Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela

Nuestra Fuerza Armada, una de nuestras instituciones con la más hermosa y rígida de las disciplinas, Santuario de la Libertad Americana, pilar donde descansa la soberanía de la Nación venezolana.

Revolucionarias por excelencia, porque revolucionaron en dos extremos de una misma polaridad como son: el primero en la gesta independentista de carácter continental, para luego lamentablemente quedar secuestradas por casi dos siglos, por los mismos que cavaron una tumba impía a Bolívar su comandante en jefe, allá en esa hermosa tierra cautivadora de su mirar revolucionario y donde truncada quedó la forja de su más anhelado sueño de Patria Grande, La Gran Colombia.

Hasta que un 4 de febrero de 1992 nuestra querida Fuerza Armada, en amor a su pueblo y cansada de tanto doblar la cerviz ante sus flamantes captores, subversivamente optaron por revelarse en armas, allí en ese punto exacto, herederas de un tiempo histórico de data epopeyica, revolucionaron por segunda vez.

El 11 de abril del año 2002, un ejército liberador de naciones, estuvo a punto de ser recapturado por las aves de rapiña y agoreras, de las que un día hizo mención una voz de trueno y moribunda en Santa Marta capital de Magdalena.

Una Fuerza Armada humildemente cohesionada, atrincherada en estricto y disciplinado orden cerrado por toda la geografía venezolana, ya que las balas enemigas no distinguen entre charreteras sin insignias o decorados pechos prusianos, para ellas ambos son blancos. Una fuerza armada sin racismo entre sus hombres, no como fue en otrora, cuando en nuestros cuadros castrenses estribaba la practica obscena del privilegio, por que solo al militar de alcurnia o piel clara se le permitía sacar su magíster en las llamadas Escuelas de las Américas y demás instituciones militares de los Estados Unidos de Norteamérica y los de sencilla estirpe y morena piel, apenas si se les permitía hacer algún curso en países hermanos como Panamá, el Perú etc. etc.

Una Fuerza Armada ambidiestra, capaz de combatir con elementos propios de guerra convencional y de avanzada tecnología de punta, pero también al mismo tiempo dada las circunstancias de una eventual guerra irregular, nada más con un fusil y como ración de combate una mochila de ideas sobre sus hombros, tenga a la vez la prestancia y el valor de rampear la mas alta e intrincada montaña, donde a la contrariedad no se le permita ser su más cruel verdugo.

La guerra es la guerra y el zumbido de sus cañones nos empequeñece como la más frágil de las partículas. Tal vez llegue el día, en que el hombre alcance su más alto grado de conciencia y civilización y las armas que hoy cobran con sangre su mal uso, pasarán hacer un oxidado recuerdo en algún apartado y viejo Museo.

Pero mientras tanto, ante el cerco enemigo que se avizora por todo nuestro horizonte latinoamericano y que es una realidad latiente ante nuestros ojos: atención firm!, a discreción!, al hombro arm!, atención presenten arm!, con vista al frente ante la Bandera de La Patria que te reclama saludo!, a discreción!, descansen arm!, ahorremos energía en nuestra actitud, porque recién aún comienza la batalla decisiva.

Patria Socialista o Muerte Venceremos.


julio.cesar.carrillo@hotmail.com



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Julio César Carrillo


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