Salarios simbólicos, Bolívar y Petro: Bonanza para los ricos y miseria para los trabajadores

Es indiscutible que la República Bolivariana de Venezuela es víctima de los ataques externos del imperio estadounidense y de sus colonias aliadas, producto del bloqueo económico, las restricciones, boicots y todo tipo de agresiones, que tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contempla y señala como control de daños en su celestino rol de adocenar a las naciones, como también lo hacen los demás organismos de siglas que dan un saludo a la bandera, mientras los venezolanos hemos tenido que enfrentar todo tipo de agresiones que atentan contra la vida, la salud, el confort y bienestar social.

Sin embargo, no es menos cierto que gran parte de nuestra desgracia económica, la mayor, me atrevo a señalar, proviene de la corrupción, cuyos autores no solo están en las filas del gobierno, sino que también, están presentes en una complicidad y juego cerrado con un sector de ricos y neorricos que se denominan "opositores" o "sector productivo" o "empresarios", que se han cogido el país a su antojo, destrozando la economía para su beneficio de doble fin: la generación de mayor riqueza súbita y la caída a cuentagotas del proyecto bolivariano, socialista y chavista, lo que significa que en cuestión de tiempo, en una natural y espontánea situación inesperada de "crisis de gobernabilidad", logren defenestrar al actual presidente Nicolás Maduro Moros, sin que medie consideración alguna a cuenta de que nuestro presidente les haya hecho todas las concesiones posibles e inimaginables a este sector depredador.

¿Qué es la crisis de gobernabilidad? Cuando el gobernante pierde toda capacidad de gobernar y los gobernados en pleno no están más dispuestos a permitir que dicho gobernante siga en el poder. Por ahora, todavía, la mayoría de los gobernados, es decir, el grueso de la población está concentrada en buscar medios y modos de sobrevivencia para poder comer, cubrir gastos esenciales, incluso, preservar algunas formas de vida pasadas, hasta que llegará un punto de quiebra o de inflexión, un agotamiento a partir de colapso económico personal y familiar, que conducirá a la población a escenarios inimaginables, mientras que, los ricos y neorricos, en estos momentos están desangrando a los trabajadores, a la llamada "clase media", al Estado venezolano y están preparando su longevidad económica honorable, dentro y fuera del país, para que cuando llegue el momento de quiebre social o ruptura plena del orden institucional, los unos partan con sus capitales-golondrina a mejores paraísos fiscales y de explotación virgen en otras latitudes, mientras que otros se mostrarán como los salvadores y dueños de absolutamente todo lo que falta por expropiar a los venezolanos, ya no, por la vía del hecho, sino del derecho y del nuevo orden constitucional, como el petróleo, gas, hierro, oro, coltán, Amazonía y recursos hídricos. Y posterior a esto, en ese nuevo orden vendrá un mediano estado de bienestar para los profesionales y técnicos, de manera que permitan el resurgimiento de la llamada clase media, la que seguirá sirviendo de palanca e impulso para la sobreexplotación del resto de la clase trabajadora.

En cambio, el lumpen de la población, así como hoy gravita entre el parasitismo del bono, la casita regalada por la que tanto luchó jalando bolas y de pedigüeño a cambio del voto, se venderá a ese nuevo postor, por espejitos y servirá para seguir multiplicándose en su ignorancia y reproducción física en una paridera de muchachos que son mano de obra esclava para el mercado de las drogas, prostitución, sicariato y todo tipo de trabajo miserable que hace más ricos a los ricos, dentro de las taras sociales que jamás desaparecieron en Venezuela.

Hoy, en Venezuela los ricos y neorricos están híperpluscuammillonarios, mientras que los trabajadores y los pobres están aún más pobres, los patronos y los trabajadores están envilecidos al mejor estilo neoliberal y la crisis de gobernabilidad se expresa en una tensa etapa de descreimiento y rechazo a todo signo o discurso político, como se expresó recientemente, el pasado 6 de diciembre del año 2020, en una indiferencia y abstención mayoritaria ante lo electoral, cuyos verdugos de la economía manipularán para la estocada final y la toma del poder político, que los hipócritas llamarán "etapa de transición democrática".

