Los obreros de SIDOR y la represión del gobierno

La discusión del contrato colectivo de los trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco ha derivado en las últimas semanas en un conflicto de grandes proporciones, que ha servido para revelar una faceta represiva gubernamental que pocas veces se muestra, y al mismo tiempo ha permitido que los trabajadores dieran una respuesta contundente que desbarató el plan oficialista de desconocer los derechos laborales e imponer a sangre y fuego un contrato en versión neoliberal.

La discusión del contrato colectivo de Sidor se inició en septiembre de 2012, en el marco de la campaña electoral que condujo a la victoria del 7 de octubre, luego de que le fuera solicitado públicamente al presidente Chávez durante un acto en Macagua en agosto de ese año. Ya para ese momento el contrato tenía dos años de vencido. Se avanzó en la mayoría de las cláusulas, pero la discusión se estancó al llegar a las salariales.

Ya en octubre de 2013 los trabajadores de Sidor desarrollaron un conflicto vinculado a sus derechos laborales, a lo largo del cual fueron acusados de narcotraficantes, “anarcosindicalistas” y de formar parte de una conspiración vinculada a la embajada gringa.

En mayo de este año 2014, la directiva de Sutiss fue convocada a Miraflores para dar continuidad a la discusión contractual. Luego de un mes sin avances, los trabajadores se regresaron a Guayana argumentando que la oferta del gobierno eran de carácter “neoliberal”.

El 21 de julio de 2014 los trabajadores de Sidor toman la calle y trancan algunas avenidas de Ciudad Guayana para exigir se reanuden las discusiones del contrato colectivo. Estas protestas fueron respondidas inmediatamente con una rueda de prensa dada por Diosdado Cabello el 23 de julio, en la cual acusó a la directiva de Sutiss de “mafiosos sindicales” y de ser los responsables de la baja productividad de Sidor de los últimos seis años, amenazando con medidas judiciales para quienes eran responsables de trancar avenidas y paralizar la empresa. En dicha rueda de prensa estaban al lado de Cabello, el gobernador Rangel Gómez, el general Padrino López, el ministro del trabajo Jesús Martínez, el viceministro Elio Colmenares, el presidente de la CBST Will Rangel, y el ministro Héctor Rodríguez. Estas declaraciones de Cabello fueron acompañadas de otras similares de Nicolás Maduro en los días subsiguientes.

Las amenazas de Cabello lograron la respuesta unida de todos los trabajadores de la siderúrgica, unidad pocas veces vista en años recientes, y marcharon masivamente el 28 de julio, incorporándose a dicha marcha representaciones de los trabajadores del resto de empresas básicas de Guayana. Junto a la marcha, continuaron con las trancas de avenidas, como forma de presión para lograr la reanudación de la discusión contractual. Por primera vez en seis años, se reunió el comité ejecutivo en pleno de Sutis, y a la empresa acudieron en solidaridad representantes de todos los sindicatos de Guayana.

En el Congreso de la Central Bolivariana, celebrado el sábado 9 de agosto nuevamente se producen declaraciones amenazantes de la burocracia gobernante, cuando el diputado del PSUV Oswaldo Vera anuncia la constitución de “una brigada de 50 cuadros para reactivar Sidor”, lo que todo el mundo interpretó como una brigada de choque, una comisión de esquiroles destinada a romper la lucha de los trabajadores por su contrato. Estas declaraciones amenazantes de Vera fueron ratificadas por Maduro en el mismo evento. Ya antes, Cabello había reafirmado sus amenazas, diciendo que los dirigentes de Sutiss era una mafia responsable de la quiebra de la empresa.

Tantas amenazas terminaron en realidad, cuando el lunes 11 y el martes 12 de agosto la Guardia Nacional arremetió violentamente contra los trabajadores de Sidor cuando estos se encontraban en asamblea en los portones de la empresa. 15 trabajadores detenidos, dos de ellos heridos de bala, una buena cantidad de vehículos de los trabajadores tiroteados por la acción de la Guardia, además de una buena dosis de bombas lacrimógenas y peinillas, fue el resultado práctico de las amenazas proferidas en dias anteriores por Diosdado Cabello, Nicolás Maduro, Oswaldo Vera, y los propios dirigentes de la CBST.

Nuevamente la respuesta masiva de los trabajadores doblegó la represión gubernamental. El mismo día lunes 11 se produce una gran movilización, y otra el martes 12, que se dirige hasta la sede de la GNB para solicitar la liberación de los trabajadores detenidos.

Ante esta realidad, la unidad masiva de los trabajadores de Sidor en defensa de un contrato justo, apoyados además por la solidaridad del resto de trabajadores de las empresas básicas de Guayana, el gobierno de Maduro-Cabello se vió obligado a echar para atrás su plan de imponer a sangre y fuego un contrato colectivo neoliberal, y se doblegan ante las solicitudes salariales fundamentales de los sidoristas.

