2005: O los trabajadores encausan la revolución o, avanza la contrarrevolución


Superados los retos del referendo revocatorio presidencial en agosto y de las elecciones regionales de gobernadores y alcaldes realizadas en noviembre del 2004, el proceso revolucionario en Venezuela necesita ser encauzado y acaudillado por los trabajadores. A partir de allí encontraran metas propias y comunes las masas populares, las que al igual que una bola de fuego ha estado encendida, creciendo y luchando desde 1989. Será imprescindible también darle sus espacios ganados, a los sectores nacionalistas y patriotas de las Fuerzas Armadas que hasta ahora han marchado en sus aspiraciones junto a la mayoría de la población.

Pero, para que eso ocurra, los socialistas revolucionarios tenemos que apostar y trabajar para que desemboquemos en ese sendero. Ese es el camino que sin retorno hay que transitar para profundizar la revolución y empezar a resolver el gran problema que en 6 años no se ha podido resolver: la enorme desigualdad social y con ello, todas las ingentes calamidades que esa situación y el capitalismo en su conjunto acarrean. En ese mismo sentido ofensivo, tenemos que estar para responder consecuentemente encontra de cualquiera agresión e injerencia imperialista, como está última que ahora están desarrollando a partir del secuestro del dirigente de la FARC, Rodrigo Granda.

Para profundizar la revolución y defender el trayecto que ya se ha recorrido, que se ha hecho con innumerables sobre saltos, hay que irse por la calle del medio. Los trabajadores y las masas populares empujan consciente e inconsciente para hacer avanzar a la revolución. La disposición para defender la soberanía y las amenazas imperialistas se ha demostrado en innumerables oportunidades. La más recién, es la concurrencia masiva en la marcha de este 23 de enero. No hubo mayor asistencia porque muchos gobernadores y alcaldes, hicieron menos esfuerzos ahora para movilizar a los bolivarianos, que cuando se dieron movilizaciones electorales y ellos eran candidatos.

Las provocaciones imperialista serán rutina en tiempo indefinido en la medida que se imponga la profundización del proceso. Defender y profundizar la revolución bolivariana es una tarea que trasciende más allá de nuestras fronteras nacionales. Es imprescindible hacer la revolución en los otros países del Continente. El “operativo Granda” es un contraataque, con la que la burguesía colombiana busca dar un golpe estratégico para desmoralizar a la guerrilla de ese país y a toda las fuerzas bolivarianas, revolucionarias y socialistas, que son muchas en nuestros hermanos vecinos. Para Bush y para toda su demencial legión colonialista que le acompañan en su política, el hecho es una circunstancia, planificada o circunstancial, con el que quieren encerrar a Chávez, para que la izquierda revolucionaria deslinde con él o para presentarlo como el gran auspiciador de “terroristas”.

Estamos en un tablero, que como en el otro, la mejor defensa es un buen ataque. Para hacerlo necesitamos cohesión y claridad revolucionaria. Allí es donde hay debilidad extrema. Nos toca alertar sobre esos obstáculos.

Acorralados y desmoralizados los sectores proimperialistas que habitaban en la Coordinadora “Democrática”, la contrarrevolución toma cuerpo y anida en otra parte: en los distintos grupos reaccionarios, conservadores y centristas que se reclaman bolivarianos y hasta “revolucionarios”, pero que no quieren que hayan cambios profundos. Estos sectores, bien enchufados, cuando más lejos llegan es desear que Chávez haga un gobierno tipo Lula y Kirchner. Hay hasta elementos de estos bien conectados, que hasta apuestan al fracaso total del proceso bolivariano. En esto terminan coincidiendo con los propósitos imperialistas

Chávez, los distintos sectores sociales que acompañan este proceso y las organizaciones políticas, sociales y gremiales que a estos representan, afirmamos que se está en la etapa y - este es el año clave -, de profundizar la revolución. El Presidente ha tomado dos medidas que se inclinan por esa orientación. El decreto en contra del latifundio y el que por primera vez se expropia a una empresa privada (Venepal). Sin embargo, la gestión de muchos funcionarios del gobierno no se ven inclinadas a acompañarlo en hacer “la revolución dentro la revolución”.

La actuación de algunos Ministros, Presidentes y directivos de empresas del estado, de destacados dirigentes de los partidos, de diputados, gobernadores y alcaldes y de hasta dirigentes sindicales chavistas, van en contracorriente a la de profundizar de la revolución. Salvo escasas excepciones, esos personajes conspiran para derrotar esa orientación.