Primero, pulverizaron el Bolívar como moneda de uso y de cambio al destrozar su valor, imponiendo por la vía del hecho, el U.S Dollar ($), con una tasa de cambio hiperinflacionaria que controlaban y siguen controlando desde plataformas electrónicas, cuyos funcionarios que dicen manejar la economía nunca han tenido la intención de conjurar, sino, todo lo contrario, han hecho que hasta el Banco Central de Venezuela (BCV) se haya plegado al valor especulativo y vaya a la saga de lo que las plataformas del Dólar Today y sus réplicas, con unos valores a capricho que divulgan a las 9am, a la 1pm y si los hacen arrechar mucho, a las 6pm también, todos los días. Repito, los funcionarios del gobierno, no han tenido voluntad política (es decir, no les ha dado la puta gana) de frenar esos marcadores paralelos del cambio del US Dollar, porque esto ha significado un negocio lucrativo, sin importar que el trabajador asalariado al que le pagan en bolívares se arruine.

Por ello, tenemos que los trabajadores o empleados públicos tengan salarios simbólicos, además de la tramposa o engañosa fórmula del salario integral que le resta dividendos a las inexistentes prestaciones sociales. Dicho en criollo, esos salarios no sirven de nada, ni para dar vuelto y resulta que la economía venezolana está –de hecho y de derecho- dolarizada. Todo se compra y se vende en dólares. Pero el gobierno nacional está empeñado en negarlo, mientras que defensores bobos o ingenuos claman por aumentos salariales en bolívares.

Y ¿por qué el triunfo de la dolarización en Venezuela? Por la USABILIDAD de esta divisa extranjera y porque, aunque sea de manera parcial, el poseer dólares permite que el tenedor del US Dollar proteja la venta de su fuerza de trabajo o de sus riquezas. Así de sencillo. Nadie es pendejo para quedarse con bolívares que se les queman en las manos, como papel de monopolio. La mayoría en Venezuela entiende que su capital está protegido en dólares. Lo demás es paja en la maraña.

Respecto de los bolívares y el pago de salarios con nuestra divisa criolla, no podemos callar que es un acto de crueldad, no solo el bloqueo y boicot económico, sino también, lanzar a la deriva a los trabajadores con salarios simbólicos y dadivas de bonos en bolívares que tampoco sirven de nada. El Presidente Nicolás Maduro no logra entender que esto no es circunstancial, sino que ya se hizo recurrente, puesto que hay un Pueblo mayoritario que hace años, desde el 2013, está pasando hambre, que su salud está expuesta y que este Pueblo está lleno de infelicidad. No hablar del tema no es revolucionario, ni militante. Es crueldad y callarlo es complicidad, indiferentemente de las causas.

Por cierto, esta es una de las causas por las que, ya no cientos, sino millones de venezolanos han preferido salir del país, incluso, caminando, huyendo de la miseria que no se ha enfrentado institucionalmente, de manera acertada y decidida, más allá de manidas fraseologías, consignas, arengas y epopeyas falaces. Estos venezolanos emigrantes prefieren aguantar las humillaciones, xenofobia, aporofobia, el rechazo por ser venezolanos, trabajando con salarios indignos en esos países a los que han podido llegar, que seguir aguantando lo que padecemos el resto de venezolanos en suelo patrio. Nadie se ha ido de Venezuela huyendo del comunismo, ni del socialismo. Gente muy honrada y trabajadora ha salido huyendo del hambre, la miseria y la corrupción descarada que nos golpea.

El Presidente Nicolás Maduro y su gabinete no se pueden escudar en que los ingresos a la nación bajaron a cero por la renta petrolera, importación y exportación, amén del bloqueo. Todos sabemos que hemos tenido otros ingresos no tradicionales, pero muy jugosos en oro, madera, coltán, diamantes, uranio y otros comodities. Pero, además, han de saber y estoy seguro que lo saben, que el problema no se resuelve con el desangre al Estado, como acostumbraban, sacando los recursos económicos para que vayan a manos de los ladrones especuladores.

