El monopolio nuclear y su significado real

No es lo mismo condenar la proliferación de las armas nucleares que desmantelarlas

El Consejo de Seguridad se compone de cinco miembros permanentes — China, Francia, la Federación de Rusia,, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América — más 10 miembros no permanentes. La Asamblea General eligió a Austria, Japón, México, Turquía y Uganda como miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, para un mandato de dos años que comenzará el 1° de enero de 2009. Unos 70 países, entre ellos España, van a abordar este jueves en Roma la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, su órgano más poderoso y criticado por su ineficacia y falta de democracia. El objetivo del encuentro es "promover una reforma global del Consejo de Seguridad en todos sus aspectos", según el Ministerio de Exteriores de Italia, país que propuso este cita. "Se trata de identificar los principios compartidos por un amplio número de países" con vistas a las negociaciones intergubernamentales que empezarán el próximo 19 de febrero en Nueva York. Rtve.es

Definitivamente, parece que el tiempo está maduro para cambiar la actual estructura del tipo amo-esclavo que predomina en las Naciones Unidas. ¿Cómo es posible que un grupo de apenas cinco naciones, por el sólo hecho de que poseen armas de destrucción masiva y tienen el visto bueno del imperio anglófono integrado por el eje Estados Unidos-Inglaterra, ejerza, desde el denominado “Consejo de Seguridad”, una especie de dictadura que desconoce, de facto, el peso específico representado por la voz del resto de las naciones de la Tierra?

El término “Imperio anglófono” fue acuñado por el ex candidato conservador a la presidencia de los EU, Lyndon Larouche, Economista, Físico Nuclear y brillante analista de los abusos que ese sistema político y financiero ha infligido contra su propio pueblo y el resto del mundo.

Evidentemente ese grupo, que ha logrado monopolizar tantas armas de destrucción masiva como para desbancar el Planeta, con propósitos que en la práctica configuran un chantaje, no sólo posee esas armas de muerte, las más terribles que el ego humano haya podido crear, sino que pretende impedirle a otras naciones que las adquieran, bajo la figura de tratados dudosos pero, sobre todo, ejerciendo su prepotencia que descansa precisamente, no en su poder moral, sino en su poder de destrucción. No debemos olvidar que uno de los miembros de ese Consejo de “Seguridad” (¿seguridad de quién?), no vaciló en arrojar dos de esas bombas, impunemente, sobre civiles que, aun hoy, padecen las consecuencias mutágenas de la radiación atómica.

Ahora el bendito Grupo de los 5, una vez más desde su trinchera establecida dentro de las mismas Naciones Unidas, sale a decir que va a impedir la proliferación de esas armas de muerte. ¿Por qué, en lugar de preocuparse tanto de que otros países las posean, no proceden inmediatamente a desmantelarlas?

Es como si, en un vecindario de 150 casas, alguien poseyera, además de revólveres y ametralladoras, digamos - cien granadas, y se asociara con 4 vecinos más que disponen también de granadas, para impedir que ese tipo de arma prolifere en dicho vecindario, pero conservando las suyas con el propósito prepotente de amenazar al resto de los vecinos cuando no favorezcan sus intereses.

Otro enfoque especial merecería el hecho de que países como Rusia y China, que no pertenecen al imperio calificado como “angloparlante” por Larouche, permanezcan dentro de ese grupo privilegiado, habiendo abalado, directa o indirectamente, violaciones al derecho de los hombres y las naciones, como el que representa la invasión/destrucción de Irak y Afganistán.

Pensamos que ha llegado la hora de que los países de la Tierra se planteen, decididamente, la reforma de la Organización de las Naciones Unidas, para que se convierta en un verdadero foro planetario, absolutamente democrático, pero… ¿Será eso posible? Personalmente lo dudamos, mientras prevalezca la actual estructura imperante dentro de la organización, que no es otra cosa que el correspondiente reflejo de lo que ocurre, objetivamente y por ahora, en la estructura del poder global actual.


mpb@bonells.com


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Miguel Paz Bonells


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