernadores electos de la oposición a que se juramentaran ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), en un clara demostración de desconocimiento al máximo poder plenipotenciario constituido del país, que surgió gracias a la voluntad popular de las mayorías de los venezolanos.

Más allá de lo que haya dicho Santos, también el ministro de hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, ha expresado el mismo día que lo hizo el presidente de su país, que "Venezuela se ha constituido no solo en un problema para Latinoamérica, y en este caso el país más afectado es su vecino: Colombia".

Se evidencia, una vez más la estrategia de Santos, al utilizar a uno de sus ministros para atacar de manera despiadada e injusta a Venezuela.


Según Cárdenas, quien viajó a Washington para hablar con las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la razón puntual es Venezuela.

Asegura que la situación en nuestro país preocupa a Bogotá por varios motivos. "El más obvio es lo que Cárdenas, en una entrevista a Yahoo News, califica de "consecuencia natural" de la crisis: "El marchitamiento del comercio entre Colombia y Venezuela".

Cárdenas, en este sentido, asegura que hasta "hace 9 o 10 años el comercio bilateral entre ambos países era cercano a los 6.000 millones de dólares. Hoy ese comercio es prácticamente cero, y dice que no está exagerando. El comercio que existe no supera los 500 millones, en algunos productos petroquímicos, etcétera".

"Se trata, así pues, de un desplome de los intercambios de aproximadamente el 91% aunque, en palabras de Cárdenas, "la economía colombiana ya ha asumido ese efecto".

Pero el ministro Cárdenas va más allá. Asegura también que el problema de la migración, de Venezuela hacia Colombia, afecta notablemente a su país. Considera que en Colombia hay unos 300 mil venezolanos, que han cruzado la frontera buscando una solución a sus problemas de supervivencia, básicamente. Ante este hecho supone una carga fiscal adicional para el Gobierno colombiano, justo en un momento en el que la economía de ese país se ha visto castigada por los bajos precios del petróleo, dice.

Pero Cárdenas asegura también que Venezuela tiene problema extremos de liquidez, lo que lo ha llevado a cumplir los pagos con retraso a instituciones multilaterales, como el BID.

Lo que está claro y así lo evidencia el titular de hacienda de Colombia, es que la economía del hermano país depende en gran parte de Venezuela, pero aun así Santos y su gobierno arremeten en contra del país que vio nacer a su Libertador.

Desde niños fueron muchos los venezolanos que acudíamos casi a diario a Cúcuta a gastar dinero a manos llena, mientras Colombia, con sus casas de cambios operativas en toda la frontera, incluso diseminadas de manera improvisada en las calles por doquier, trataban de cambiar la paridad del bolívar en relación al peso, para restarle fuerza.

Santos y su ministro, sin embargo, hacen ver que la crisis que vive Colombia es responsabilidad de Venezuela, mientras no contribuyen alentar un claro entendimiento entre las fuerzas opositoras del país y el gobierno legítimo venezolano. Por el contrario, incitan y de manera descarada, la confrontación, el divisionismo e incluso la violencia.

Ante estas declaraciones desmesuradas, con algunos matices de verdades, Santos olvida todo lo que ha tenido que soportar Venezuela precisamente por los desajustes en su país.

De entrada tenemos que recordar que en Venezuela viven hoy en día más de 3 millones y medio de colombianos, que desde hace más de 50 años comenzaron su éxodo hacia nuestro país, buscando mejores oportunidades y trabajo, debido a la guerra que vive aún Colombia. Si confrontamos esa cifra con los 300 mil venezolanos que han viajado a Colombia, la diferencia no se compara, jamás ni nunca.

Más allá de la anterior situación ni Santos ni su ilustrado ministro de Hacienda dicen nada de la atención que reciben a diario las miles de mujeres embarazadas y enfermas de Colombia que vienen a buscar atención hospitalaria, buena y gratuita, en nuestros principales hospitales del país, porque el Estado Colombiano no se las ofrece.

Hemos dicho que más de 3 millones de Colombianos viven en Venezuela, es decir, que cientos de miles de plazas de trabajo son ocupadas por los hermanos granadinos, que de hecho se lo merecen, mientras el desempleo afecta a un buen número de venezolanos.

Que decir también de los patrones de la delincuencia organizada que siempre han afectado a Venezuela por culpa evidente de Colombia. El secuestro constante de ganaderos venezolanos a lo largo de la frontera ha sido siempre una constante que nuestro país ha tenido que soportar.

Pero además Venezuela ha tenido que aguantar la incursión de grupos armados que han atacado sin razón a los integrantes de nuestra fuerza Armada Bolivariana (Fanb), mientras el gobierno de Colombia se hace de la "vista gorda".

Igualmente no podemos olvidar como los narcotraficantes de Colombia han venido utilizando de paso, desde hace varias décadas y de manera sostenida, a nuestro territorio para trasladar su droga a mercados internacionales, con el agravante que este terrible flagelo, hoy en día, ha penetrado sin que se haya podido controlar a nuestra sociedad.

El contrabando de extracción, de alimento, medicinas y sobre todo de gasolina, ha sido igualmente una constante diaria que Venezuela ha tenido que enfrentar desde hace muchos años, ante las actuaciones de las mafias y grupos armados que operan desde Colombia, mientras Santos, y su gobierno, toleran que esto pase como si nada.

Pero ni a Santos ni a su ministro se les escucha decir nada de las oportunas diligencias que hizo Venezuela, sobre todo bajo el mandato del comandante Hugo Chávez, para iniciar los primeros diálogos de paz y entendimiento con la guerrilla de ese país, que permitieran acabar con la guerra interna que durante más de 50 años ha venido afectando a ambas naciones.

No hay que olvidar que esta confrontación añeja pero al mismo tiempo estéril, obligó a ciento de miles de desplazados colombianos a buscar a Venezuela como refugio seguro para evitar ser asesinados y masacrados.

Concluimos diciendo que si bien el ministro de Hacienda de Colombia reconoce que la economía de su país depende en gran parte del intercambio comercial con Venezuela, nada aporta para evitar que desde su país continúen los ataques de la oligarquía ultraderechista de esa nación en perjuicio de la economía venezolana, sino por el contrario se ha alentado desde esa nación el "secuestro" de la moneda venezolana, para crear más crisis y así una falta absoluta de liquidez.

El autor es: Periodista

italourdaneta@gmail.com



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Ítalo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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