Se ha tratado, simplemente, de atacar a los agentes especulativos del Dólar paralelo a tiempo y no lo hicieron cuando debieron. Se ha tratado de proteger el Bolívar con un respaldo real y tampoco lo hicieron. Se ha tratado, fundamentalmente, de atacar la corrupción en todas sus formas y tampoco lo hicieron a tiempo. Todo lo contrario. Las condiciones favorables para la corrupción se elevaron a su máxima expresión, con una lamentable desinstitucionalización del Estado y amparo a los corruptos, directa e indirectamente, con un poder judicial sumamente corrupto y celestino.

Sería innoble no destacar que son muchas las personas capaces, que desde las filas del chavismo y del PSUV han expresado propuestas hasta el cansancio, para estabilizar la economía, proteger el Bolívar y el salario de los trabajadores. Y todos hemos sido ignorados, despreciados y preteridos, tanto por nuestro presidente constitucional, como por sus funcionarios y jerarcas gubernamentales, sobre todo, por los genios que manejan la economía y finanzas del gobierno nacional. Y, sucede lo peor: si insistimos mucho en el tema económico, financiero y salarial, somos estigmatizados como "traidores", precisamente, por los traidores a la Patria.

Luego, en aquellas búsquedas, apareció una salida, ya avizorada por el Comandante Chávez: el Petro, una Criptomoneda, diría que la primera criptodivisa con respaldo real en comodities, nada más y nada menos, que respaldado por el petróleo, el oro, el hierro y el diamante. Inicialmente, el gobierno nacional anunció la aparición del Petro, sustentado y respaldado inicialmente por el valor del petróleo y del oro. El valor inicia de su oferta fue de 60$ por Petro.

Y con el surgimiento del Petro, las esperanzas de los trabajadores volvieron a renacer, puesto que esta criptomoneda representaba una alternativa ante los ataques a la moneda venezolana: el Bolívar anclado o indexado al Petro. Sería un amparo con una criptodivisa que no podrían desplomar a capricho, como hicieron con el Bolívar. Además, el Petro sería algo apetecible y confiable, tanto, como el Bitcoin, Dash, Etheron y el mismísimo US Dollar.

Pero, si necesitábamos un traidor que destrozara el Petro, no hubo necesidad de buscarlo entre los incendiarios terroristas guarimberos, ni en el imperio estadounidense o dentro de la odiosa Unión Europea. Solo fue cuestión de tiempo y esperar a que dentro de la mismísima Superintendencia de Criptodivisas, la SUNACRIP, se le frenara e impidiese la USABILIDAD del Petro, se impidiera el normal desenvolvimiento de oferta y demanda y se obligara a una devaluación que desde la misma Casa de Cambio Virtual, la Venezuela Exchange (VEX), se destrozara su valor a niveles tan bajos que a la presente fecha un Petro que nadie quiere comprar, lo paguen, a duras penas, en menos de 20$ por Petro.

Para resumir el cuento del Petro, cuando salió a la luz, el valor era de 60$ por Petro. Solo había en toda la República Bolivariana de Venezuela y en todo el universo y multiversos, una casa para para la compra-venta en Caracas. Ahí, el personal que allí labora o laboraba en los años 2018 y 2019, desestimulaba a los compradores de Petros a comprar en dólares o euros, en momentos en que la República y el Estado necesitaban recaudar más divisas extranjeras para enfrentar el bloqueo.

Para ese momento funcionaban afiliadas al Petro, seis (6) casas de cambio virtuales: criptoexca.io, cryptiaexchange.com, bancarexchange.io, amberescoin.com, afx.trade y exchange.crptolago.com.ve.

Pues bien, como pueden ser rastreadas las criptodivisas, los organismos de Seguridad, como el SEBIN, entre otros, pueden hacer un mapa de un lote de compradores de Petros, entre los años, 2018, 2019 y 2020 y se llevarán sorpresas muy desagradables para nosotros, los venezolanos de a pie. Unos cuantos vivos millonarios y otros no tanto, compraron Petros, mediante las casas de cambio precitadas, enseguida los cambiaron a otras criptomonedas, otros las cambiaron a euros y dólares que pagándolos a menor valor por la ganancia natural, pasaron a cuentas en Europa, USA y otros países caribeños, para quedarse bien guardados estos dineros, mientras que otra parte, luego ingresaron a Venezuela en dólares para ser revendidos a la tasa del dólar paralelo. Es decir, fue otra vaina peor que el extinto CADIVI.