No obstante, este retroceso y derrota gubernamental lo realizan con una nueva maniobra, convocando a media noche del miércoles 13 de agosto a un sector de Sutis, con el cual firman un acuerdo que intenta legitimar la nueva propuesta contractual, pero realizada a espaldas de la asamblea de sidoristas y sin incluir a buena parte de la directiva en funciones del sindicato.

Hoy 18 de agosto, aunque previamente el presidente de Sutiss había declarado que se reanudaría la discusión del contrato luego de tener una reunión con el ministro de industrias José Cabello, el gobierno anunció por televisión el arranque de Sidor, por medio del mencionado ministro Cabello, quien afirmó que el contrato colectivo “ya se había firmado”.

En medio de un panorama nada claro, cruzado de informaciones contradictorias, lo que si ha quedado claro para toda la clase trabajadora y el pueblo bolivariano son las trampas discursivas y maniobras represivas que ha utilizado el gobierno de Maduro-Cabello en un intento por desconocer aún más los derechos laborales e imponer un contrato neoliberal en Sidor.

Lamentablemente una parte de la dirigencia de Sutiss no está a la altura de las circunstancias, y se pierde en pugnas intestinas y en traiciones abiertas que dejan a la deriva a la masa trabajadora.

Se han logrado dos triunfos históricos. El haber doblegado una postura neoliberal que venía sosteniendo la gerencia burócrata colocada por el gobierno bolivariano, propuestas que  intentaron imponer a sangre y fuego, mediante la represión abierta contra los trabajadores sidoristas, luego de haber creado una matriz de opinión que los acusaba falsamente de mafiosos y de ser responsables de la quiebra de Sidor, acusación que no resiste una investigación superficial pues el mismo gobierno ha realizado investigaciones en los últimos años contra los gerentes de Sidor, acusados y reconocidos por todo el pueblo de Guayana como la “mafia de las cabillas”, muy vinculados y apadrinados por el gobernador Rangel Gómez.

El segundo triunfo son las acciones unitarias de los trabajadores y otras empresas desarrolladas en las calles de Ciudad Guayana, marchas y asambleas que respondieron de manera contundente, con la fuerza revolucionaria de los trabajadores y todo el pueblo, ante las amenazas, difamaciones y medidas represivas que ejecutaron en falso los burócratas que hoy dirigen el proceso bolivariano.

Al final pareciera que el contrato colectivo se intenta firmar precisamente con un sector sindical que parece que sí se ajusta al concepto de “mafia” utilizado por Diosdado Cabello, sector sindical vinculado de cerca a la gobernación del estado y que desnuda totalmente la farsa propagandística que han intentado estos burócratas.

El supuesto gobierno obrerista se ha conducido en Sidor de la manera más neoliberal posible. Rememorando las actuaciones de adecos y copeyanos en la cuarta República, Diosdado Cabello y su combo se han lanzado por el precipicio al adoptar una política antiobrera, neoliberal, represiva y abiertamente difamadora de las luchas obreras.

Todos los trabajadores de Venezuela, que sufrimos los embates de una inflación descomunal que ha pulverizado todos los aumentos salariales del último año, y que también sufrimos la escasez de todos los productos básicos y el desasosiego general que impera en todos los rincones del país, sabemos que la lucha de los trabajadores de Sidor es totalmente justa.

Sabemos que los contratos colectivos de Sidor, de Pdvsa, de Corpoelec, del magisterio, universidades y el sector salud, son los que marcan la pauta para las luchas salariales del resto de la clase trabajadora venezolana. La lucha justa y necesaria que debemos realizar los trabajadores para lograr restituir el poder de compra de nuestros depauperados salarios se ha iniciado en Sidor, y el triunfo de sus trabajadores se interpretará como un paso adelante para las discusiones de contratos en todos los demás sectores laborales.

La revolución bolivariana no tendría razón de ser si no satisface las necesidades fundamentales del pueblo trabajador. Ser consecuente con la revolución y con el legado socialista del comandante Chávez es ponerse del lado de los trabajadores en sus luchas reivindicativas más prioritarias. Más aún cuando las propuestas de control obrero y el mismo Plan Guayana Socialista han sido dejados de lado por este gobierno de Maduro-Cabello, el cual intenta recorrer un camino de retroceso de las conquistas logradas durante el mandato del presidente Chávez.

Por ello, nuestra total y absoluta solidaridad con los trabajadores de Sidor, que no se han doblegado ante la represión y las constantes amenazas de la burocracia gobernante, han logrado voltear la tortilla en la discusión contractual y hoy reciben aumentos y reivindicaciones que por cuatro años el gobierno negó.

¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!

¡PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS!

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 18 de agosto de 2014.



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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