La CIA asume el control estratégico en Venezuela: El plan de la administración Trump para una presencia permanente en Caracas

Trump con el director de la CIA, John Ratcliffe Y Marco Rubio durante los ataques a Venezuela

Trump con el director de la CIA, John Ratcliffe Y Marco Rubio durante los ataques a Venezuela

Credito: Agencias

En una maniobra que redefine la influencia de Washington en el hemisferio, la CIA está trabajando discretamente para establecer una presencia permanente en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro. Según fuentes familiarizadas con la planificación del Gobierno de Donald Trump, la agencia de inteligencia encabeza los planes para ejercer una tutela directa sobre el futuro político del país. Aunque el Departamento de Estado mantendrá formalmente la representación diplomática a largo plazo, la administración ha decidido depender de la CIA para liderar el proceso de reingreso, debido a la inestabilidad de la transición y la fragilidad de la seguridad en la era pos-Maduro.

La estrategia principal consiste en el establecimiento de un «anexo» de inteligencia antes de la apertura de una embajada oficial. Este espacio permitirá a los agentes estadounidenses operar fuera de los canales diplomáticos tradicionales, estableciendo enlaces directos con la inteligencia venezolana y manteniendo contactos informales con diversas facciones del gobierno encargado, la oposición y terceros actores. «El Departamento de Estado planta la bandera, pero la CIA es la que realmente ejerce la influencia», declaró una fuente familiarizada con el proceso de planificación, estableciendo un paralelismo con el trabajo operativo que la agencia ha mantenido en escenarios de conflicto como Ucrania.

El rol de la CIA no es nuevo en este proceso; se ha revelado que la agencia fue la pieza clave en la operación del pasado 3 de enero. Desde agosto de 2024, un equipo especializado rastreó los hábitos y movimientos de Maduro, apoyándose en una fuente infiltrada dentro del propio palacio presidencial. Además, la decisión política de la Casa Blanca de respaldar a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, por encima de otras figuras de la oposición como María Corina Machado, se basó en un análisis clasificado de la CIA sobre la viabilidad del liderazgo tras la salida del chavismo.

El director de la CIA, John Ratcliffe, fue el primer alto funcionario en visitar Caracas tras el secuestro, llevando un mensaje contundente que expresa una flagarante violación a la soberanía de la nación: Venezuela dejará de ser un «refugio seguro» para Rusia, China e Irán. De hecho, la agencia será la encargada de desclasificar información sensible para «educar» a los nuevos líderes militares venezolanos sobre las actividades de estos adversarios extranjeros en el país. Mientras tanto, el Departamento de Estado avanza en los preparativos logísticos con el nombramiento de la diplomática Laura Dogu para dirigir la Unidad de Asuntos Venezolanos, aunque el control real de la transición, por ahora, permanece bajo el mando silencioso de la inteligencia en el terreno.

La toma de control de Venezuela por parte de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 ha generado una profunda fractura en la comunidad internacional. Las denuncias se centran principalmente en la violación de la soberanía nacional y la presunta intención de apropiarse de los recursos naturales del país, especialmente el petróleo.

Ante estos acontecimientos varios países y actores denuncian la intervención y el saqueo de recursos de Venezuela

Diversas naciones han calificado la operación militar estadounidense como un acto de agresión armada y una violación al derecho internacional:

Potencias Globales: Rusia, China, Irán y Corea del Norte han liderado las críticas, advirtiendo que esta acción sienta un precedente peligroso para el orden mundial y constituye un "ultraje" a la Carta de las Naciones Unidas. Rusia y China han solicitado investigaciones urgentes ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre el uso de tecnologías experimentales durante la incursión.

Bloque Latinoamericano: Países como Brasil, Colombia, México, Chile, Uruguay, Cuba y Nicaragua han condenado la operación. En una declaración conjunta, varios de estos gobiernos subrayaron que la crisis venezolana debe resolverse de forma pacífica y democrática, rechazando cualquier intento de "apropiación externa de recursos naturales o estratégicos".

España: El gobierno español ha manifestado que no reconoce una intervención que vulnere los principios fundamentales del derecho internacional y el respeto a la soberanía territorial.

Naciones Unidas: El Secretario General de la ONU, a través de su vocería, calificó los desarrollos como un "precedente peligroso" y exigió el respeto estricto a la soberanía de los Estados.

Denuncias sobre el saqueo de recursos

El argumento central de los países críticos es que la intervención no responde a fines humanitarios, sino a una estrategia de "guerra de conquista" por los recursos venezolanos:

Apropiación del Petróleo: Se denuncia que la administración Trump busca el control directo de las reservas de crudo. El propio presidente Trump ha alimentado estas versiones con declaraciones recientes donde admitió el interés en el petróleo venezolano tras la captura de Maduro.

Incompatibilidad con el Derecho Internacional: Los gobiernos denunciantes sostienen que cualquier forma de administración o control externo sobre los recursos estratégicos de una nación sin su consentimiento es ilegal y desestabiliza la región.

Bloqueo y Piratería: El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, calificó el asedio como un acto de "piratería" y denunció que el objetivo real del bloqueo naval es el saqueo sistemático de las riquezas naturales del país.

Mientras tanto, un grupo minoritario de países, como Argentina, El Salvador, Bolivia y Paraguay, han mostrado posturas de apoyo o cautela ante el secuestro de Maduro, viéndolo como una oportunidad para lo que ellos llaman la "restauración democrática".

