Elementos para Calcular el Aumento Salarial de los Trabajadores Universitarios

Ya debería estarse discutiendo la III Contratación Colectiva del sector  Universitario, ya que la II CCU venció el pasado 31 de diciembre de 2016. Esperamos que en las próximas semanas las autoridades competentes, Ministerio del Trabajo y Ministerio Universitario, junto con las distintas federaciones de trabajadores, convoquen al inicio inmediato de esas discusiones, para su muy urgente aprobación, dada la grave situación económica que afecta la supervivencia de los trabajadores universitarios y sus familias.

Con el objeto de aportar al debate sobre las cláusulas fundamentales de la III CCU, iremos publicando una serie de propuestas, las cuales a su vez promoveremos su discusión, en lo que nos concierne, dentro de la Universidad del Zulia en Maracaibo.

Ya en meses anteriores publicamos una primera aproximación: “Prepararse para la Discusión de la III Convención Colectiva del Sector Universitario”, el pasado 11/09/2016. http://www.aporrea.org/trabajadores/a233891.html. Ahora presentamos un análisis a partir de la comparación entre los salarios en Venezuela con los salarios universitarios de otros países de Suramérica, incluyendo a Ecuador, Uruguay y Argentina. Las economías de estos países pueden considerarse semejantes a la nuestra;  en el caso de Ecuador es un integrante del ALBA; Uruguay ha sido gobernada por tres períodos por el Frente Amplio de izquierda (incluyendo el recién culminado período de Pepe Mujica), y Argentina, aunque vive hoy el paquete neoliberal de Macri, las conquistas laborales existentes son de los gobiernos de los Kirchner.

TABLA COMPARATIVA DE SUELDOS DE DOCENTES UNIVERSITARIOS EN VENEZUELA Y OTROS PAISES DE SURAMERICA

Cálculos al 13/01/2017. Se utiliza el valor de la Tasa Simadi: 677 bolívares x dólar. La tasa de dólar libre: 3.401 bolívares x dólar.

Comentarios:

  1. A efectos de los cálculos hemos considerado el salario mínimo en Venezuela y el salario docente venezolano incluyendo el salario básico más el bono de alimentación o cesta ticket. Consideramos los salarios de los profesores titulares a dedicación exclusiva (máximo escalafón y máxima dedicación), y de los profesores instructores a tiempo completo (categoría y dedicación en la que ingresa la mayoría de los docentes en Venezuela). A partir de estas comparaciones se pueden extrapolar las escalas salariales a todos los trabajadores universitarios, incluyendo a los administrativos y los obreros.
  1. Hacemos esta tabla a efectos de que sirva de marco referencial para la discusión de la III CCU y tratar de fijar criterios racionales y demostrables para el porcentaje de aumento salarial que se debe solicitar.
  1. Dado que la diferencia en dólares es muy abismal entre nuestro sueldo y el de los docentes universitarios en otros países suramericanos, creemos conveniente utilizar como comparación la cantidad de salarios mínimos de cada país que componen el salario de los docentes del respectivo país.
  1. De esa forma, vemos que nuestros sueldos docentes en Venezuela apenas superan el salario mínimo. El máximo salario venezolano, el de profesor titular a dedicación exclusiva (que implica unos quince años de antigüedad como mínimo y tener maestría y doctorado), corresponde a 2,1 salarios mínimos de Venezuela. En contraste, los profesores titulares en Ecuador ganan 11,2 salarios mínimos; en Uruguay ganan 9,35 salarios mínimos, en Argentina ganan 7,06 salarios mínimos; en Colombia un profesor con doctorado puede ganar entre 11 y 36 salarios mínimos (con la salvedad de que en Colombia hay muy pocos profesores titulares a dedicación exclusiva, y la mayoría de los cargos docentes universitarios son por horas).
  1. Los profesores instructores a tiempo completo (que son la mayoría de los docentes al ingresar) devengan en Venezuela 1,39 salarios mínimos, mientras que en Ecuador ganan 5,5 salarios, en Uruguay ganan 3,96 salarios y en Argentina 2,79 salarios mínimos.
  1. Somos de la opinión que un piso mínimo para el salario de los docentes instructores a tiempo completo deberían ser al menos 4 salarios mínimos venezolanos. Eso implicaría unos 417.432 bolívares considerando el salario mínimo actual.
  1. En este cálculo hay que considerar que el salario mínimo en Venezuela es considerablemente más bajo que en el resto de países suramericanos. En Colombia, cuyo salario mínimo es el menor de los países considerados, supera en casi el doble al salario mínimo venezolano calculado a dólar simadi: 278 dólares en Colombia contra 154 en Venezuela. Pero usar el dólar simadi es también un error, pues casi todos los precios en Venezuela están calculados a dólar libre. El mismo presidente Maduro reconoce la enorme devaluación en desarrollo, cuando dijo esta semana que la bolsa clap que se va a distribuir a partir de enero por el precio de 6.000 bolívares, cuesta en realidad 75.000 bolívares. Como las bolsas clap no se distribuyen en todo el país, y además lo hacen con una frecuencia de una o dos bolsas al año (así fue en el 2016), podemos inferir que el mismo Maduro reconoce que una familia debe usar unos 300.000 bolívares por mes sólo para adquirir comida (los 75.000 Bs. que dice que cuesta la bolsa, y cuyo contenido no alcanza para más allá de una semana, multiplicada por cuatro semanas). Además, el contenido de la bolsa Clap, por  lo menos la que se ha distribuido aquí en Maracaibo, sólo tiene carbohidratos; no tiene ni carne, ni pollo, ni queso, ni verduras, ni granos. Es decir, que 75.000 bolívares semanales se siguen quedando muy cortos para la alimentación de una familia promedio de cuatro o cinco personas.
  1. Si consideramos el salario mínimo venezolano al dólar libre, equivale a 30 dólares. En comparación, el salario mínimo colombiano lo supera nueve veces. El salario mínimo de Ecuador lo supera 12 veces; el de Uruguay 14 veces; y el de Argentina 18 veces. Es decir, considerar como patrón de referencia el salario mínimo venezolano para calcular los salarios de los trabajadores universitarios no deja de ser un mecanismo muy desfavorable para la parte laboral. No obstante, lo consideramos mientras no encontremos un mecanismo más idóneo.
  1. El techo salarial para los profesores titulares a dedicación exclusiva debería ser al menos de 8 salarios mínimos. Eso serían unos 834.864 bolívares. (téngase en cuenta lo dicho antes, nuestro salario mínimo es entre 9 y 18 veces menor que el de otros países suramericanos; por ello sigue siendo desfavorable para los trabajadores venezolanos el utilizar como medio de comparación el salario mínimo en otros países para intentar determinar cuánto debería aumentar el salario de los universitarios).
  1. Es de notar que esas propuestas ni siquiera nos equipara con el resto de países de Suramérica. Seguimos estando por debajo. Pero pensamos que puede ser una propuesta inicial, y que en próximas  contrataciones se vaya recuperando progresivamente nuestra capacidad adquisitiva.
  1. A medida en que el gobierno fuera aumentando el salario mínimo en Venezuela, iría aumentando por consiguiente el salario de los universitarios.
  1. Esta propuesta sería para el aumento salarial en el año 2017. Habría que discutir si para el 2018 se propone una relación distinta de los salarios universitarios con el salario mínimo vigente.

PROPUESTA DE AUMENTO SALARIAL PARA LA III CCU

Para finalizar, hay que tener muy claro que la enorme fuga de profesionales universitarios que se ha producido en los últimos años desde Venezuela hacia el resto de países suramericanos obedece precisamente a que en esas naciones, pese a todos los problemas allí presentes, pese a tener modelos casi todos neoliberales, existen mejores condiciones laborales para los profesionales que las existentes hoy en Venezuela.

Tal vez sea cierto que los venezolanos que se van a los Estados Unidos son unos pendejos que prefieren barrer y lavar platos en Gringolandia para ganar en dólares, aunque no trabajen en su profesión.

Pero la emigración hacia los países suramericanos tiene otros componentes: son países con escasos profesionales, sobre todo en áreas técnicas; generalmente se va un primer miembro de la familia, y le va tan bien, pues consigue trabajo, vivienda y algunas comodidades mínimas en muy pocos meses (que son inalcanzables hoy en Venezuela), y a los seis meses o un año ya se está yendo la familia completa. Conozco muchos casos de familias completas que han emigrado a Ecuador, Argentina, Chile y Colombia. Todos profesionales.

No son pitiyanquis. Muchos de ellos, o por lo menos casi todos los que conozco, apoyaron a Chávez e incluso votaron por Maduro en 2013. Pero lamentablemente buscan en otros países lo que hoy en Venezuela es imposible conseguir para una familia que viva de su trabajo.

Cuando abordamos el problema salarial universitario, partimos de considerar el gran daño que se le está haciendo al futuro de nuestra economía, al desarrollo soberano de nuestro país, al mantener en Venezuela unas escalas salariales que apenas permiten no morirse de hambre, y que no ofrecen ningún futuro para los trabajadores y sus familias.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 15 de enero de 2017.



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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