¿Universitarios revolucionarios?: por sus hechos los conoceréis

 

La grandeza de Chávez  dio pie hasta para las más absurdas de las contradicciones con las que en esta lucha revolucionaria podemos toparnos, ello siempre dependiendo de los revolucionarios y de la concepción que estos consideren más apropiada para enfrentar a los enemigos que desde sus inicios acechan a la revolución bolivariana. Antes de cumplirse  un mes de la muerte del comandante eterno y al mismo momento que en todo el planeta se realizan marchas, conversatorios, foros, etc,  para recordar y agradecer la gesta del presidente Chávez para los pobres del mundo, en Venezuela se realiza una marcha para protestar al gobierno de Chávez por una reivindicación cuya discusión está pendiente entre las partes, entiéndase bien no es que está negada sólo retardada, vamos a aceptar que hay descuido  y negligencia en este retardo, pero también es exigible que alguien que vive en este país, en esta época, y que además de eso pueda tener mediana comprensión y racionalidad  de la dimensión de los últimos acontecimientos  en nuestra patria  pueda comprender  que tanto la muerte del presidente, como la campaña electoral que de ese hecho se deriva, sean motivos más que suficiente para retrasar cualquier otro evento sea político, militar, cultural, contractual, etc, que esté pendiente, quien no admita esto como normal, quien por este motivo ponga en manos del enemigo de la revolución las armas y el escenario para atacarla, quien además de eso se hace acompañar de los conocidos conspiradores contra este proceso, es decir, la CTV y la más rancia derecha universitaria, los que organizaron y llevaron a cabo el golpe de estado y el sabotaje petrolero, los mismos que solo han utilizado a los trabajadores para manipularlos, y vivir de la acción sindical, los que en el pasado no solo no apoyaron las luchas de los trabajadores, sino que los enfrentaron asaltando los sindicatos cabilla en mano, destrozando sus sedes asesinando y desapareciendo a sus dirigentes, quien además de olvidar esto, olvida también que si este proceso revolucionario es derrotado, será también derrotada la libertad sindical en este país, se acabarán  los sindicatos,  los contratos colectivos, los derechos laborales, etc. Es decir,  quien ponga sobre la vigencia del proceso revolucionario y sobre la política estratégica de la revolución, el logro económico o cualquier otro objetivo reivindicativo, habrá perdido además de su tiempo,  la brújula que todo revolucionario  debe tener claro por donde ir.

Será posible no entender que todo lo que hemos alcanzado ha sido producto de una lucha? Y que  muchas cosas que faltan habrán de lograrse asimismo luchando pero con conciencia   revolucionaria, no abriéndole las puertas al enemigo histórico menos cuando lo conocemos como conocemos  los universitarios a esos  dirigentes, extrañamente hoy muy preocupados por las reivindicaciones de este sector.

Aún están frescas las últimas palabras de nuestro querido comandante antes de irse a Cuba “no faltarán quienes quieran aprovechar coyunturas difíciles para atentar contra la revolución”, lo que no creo es que Chávez haya pensado que podríamos ser nosotros mismos quienes estimulamos eso, por el solo hecho de que no se haya discutido un contrato colectivo o que no se cumpla una promesa del gobierno.

Si Caín fue un miserable por vender a su hermano por un plato de lentejas, abrirle las puertas al enemigo para que exploten  una falla o una equivocada posición  de un funcionario del gobierno, es una forma  muy miserable  de ser chavista, por eso hay  que tratar de que esa consigna “yo soy Chávez” no sea  un slogan hueco, vacío, debe corresponderse con una actitud, un proceder y una conducta  que independientemente de las consecuencias  que nos puede ocasionar , se corresponda  con el trabajo en beneficio  del avance y la consolidación  de esta causa, el más hermoso legado que nos dejó quien  jamás antepuso beneficios  particulares ante la sagrada  misión de llevar adelante esta revolución.

Son cosas como estas las que nos recuerdan  todos los días lo atrasados que estamos, ¡sí atrasados!, porque si atrasado es que unos que se dicen revolucionarios chavistas marchen aliados a la CTV y FAPUV facilitándoles el trabajo contrarrevolucionario al enemigo histórico, la derecha cipaya  del imperio que no descansa  para torpedearnos; también atrasado es el funcionario que no oye ni atiende  las demandas  que hacen los trabajadores  asumiendo posiciones  cerradas  y arrogantes que nada tienen de revolucionario y que en nada ayudan al buen entendimiento y a las buenas, constructivas  y necesarias relaciones con los trabajadores, evitándonos así conflictos inútiles  que solo benefician a los enemigos  de nuestra causa revolucionaria. Habrá  que seguir luchando por   la intensificación  del trabajo ideológico, si queremos  dejar atrás  las paradojas  de unos que  se dicen  revolucionarios  y se alían  con la derecha por objetivos  subalternos a los principios revolucionarios, y otros  que también se jactan  de ser  más revolucionarios  que todo el mundo, pero que al momento de atender los reclamos laborales adoptan una actitud tan reaccionaria que  solo genera conflictos y confusiones en  las relaciones laborales, de cuya armonía y buen tratamiento depende en gran parte cumplir la tarea que nos dejó el comandante eterno:                                                                                                                                   Luchar sin descanso por el futuro de  nuestra patria, y en esa lucha podemos equivocarnos  en el camino, pero jamás equivocar el camino.

Para que nadie se confunda, es necesario dejar bien claro que no se discute, y  ni mucho menos  se critica  la acción como tal, ni lo justo o no de la misma, lo que se rechaza es el momento, porque si algo debe tener claro un militante de esta causa, es lo conveniente o no de una acción  fuera de contexto político. Y es que para quienes nos consideramos parte  de esta lucha que ha ayudado a obtener mejoras en todo el aspecto social, es inconcebible por ejemplo, que en diciembre mientras el presidente Chávez luchaba contra la muerte, los universitarios una vez más, andaban en la calle junto a conocidos dirigentes de la derecha en la ya acostumbrada marcha en contra del gobierno, demostrando así sus verdaderos objetivos que nada tienen que ver  con el espíritu de lucha revolucionaria que en otros tiempos distinguió las luchas del gremio universitario. Lo que se cuestiona son las alianzas y las faunas de toda pezuña  con la que se hacen acompañar unos compañeros que se dicen afines al proceso de cambio, porque en una confrontación de clase como la que vivimos actualmente los venezolanos, donde están en juego dos modelos de sociedad, dos visiones del mundo no hay lugar para medias tintas, ni pragmáticos ni confundidos y quien no tenga claro quien es, y dónde está el enemigo, siempre  estará de espalda a sus propios principios e intereses. Bien lo dijo Bolívar “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción.

Finalmente,  nos alienta saber que un gran número de trabajadores no comparte las andanzas de sus gremios, manteniendo en la práctica y no en el  simple discurso, aquella muy significativa consigna de que “con hambre y desempleo con Chávez me resteo” .

Abril 2013



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Ramón Blasco (Guameño)


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