La respuesta a la intervención estadounidense en Venezuela ha generado un movimiento de resistencia que trasciende las fronteras, uniendo a organizaciones sociales, sindicatos y activistas en una denuncia común contra lo que califican como una violación a la soberanía y un plan de saqueo de recursos.

A continuación, los detalles de las movilizaciones y actores clave que lideran estas denuncias:

Movilizaciones en Nueva York y Estados Unidos

El epicentro de las protestas internacionales ha sido la ciudad de Nueva York, donde se encuentran detenidos Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Protestas en Brooklyn: Activistas y organizaciones se han concentrado frente al centro de detención de la DEA en Brooklyn, denunciando el "secuestro" del mandatario venezolano y el uso de la fuerza militar unilateral.

Cortes Federales: Se han registrado manifestaciones divididas a las afueras de la corte federal en NYC, donde grupos de solidaridad exigen el respeto al derecho internacional y la liberación inmediata de los detenidos.

Alcance Nacional en EEUU: Las movilizaciones se han extendido a más de 50 ciudades de Estados Unidos, incluyendo San Antonio y Washington D.C., bajo el liderazgo de coaliciones que repudian el gasto militar en intervenciones extranjeras mientras se descuidan las necesidades internas de EE. UU.

Organizaciones y Actores que Lideran la Denuncia

Diversas organizaciones han emitido alertas globales sobre el impacto humanitario y legal de la "Operación Determinación Absoluta":

Amnistía Internacional: La ONG ha alertado sobre el riesgo de abusos y ha señalado que el operativo probablemente constituye una violación de la Carta de la ONU, cuestionando la intención declarada de Washington de controlar las reservas petroleras venezolanas.

Code Pink: Michelle Ellner, coordinadora de esta organización, ha calificado la acción como un proyecto de "dominación hemisférica" y coordina presiones legislativas dentro de EE. UU. para frenar la normalización de la intervención.

Movimiento "Nuestra América": Este colectivo de base ha convocado a cumbres de solidaridad (como la de Bogotá) para construir un frente antiimperialista que sostenga la resistencia política en la región.

Solidaridad Global: Partidos de izquierda y movimientos populares en países tan distantes como la India y el País Vasco han realizado actos de repudio, calificando la incursión como un "ataque terrorista internacional" contra la soberanía de los pueblos.

América Latina y el Caribe: En Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires y Santiago de Chile, organizaciones sindicales y movimientos estudiantiles se han concentrado frente a las embajadas de Estados Unidos. Las consignas denuncian el retorno de la "Doctrina Monroe" y exigen que los recursos venezolanos no sean utilizados como botín de guerra. En La Habana, miles de cubanos han protagonizado marchas de solidaridad, calificando la operación como un ataque directo a la paz de la región.

Europa: En Madrid y Bilbao, colectivos de solidaridad con Venezuela han realizado concentraciones bajo el lema "No a la intervención". En París y Berlín, grupos de izquierda y activistas por los derechos humanos han marchado denunciando el uso de "tecnologías de guerra invisibles" y el peligroso precedente que esto sienta para la seguridad internacional.

Asia y África: En ciudades como Moscú, Beijing, Teherán y Pretoria, se han registrado actos de repudio. En Rusia y China, las manifestaciones han tenido un fuerte respaldo de organizaciones civiles que exigen el respeto al derecho internacional y critican el "imperialismo tecnológico" de Washington. En Sudáfrica, el apoyo ha venido de movimientos que históricamente han luchado contra el colonialismo, viendo en la situación venezolana un reflejo de luchas pasadas por la autodeterminación.

Cumbres de Solidaridad: Más allá de las calles, se están organizando "Tribunales Antiimperialistas" en línea y presenciales en ciudades como Estambul y Nueva Delhi, donde intelectuales y juristas debaten sobre la ilegalidad de la captura de un mandatario en funciones y la ocupación de facto de las instituciones venezolanas por la CIA.

Estas manifestaciones globales han servido para presionar a los organismos internacionales, forzando a que la situación en Venezuela se mantenga como el punto principal de la agenda en la Asamblea General de la ONU. La demanda es clara y unificada: la liberación inmediata de los detenidos y el cese de la tutela extranjera sobre el destino del país.

Resistencia y grandes movilizaciones dentro de Venezuela

Dentro del territorio venezolano, las manifestaciones han tomado un cariz de defensa nacional y denuncia del control extranjero:

Caracas en las Calles: Miles de personas se han movilizado en la capital para exigir la liberación de Maduro, tildando la captura de secuestro y rechazando la presencia de la CIA en instituciones estratégicas.

Movimientos Sociales y PSUV: Organizaciones de base han activado estados de movilización permanente, denunciando que el verdadero objetivo estadounidense es el control del petróleo.

Fuerzas Pro-Derechos: Diversos sindicatos y gremios dentro del país han hecho un llamado a las organizaciones obreras internacionales para que se sumen al rechazo de lo que consideran una "barbarie" imperialista.

Estas acciones reflejan un rechazo coordinado que busca elevar el costo político de la administración Trump ante la ONU, insistiendo en que cualquier transición en Venezuela debe ser decidida por su propio pueblo sin tutelaje ni ninguna injerencia de EEUU.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1499 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Notas relacionadas

Otras noticias sobre el tema Capitalismo, modernismo, nuevo orden mundial


Pulse aquí para leer ver todas las noticias y artículos sobre Capitalismo, modernismo, nuevo orden mundial

Otras noticias sobre el tema La planta insolente


Pulse aquí para leer ver todas las noticias y artículos sobre La planta insolente

Otras noticias sobre el tema Secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores


Pulse aquí para leer ver todas las noticias y artículos sobre Secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores