Crónica catalana / 29 M: NISSAN: primera víctima industrial de la pandemia

Nissan ha decidido cerrar las tres plantas de Barcelona. 3.300 trabajadores directos y otros 20.000 indirectos perderán sus trabajos. Esta ha sido la primera víctima de una decisión empresarial tomada tras la pandemia. No será la única industria que quede afectada, ni mucho menos. La industria turística, el transporte (la aviación en particular), la cultura…quedarán posiblemente aún más afectadas y los cierres de pequeñas, medianas o individuales empresas serán por miles y afectarán a millones de trabajadores.

Pero la de Nissan es una decisión empresarial que se ha tomado a miles de kilómetros y en comandita el segundo grupo mundial de la automoción, repartiéndose el mercado de las tres empresas (Nissan, Renault y Mitsubishi) por áreas de influencia. Una decisión dentro de la globalización de los mercados.

Una respuesta obrera contundente

La respuesta de los trabajadores no esperó a la toma de decisión, ayer 28. Desde antes, el día 4 de este mes, la pequeña planta de Montcada se puso en huelga impidiendo que llegaran los componentes a la fábrica principal de Zona Franca, en Barcelona. Una buena estrategia coordinada. Y tras saber la temida (pero casi esperada) decisión de ayer, empezaron las acciones de manifestación, corte de carreteras, quema de neumáticos y, hoy, empapelamiento de sucursales de venta y nuevos cortes.

Las declaraciones de los y las trabajadoras van de la decepción a la indignación. Pero no piensan abandonar la lucha para buscar una solución a las 25.000 familias trabajadoras. El secretario general del primer sindicato de Catalunya, Javier Pacheco, trabajador de Nissan, ha dicho que bloquearán el envío de piezas que suministra Nissan a las fábricas Renault. Si no hay una negociación "les haremos una ratonera".

También se empiezan a oír voces de sindicalistas y algunos políticos, como Pablo Iglesias de Unidas Podemos, o Rufián de ERC, proponiendo la nacionalización de Nissan. Incluso Chacón, la consejera de empresa de la Generalitat, de la derecha nacionalista, lo planteó. Pero, poco a poco, desde los gobiernos español y catalán empiezan a enfriar esa idea de nacionalización y a proponer que otras empresas, preferentemente del mismo sector del automóvil, compren la compañía.

Nissan se ha visto beneficiada durante años con cuantiosas ayudas y desgravaciones. A cada ayuda seguía un nuevo chantaje de la empresa para no irse. Sin embargo, esto no ha servido de nada a la hora de tomar decisiones. Ahora Aragonés, vicepresidente catalán y miembro de ERC, dice que en el futuro el gobierno debe entrar en el accionarado en lugar de dar subvenciones a fondo perdido, como Francia con Renault. Un poco tarde.

¿Qué hacer?

La crisis del sector del automóvil viene de lejos, si bien ha gozado durante muchos años de un crecimiento enorme. Gracias a la incorporación de los robots en la producción y la electrónica y sistemas de inteligencia, el coste unitario ha ido subiendo. La publicidad ha contribuido a que el coche pase de ser básicamente un instrumento de movilidad personal y familiar, a un artículo sofisticado y de lujo. Pero todo tiene su final, y la necesidad de poner un límite a las emisiones de gases, unido al fin de las energías fósiles baratas, ha puesto en crisis un sector a cuyos dueños jamás les importó la innovación ecológica. Recordemos el dieselgate de Volswagen y otras marcas, por ejemplo. A pesar del envoltorio bonito, los fabricantes de automóviles nos han estado vendiendo chatarra durante muchos años, en línea a la "obsolencencia programada". El coche eléctrico jamás podrá ser tan masivo.

Ahora la pandemia del covid-19 nos ha puesto aún más el espejo delante: o mitigamos el clima o la vida de la humanidad entera está en peligro. De repente, todos los grupos multimillonarios automovilísticos se reajustan y preparan para esa etapa de desaparición del coche privado que emite gases. El cierre de Nissan en Catalunya forma parte de ese plan.

Esa oleada de "pandemia industrial" que toca ahora una de los principales sectores económicos de Catalunya y España es una desgracia en lo inmediato. Pero puede ser la ocasión para hacer un cambio de rumbo estratégico en el tipo de industria que necesitamos. Puede abrir no la "nueva normalidad", sino el futuro. Una empresa como Nissan Motor Ibérica, con 100 años de antigüedad y tradición de construir vehículos de todo tipo: coches, tractores, furgonetas; con una plantilla de trabajadores técnicamente y prácticamente formados; con una gran industria auxiliar a su alrededor… tiene que aprovecharse. Puede y debe reciclarse. Por eso lo primero es solidarizarse y apoyar la lucha de esas 20.000 familias que ahora se manifiestan con mascarillas por Barcelona, porque son lo más esencial de la industria. Es la hora de demostrar que son "las personas primero", que "nadie se va a quedar atrás". No porque Nissan sea mejor ni peor que otras trabajadoras, sino porque son un sector estratégico y organizado; apoyando a la gente de Nissan preparamos también la salida a todas las demás personas de otras industrias.

¿Y qué producir?

Lo que sea útil para la vida. En la preparación de la II Guerra Mundial la industria automovilística de Estados Unidos se transformó en una industria de guerra. De producir coches pasó a producir jeeps, cascos, balas, tanques…Y lo hizo en cuestión de pocos meses. El capitalismo de ese país estaba en una época de expansión, de dinamismo, no de decadencia como hoy. Pero eso se puede hacer hoy utilizando los cerebros, las instalaciones, la técnica de ese sector industrial…sólo que para la vida y no para la guerra. Como ya hicieron los de SEAT inventando y fabricando respiradores al principio de la pandemia.

El qué producir es algo que deben sentarse y discutir, presentar un plan, entre sindicatos, gobiernos, alcaldes de los municipios y también vecinos afectados. ¿Coches para renting? ¿Por qué no volver a producir tractores para la agricultura, ahora que hemos visto la importancia que tiene la soberanía alimentaria? ¿O vehículos de transporte colectivo?... ¿O bicicletas? ¿O paneles solares?... Hay que dialogar y buscar las mejores alternativas, que pueden ser varias. Hay que pensar en el futuro. Un futuro en el que los desplazamientos y movilidad no serán como antes; en que los servicios esenciales como la salud serán más necesarios; en que la agricultura de kilómetro 0 puede resolver la "España vaciada" … Necesitamos industrias útiles para un futuro con otro tipo de energías (sostenibles, pero menos potentes) y bajo la emergencia climática.

Hace falta una política valiente

Sin embargo, el gobierno español y catalán aún están mirando hacia atrás, buscando salidas que pasan por conseguir otras empresas de la automoción que "se hagan cargo" de la histórica empresa Motor Ibérica. Están, como casi todos los gobiernos, soñando en una "vuelta a la normalidad", aunque le llamen "nueva". El covid-19, que no ha sido directamente el factor determinante de ese cierre de Nissan, sí ha sido un catalizador que ha ayudado a tomar esa decisión ahora. También lo será para otros miles de empresas que cerrarán. Habrá que expropiar y nacionalizar sectores estratégicos. Ya nada volverá a ser como antes. Hay que transitar hacia otro sistema y otra manera de vivir la vida plenamente, con menos lujo, pero humanamente más feliz.

Para dar tranquilidad a los trabajadores de empresas que cierran tiene que implantarse una renta básica universal. Aunque es un pasito la renta mínima de 462 Euros que acaba de aprobar el gobierno Sanchez-Iglesias, no es suficiente: serán muchas más de 850.000 familias las afectadas por el paro. Ya son millones. Y se tendrán que formar y reciclar en nuevos tipos de trabajo. Tampoco es eficiente que la cantidad no la gestionen las autonomías, por miedo a los ataques de la derecha contra los derechos nacionales de catalanes, vascos y gallegos. Hay que ser valiente e ir hasta el final, sino la derecha fascista se envalentona, como lo estamos viendo en estos días. Hay que cumplir lo de "que nadie quede atrás". La necesidad y la lucha obrera lo recordará a cada momento.



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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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