Los trabajadores resisten y luchan a pesar de las duras condiciones de vida

El mundo está en constante ebullición, el nuevo reparto del mundo se visualiza a la vuelta de la equina, la pugna interimperialista entre los bloques (EE-UU – U.E) y (china y Rusia), hace más evidente la confrontación por el control de los mercados, en el cual Venezuela se ha convertido en un escenario esencial para la apetencias gringas por recuperar el control político del país. Profundizando el bloqueo económico y imponiendo sanciones a esta nación, de tal manera de doblar la voluntad del pueblo explotado y oprimido que resiste y lucha contra esta agresión.

Durante los últimos años, los trabajadores en Venezuela, y en particular el sector de la Administración Pública Nacional, Empresas Estatales (Telecomunicaciones, Petróleo, Gas, Electricidad, las Básicas de Guayana, entre otras) y de las mediana y pequeñas empresas privadas, ha sido golpeada por la medidas impuestas por el bloque imperialista (EE.UU e U.E.), situación que se agudiza aún más con las medidas aplicada por un sector del gobierno con respecto al denominado reformateo a las convenciones colectivas y la negativa a discutir las mismas por ese sector, solo se han impulsado Actas Convenio en algunas empresas estatales, pero igual en las mismas no se cumplieron los acuerdos.

Igualmente la destrucción de las fuerzas productivas, del salario real, el ataque a la moneda, la especulación en los precios, han sido utilizados como táctica de ablandamiento con intención de permear la capacidad de resistencia del pueblo venezolano en general y de las organizaciones populares revolucionarias en particular, sembrando dudas, desorganización, vicios, entre otros elementos perjudiciales por parte del imperialismo.

La imposición del memorándum 2792 del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo (MPPPST) y el instructivo emitido por el Ministerio del Poder Popular para la Planificación que han dejado sin efecto las convenciones colectivas, asumiendo el control de los beneficios económicos y sociales y desplazando a las dirigencias sindicales y sus organizaciones en la cual a lo interno de la CENTRAL BOLIVARIANA SOCIALISTA DE TRABAJADORES (CBST-CCP), se vienen generando pugnas por revertir estas medidas que en nada beneficia a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras del país, en las cuales se debate y se propone que se reactive las empresas en manos de la clase obrera organizada, en conjunto con las comunas organizadas, que se impulse el aparato productivo nacional bajo la dirección de las federaciones regionales.

El número de trabajadores y trabajadoras en edad económicamente activa es de 14 millones de trabajadores y trabajadoras, y la Administración Pública Nacional (APN) (para el año 2018), tenía un aproximado de cuatro (04) millones de empleados público, de los cuales tres millones se mantiene en pie de lucha resistiendo la embestida imperialista, manteniéndose en sus puestos de trabajo con problemas de orden organizativo para la lucha, por la misma situación económica que atraviesa ese sector que hace que una gran mayoría haya tenido que buscar otra forma de ingreso.

Ante estos complejos y decisivos escenarios, se hace necesario que la organización de la clase obrera, de los Campesinos y las comunas, se manifiesten de manera contundente, desplegándose con toda su capacidad organizativa, en los diferentes sectores de la sociedad para enfrentar la ofensiva de los agentes del imperialismo, y los lacayos internos sobre todo en estos momentos cuando la derecha intenta aprovecharse de la coyuntura electoral para asestar duros golpes al movimiento revolucionario.

Ante el clima de incertidumbre acentuado por la crisis económica de nuestro país, la respuesta del gobierno bolivariano debe ser, golpear junto al pueblo organizado a las bandas de comerciantes especuladores, ladrones y estafadores, que buscan lucrarse parasitariamente robando al pueblo. Debe aplicarse puño de acero contra los empresarios que se prestan al saboteo y el desbarajuste de la economía, pasando a la confiscación inmediata de sus fábricas, sus fortunas y bienes; enviar a la cárcel a los conspiradores, saboteadores y terroristas. Mientras que por otra parte las organizaciones revolucionarias y trabajadores, debemos prepararnos para el combate en las nuevas condiciones que se aproximan y sobre todo, prepararnos para llevar la iniciativa en la lucha de clases, de manera que al vencer a estas fuerzas contrarrevolucionarias, iniciar la acción creadora de los obreros, las comunas y los campesinos en la construcción de un Estado de nuevo tipo que elimine definitivamente a toda la institucionalidad decadente de la burguesía que sigue imperando hasta ahora.

Este estado de nuevo tipo, los medios de producción deben arrancársele por la fuerza, de las manos a la burguesía y puestos bajo el control y la administración de la alianza obrero-campesina y comunal en el poder.

La lucha revolucionaria en el marco del actual momento político, hace de la UNIDAD una tarea obligatoria que no se puede postergar, por tal motivo requerimos reorganizarnos dejar como nos planteara Carlos Marx, de "ser clase en sí", y pasar a "ser clase para sí".

"POR LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO OBRERO, CAMPESINO Y COMUNAL"

¡CONTRA EL IMPERIALISMO Y EL ESTADO BURGUÉS,

MOVILIZACIÓN OBRERA, CAMPESINA Y COMUNAL!

 



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