La CTV puntofijista

Si alguien abrigara alguna esperanza de que La Confederación de Trabajadores de Venezuela pudiera evolucionar en una dirección gremial y clasista, hoy tendría que olvidar esas esperanzas; Ortega, Coba y sus secuaces demostraron con loable franqueza, la profundidad de su degeneración y caída. El vocabulario político no cuenta con términos apropiados para caracterizar la actual fisonomía de esta banda. Obviamente, la gran mayoría de los trabajadores de esta organización no tienen la menor idea de la traidora intriga que se lleva a cabo a espaldas suyas. La clase laboral es víctima de las maquinaciones personales y fraccionales de estos “dirigentes”. Esto hace más criminal y vergonzoso el giro reaccionario que llevó a su culminación la CTV el 11 de abril y diciembre de 2002, abriendo una era de real y descarada prostitución política. Tenemos que denunciar ante los trabajadores, que esta maniobra preparada a espaldas suyas, fue utilizada unilateralmente con propósitos que nada tienen con sus intereses sino que, por el contrario, son fundamentalmente hostiles a ellos. Esforzándose por ocultar a la clase trabajadora su política egoísta y conspirativa, estos trepadores aparecen cómo ante-patronales, cuando en realidad son sus agentes. Por tal motivo los trabajadores tenemos la obligación de participar activamente en la defensa de la Patria contra la CTV y los empresarios golpistas. La lucha contra la CTV, es una obligación revolucionaria elemental.

A esto hay que añadir que la CTV dependía directamente de los gobiernos punto-fijitas, los puestos de la burocracia sindical se cubrían generalmente con individuos militantes de los partidos adeco-copeyanos, personajes que no defendían los intereses laborales y que sólo utilizan la organización en su propio beneficio. Para mitigar las fricciones sociales el punto-fijismo se vio obligado a comprar a estos dirigentes sindicaleros, cuanto mayores eran las prebendas, más ardiente era su patriotismo.

La CTV utiliza a los trabajadores cómo un arma para lograr objetivos que les son ajenos a su lucha clasista, especialmente cómo un arma de la burocracia “democrática”, inevitablemente divide a la clase obrera, la debilita y favorece a la reacción golpista, es necesaria una democracia honesta en los sindicatos es la condición más importante para que haya paz. Esta “asociación” no representa a la clase laboral sino a unas fracción política estrechamente ligada a los empresarios fascistas. Esta política caracteriza plenamente las inclinaciones aberrantes de estos dirigentes, que están al servicio de la oligarquía y del imperialismo. Estos “dirigentes”, para mantener los sindicatos en su poder, pisotean ferozmente a la clase trabajadora, comportándose cómo perfectos gansters con las organizaciones que luchan por la independencia sindical y contra la explotación. Al dividir de esta manera el movimiento laboral estimulan la lucha entre sus distintas tendencias, debilitan a los trabajadores, les corrompen, socavando su unión y de hecho le allanan el camino al fascismo-imperialista.

La organización e independencia del movimiento sindical, se logra con un programa revolucionario y de lucha de clases; la expulsión de los trepadores corruptos ajenos a la clase laboral y la unificación de todos los sindicatos, y que la lucha ideológica sea libre.

Mírese en este espejo señor chirinos, del mas podemos adeco de la UNT.


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Manuel Taibo Fernández


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