La conversación con un pensionado

"La verdad no lleva a la fortuna,

ni el pueblo da embajadas,

cátedras ni pensiones".

Jean-Jacques Rousseau

 

En días pasados me conseguí en una céntrica calle de Acarigua, a un amigo de hace varios años, pero en caminos políticamente distintos. Él, militante de AD, hasta hace poco tiempo; precisamente, cuando la mar se empezó a picarse, como dicen los veteranos pescadores. Por mi parte en la nave de la izquierda, siempre con la esperanza encendida de ver un cambio social en beneficio de las grandes mayorías. Apenas iniciamos la conversación, sacó el tema de la pensión; por supuesto los años encima le permiten hablar con propiedad de una de las preocupaciones del gobierno bolivariano en sus años de existencia.

El compañero se encuentra pisando los 76 años, y en su larga militancia en AD, pudo conocer muy de cerca la poca atención prestada a los pensionados de aquel entonces. Apenas llegó al gobierno el Comandante Chávez, se notó el cambio por demás importante, en lo económico, en el número de incorporados, y lo más significativo: el tiempo para pagarle a los pensionados, prácticamente se mantiene al día. Este derecho social, mejorado y ampliado se estaba convirtiendo en una bandera del gobierno, a pesar de todas las críticas por parte de la oposición, y sus contratiempos en el funcionamiento.

En el tiempo que estuvimos hablando, por demás estimulante y provechoso, pude escuchar la comparación entre el pasado, y el presente, el cual han querido borrar, y en parte lo han conseguido. Como buen oyente, fui recibiendo las palabras de una persona, que no ocultaba nada, sobre el trato recibido por los pensionados y jubilados en los gobiernos de AD y COPEY, y la atención prestada en los gobiernos de Chávez, y Nicolás Maduro. En lo primero que hizo hincapié, fue en la puntualidad para pagar, y eso forma parte del entusiasmo de los beneficiados, porque además se podían solucionar algunas necesidades básicas, y algo quedaba para ahorrar.

Esa sencilla explicación encierra una gran verdad, que no podían dejar pasar por alto, los enemigos de un proceso, nacido al calor de las grandes dificultades vividas en los gobiernos anteriores. Estaba floreciendo la prosperidad en un país privilegiado por enormes riquezas naturales mal administradas. Y es tan así, que, en poco tiempo de poner el pie en el acelerador de una inflación inducida por la moneda estadounidense, la pensión la convirtieron en una verdadera caricatura de lo que en verdad podía representar. Me contaba el amigo, totalmente claro y convencido de lo que está viendo, algo ampliamente conocido, pero en boca de un exmilitante de AD, encierra un gran valor: "Cuando cobraba los 4000 mil bs de la pensión, hacia muchas cosas, entre ellas le cambiaba el aceite al vehículo, compraba algo de comida, pero ahora no alcanza ni para comprar un pollo".

Todo esto demuestra, el papel criminal de la inflación en la conciencia de los pueblos; más en un país, como el nuestro, donde se han realizados algunos cambios importantes, siempre tratando de mantener y cuidar la paz, como el principal objetivo de la humanidad; pero en una lucha de clases, como la que existe en la sociedad venezolana, es por demás entendible, la cantidad de artimañas a las cuales recurre el enemigo de clase para tratar de recuperar el poder, y en esto el imperialismo, comandado en estos momentos por el multimillonario Trump, se ha convertido en el principal impulsor de todas las agresiones habidas, y por haber.

Lo que se oye en la calle, es la crítica directa contra el Presidente Nicolás Maduro, en boca de personas sin ningún sentido del papel del imperialismo en la grave situación económica de nuestro país; otros saben lo que está pasando, pero en medio de la obsesión por sacar el gobierno, han venido arriesgando, hasta sus propios intereses, y muchos se encuentran al borde de la quiebra. Lo cierto, es que todos en mayor o menor grado, sienten en carne propia el peso de la situación hiperinflacionaria, el cual viene creando estragos en todo el país, y creo sin temor a equivocarme, que los pensionados y jubilados se encuentran entre los más afectados, por razones ampliamente conocidas. Lo único positivo dentro de todo el marasmo, es que se ha despertado un sentimiento antiimperialista, el cual se ha convertido en un muro de contención contra las agresiones de Trump, y su pandilla.



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Narciso Torrealba


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