Los indignados de ALCASA amenazan con no votar

Estamos en ALCASA ante un proceso electoral sindical inusual, donde las diferentes expresiones políticas tienen sus planchas y podemos mencionar, la 21 (Fuerza Bolivariana de Trabajadores), quienes tienen la dirección de SINTRALCASA, la 152 (Mesa de la United States), la 8 (Colectivo Obrero Socialista), la 14 (Independiente), la 95 (adjunto a la Mesa de la Unidad) y 26 (Frente Socialista). Este proceso electoral en medio de una crisis aguda que tiene la empresa donde funcionan 175 celdas de 296 celdas que es su capacidad instalada y a la espera para la adecuación tecnológica de los demás departamentos.

 

Los discursos políticos y las propuestas sobre las luchas reivindicativas en el portón quedaron en el olvido, salvo algunas excepciones y dieron pasos a sendas mini tecas que cobran cada una (40.000,00) de la plancha 152 y la plancha 21 con música estruendosa que deja sordo a quien transita a su puesto de trabajo, el permiso sindical de más de 200 trabajadores con banderines y otros insumos fiestero que según nuestra estimación el costo global de un millón de Bolívares fuertes por las planchas antes mencionadas, esta actitud es rechazada por la mayoría que sus prioridades son mantener las operaciones de la empresa y el pago de las deudas laborales.

En los pasillos de celdas empezó la indignación de los trabajadores ante la prioridad electorera y la incapacidad de los que dirigen y aspiran dirigir los destinos del sindicato en buscar soluciones y concretar la viabilidad de las operaciones de ALCASA, así como, el bienestar de la familia Alcasiana. Esta indignación se ha convertido en una propuesta de no votar por ninguna opción en el proceso electoral sindical, cuando no hay respuesta al pago de intereses de prestaciones, convención colectiva y otras exigencias. Esta actitud deja entrever que el sindicato como instrumento de lucha ha perdido credibilidad por la mayoría de trabajadores que muestran su frustración al amenazar de no votar y fortalece la propuesta de control obrero como alternativa ante la burocracia sindical que perdió de vista hace mucho tiempo que su servicio es por la lucha colectiva y no para beneficiarse en lo individual.

El hecho que muchos trabajadores se atrevan asumir en público esta indignación es muestra que los trabajadores están internalizando la crítica de quienes representan sus intereses y ahora vean la necesidad de hacer de la participación protagónica en lo político, la vía para construir una nueva realidad.

Las elecciones sindicales del 24 y 25 de agosto en ALCASA, pueden convertirse en una muestra de rechazo a la obsoleta dirigencia sindical y la manera de hacer política de espalda a la clase trabajadora.

Manuel Figuera
Mfiguera77@yahoo.com
Trabajador de ALCASA

 



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