En PDVSA, en las empresas del sector eléctrico, las empresas básicas y otras en donde se habían intentado procesos de cogestión y autogestión, esto se detuvo. Se ha retrocedido a viejos esquemas de dirección, utilizando mecanismos burocráticos. Con artimañas y abuso de poder, usan las Cooperativas, Círculos Bolivarianos, la UBEs y otros organismos para sus propósitos grupales y hasta personales. Son muchos los gobernadores y alcaldes que han puesto en las direcciones de los servicios principales de las dependencias públicas a viejos y corruptos dirigentes de los partidos de la llamada IV República.

El caso no es erigirse en jueces o rectores para expedir títulos de revolucionarios a funcionarios y a dirigentes bolivarianos. Queremos expresar sin tapujo, las paredes con las que se están consiguiendo las masas en sus aspiraciones revolucionarias. Los trabajadores que quieren recuperar las empresas de la incapacidad de la producción y administración capitalista tienen enfrentamientos, que muchas veces les cuestan sus puestos o son víctima de cualquiera maniobras de los “cundiamores” o contras que tiene puestos de dirección en las dependencias del estado. Esos bufones casi siempre tienen “padrinos” o responden a los intereses de “ un pez grande” de los partidos que apoyan al proceso.

Los sectores populares quieren llevar adelante las Misiones sociales. Estas son conquistas progresivas, no obstante muchas veces se quejan y se decepcionan ante los tantos funcionarios incapaces y de los cientos de altos oficiales militares que ocupan cargo, a los que les importa poco que las Misiones sean eficientes ni mucho menos el destino de la revolución, y menos que menos, el criterio de que esta se profundice.

La fuerza de la revolución se estremece ante los obstáculos más no se amilana. Los trabajadores ahora tienen entre ceja y ceja que las empresas del estado y las privadas que quiebren o en donde el estado tiene acciones, ellas deben ser planificadas y administras por ellos. Se sigue haciendo esfuerzos en recuperar sus organizaciones de bases: sindicatos, federaciones y centrales. La situación de la Unión Nacional de Trabajadores es un caso indicativo.

Con el transcurrir de los últimos meses UNT se construyó en todos los estados. La mayoría de los sindicatos están en manos de nuevas direcciones y en esta nueva central. Esa inexorable realidad le impuso a los sectores burocráticos y corruptos que ocupan cargo de Coordinadores Nacionales y que se habían “ido” de ella, regresar a UNT y se están volviendo con un sindicalista que porque no se nombró de “cacique”, estuvo durante todo este tiempo hablando peste de UNT. Pero vuelvan para colearse y no quedar fuera de la revolución democrática sindical que golpea la relación obrero patronal en Venezuela. Ahora, cada vez los personajes traidores, corruptos y siniestros van siendo descubiertos.

Los sectores populares a diario ocupan centenares de tierras para ponerlas a producir o para solicitar la construcción de sus propias viviendas. Y, la mayoría de las masas están pendientes de ejercer la contraloría social a todos los entes públicos. Nuevamente, con el caso del secuestro del combatiente de Rodrigo Granda, después de las declaraciones provocadoras e intervencionistas que han tenido el Presidente Uribe y altos funcionarios del gobierno norteamericano, se ha templado la conciencia antiimperialista en los trabajadores y en las masas populares. Con el deseo de control de las empresas, el de recuperar sus organizaciones en el movimiento de los trabajadores, el de conquistar la tierra para quien la necesite y el de la conciencia antiimperialista y anticapitalista, se está abriendo enormes perspectivas revolucionaria.

El carácter social de la revolución venezolana viene siendo discutido ya en grandes sectores de masas. También, cada vez más es preocupación en estos sectores la necesidad que tienen de contar con organización democrática y revolucionaria que respondan a esta nueva realidad. Las Unidades de Batallas Electorales UBEs, en donde una gran franja de sectores populares milita, no llenan el vacío organizacional y de clase que hoy existe. Eso lo entiende quien está en ella y muchas veces se dan cuenta, que algunos gobernadores y alcaldes sólo las quieren utilizar para hacer pasar inconsultamente sus políticas. Menos confían en los partidos de los que ahora integran el Comando Maisanta. La vida de estos se la da tan sólo la figura de Chávez. Ese drama lo sabe el Comandante por eso le inquieta el deseo de restructurárlos en uno sólo.

La izquierda claramente socialista e internacionalista y revolucionaria tienen un enorme campo abierto. El horizonte se va ampliando para que irrumpa la organización que pueda asumir la profundización de la revolución. Ayudará en gran medida, los deseos sociales de las masas para este año y que el 2005/2006 serán años electorales claves para el proceso. Lo que no haga desde ahora la izquierda revolucionaria para tratar de conformar un gran instrumento que vaya mucho más allá de la que ahora son cada uno de los pequeños núcleos, será criminal.

Caracas, 24 de Enero 2005












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Stalin Pérez Borges*


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