Por otra parte, como estímulo mal calculado o para bien de los ricos usureros, el gobierno nacional en diciembre del 2019, otorgó medio Petro de aguinaldo (30$), a todos los que poseían el Carnet de la Patria. La sorpresa fue que en la mayoría de los comercios y servicios no aceptaron el medio Petro que los pobres querían cambiar para comprar comida o vestido en esas navidades. Aún está fresca en la memoria colectiva el rechazo abierto y estigmatización que desde la esquilmadora tienda llamada Farmatodo sus asalariados empleados lanzaban con insultos a todos los chavistas que tenían el medio Petro.

Por supuesto, unos cuantos chinos en sus especuladores comercios y dos cadenas de comercio nacional, como Traki, se aventuraron a recibir Petros, en largas colas de pobres que hacían desde el día anterior a cambio de comida carísima y trapos de segunda que entran por toneladas a Venezuela. Después de esa euforia y crueldad, los pobres no han podido vender a buen precio sus medios Petros y esto ha servido para que estafadores en Instagram y Facebook se aprovechen de tanto ingenuo que ha caído en las compra-ventas ficticias de Petros. Pero, la SUNDDE seguía en su rol de cenicero de moto, mientras sus funcionarios se han vuelto afortunados nuevos ricos, de la noche a la mañana, mediante testaferros, amantes y demás familiares y amigos.

El cuento del Petro no termina allí. No faltamos los ingenuos, ni la gente conocedora del tema que no le presentase propuestas al gobierno, muchos de los cuales fueron distraídos y engañados en su buena voluntad, pidiéndoles dar foros, conferencias, papeles de trabajo, documentos, entrevistas radiales y televisivas, etcétera, mientras iban cocinando destrozar el Petro.

Y con la crisis de la gasolina, desde el gobierno nacional se anunciaba que podíamos pagar la gasolina con Petros, cosa que no sucedió, sino en escasas ocasiones y casos, hasta desaparecer totalmente al día de hoy. La PetroApp no funciona y no es aceptada en ningún comercio, ni servicio, excepto, excepcionalmente, por el carnet de la Patria. En ningún comercio, ni servicio, aceptan Petro, mientras que el Bitcoin, Dash, Etheron, son aceptadas tranquilamente, incluso, con el apoyo de la banca privada (la que ahora es banca de segundo piso) que sirve de mediadora de esas criptomonedas, pero no aceptan Petro. Visiten el Sambil o todos los megamall del Sambil y verán la fuerza vigorosa del Bitcoin et al, menos del Petro.

En fin, la destrucción del Petro, su liquidación y pérdida de valor se fraguó, cual Caballo de Troya, desde la propia casa, en donde se practicó su propio aborto. No se cumplió nada del valor establecido en el llamado Libro Azul, respecto del valor fijo; se creó una falsa demanda y otra falsa oferta y luego lo devaluaron a capricho. Desde la Sunacrip le han quitado toda USABILIDAD al Petro, para liquidarlo.

Particularmente, incluso, así me equivoque, albergo mucha esperanza de que la Asamblea Nacional asuma con la prontitud del caso, no solo la investigación y contraloría, respecto del salario de los empleados públicos, el valor del Bolívar frente al US Dollar y, fundamentalmente, el valor y usabilidad del Petro. Por lo pronto, ya los trabajadores petroleros salieron fuñidos o jodidos, con una indexación al Petro, que sus progenitores están abortando. Y por este camino, indexar el Bolívar al Petro, ya no es matarlo, sino rematarlo a quemarropa. Por el US Dollar no se preocupen, porque aunque esconden los billetes de dólares y los supermercados y cadenas como Farmatodo nunca dan vuelto, solo buscan un guiso hasta hacer colapsar a la población y obligar al gobierno a abrir cuentas en dólares y a pedir monedas y billetes a nuestro enemigo imperial. La dolarización va a pasos de vencedores, como bonanza para los ricos y miseria para los pobres.



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Luis Alexander Pino Araque


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