Cómo nos afectan las radiaciones electromagnéticas

(Inspirado en un artículo publicado por Pablo Villarubia, en “Año Cero” de España)

Una “Radiación Electromagnética” es un campo de energía magnética generado por una Fuente de Corriente, los conductores de energía eléctrica, o por la dinámica de la materia en el ámbito cuántico o estelar, particularmente de nuestro Sol.

El ser humano actual, sobre todo el que vive en las ciudades, se halla inmerso en una serie invisible de campos de energía de origen electromagnético, que pueden producirle, desde perturbaciones en la salud hasta enfermedades letales, como la leucemia, en función de su densidad del campo y de la permanencia de la exposición

Esta radiación, compuesta, fundamentalmente, por ondas producidas por los generadores como el cabitrón, se hallan dentro de los aparatos – aparentemente inofensivos, como los electrodomésticos, particularmente por los hornos de microondas; también es altamente peligroso estar cerca de las líneas de alta tensión. Es importante señalar, igualmente, que las antenas que muchas empresas pagan por permitir que las instalen en las azoteas de los edificios.

Desde hace años estos peligros habían sido advertidos, pero es ahora, cuando las encuestas e investigaciones han demostrado que el problema es, en realidad, mucho más serio de lo que parece.

El instituto Karolinska de Estocolmo, determinó que en más de 400 Mil encuestados, los niños que viven cerca de los tendidos eléctricos de alta tensión, sufren un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar leucemia. Pero existen grupos de poder que tratan de restarle importancia a estas investigaciones, especialmente las poderosas empresas, estatales o privadas, que controlan las fuentes energéticas y, por supuesto, los fabricantes de electrodomésticos. Sin embargo, se dan numerosos trabajos publicados en revistas científicas de varios países, que demuestran lo peligrosos efectos potenciales de las ondas electromagnéticas sobre la salud humana.

Según estas investigaciones, el mayor peligro lo presentan los televisores, que provocan, no sólo problemas oculares a quienes se sitúan demasiado cerca de la pantalla, sin mencionar los problemas ideológicos: también emiten campos electromagnéticos tan intensos, como los de las pantallas de los ordenadores.

Uno no se debería acercar, a menos de 2 metros, de los hornos de microondas que se hallen encendidos, ni utilizar demasiado tiempo las máquinas de afeitar o los secadores de pelo. Las batidoras, las computadoras u otros aparatos electrodomésticos, también son peligrosos si no se utilizan adecuadamente, desde este punto de vista.

Pero el mayor peligro proviene de las radiaciones llamadas “no ionizantes”, es decir, las de muy baja frecuencia, las cuales son muy peligrosas para nuestro organismo ya que, cuanto más baja es la frecuencia de un campo, más penetra en el cuerpo humano. En el peligro de estos campos se incluyen, no sólo las microondas, sino buena parte de las líneas de transmisión de la energía eléctrica; igualmente los televisores, las antenas emisoras de radio y TV, los enlaces de las repetidoras y un largo etc. Aquí es conveniente explicar que las antenas de microondas, que son platos pequeños discoidales, no ofrecen ningún peligro a su alrededor, pues la energía se transmite de manera tubular, mientras no se interfiera, con el cuerpo, su parte frontal, o se esté entre dos de estas antenas.

Uno de los problemas potenciales son las antenas de ciertas empresas de comunicaciones, que pagan a los condominios de los edificios para que les permitan colocarlas en las azoteas de los edificios, por lo cual es absolutamente indispensable que, quien vive en el apartamento bajo la antena, busque una persona o empresa que disponga de magnetómetros adecuados para medir la densidad de potencia dentro del apartamento, pues si excede el mínimo puede producir graves daños en las células del cerebro y del cuerpo, y hasta la muerte, por lo cual es importante que quien está midiendo sepa dónde comienza la magnitud potencialmente peligrosa.

El peligro de los ordenadores reside en el monitor, pero si se trata de televisores o computadoras de pantalla plana, ese peligro se halla notablemente reducido. Los cerebros de los niños parecen ser más susceptibles al impacto de los campos electromagnéticos sobre las células, proveniente, insistimos, de ciertos aparatos caseros, principalmente del horno de microondas, y de los cambios energéticos del Sol, por lo cual es necesario consultar gente experta.



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Miguel Paz Bonells


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