Uribe no podrá ir más en una cumbre como un muñequito de guiñol a darles la mano a sus vecinos

Alvaro Uribe Vélez, como el perfecto ladino, ha dicho que no asistirá a la UNASUR. ¡Pero cómo!, si él es norteamericano. Colombia está hoy inundada de gringos, y CNN tiene una campaña permanente incitando a los yanquis a que asuman el riesgo de visitar y quedarse profundamente enamorados de la patria de Francisco de Paula Santander. Es decir, en Colombia sobran los colombianos. Siempre ha sido así, pero ahora la cosa se ha radicalizado.

¿Ustedes saben, caramba, lo que significa que un país tenga 6 bases militares? Pues, la amenaza de una guerra total con todos sus vecinos.

Claro, a Alvaro Uribe Vélez no le conviene que en la Cumbre de la Unasur se debata el uso de esas bases colombianas. Que en Unasur se debata el tema de los “lanzacohetes venezolanos” en manos de las FARC. Que sea debatido el invento de que las FARC financió la campaña de Rafael Correa. Uribe anda con el rabo entre las piernas, y ahora pidiéndole a Israel que se una a la campaña mundial contra la agresión venezolana, pero al mismo tiempo moviéndose para apoyar el golpe en Honduras.

¿Dónde se ha visto que un país se resista a asistir a una cumbre latinoamericana para debatir temas como éstos, si es el escenario natural para estas discusiones? Pero esa es la moral del típico mafioso que no quiere que lo desenmascaren ante el mundo entero, porque Chávez y Correa irán esta vez con todo. Esta vez no podrá salir como un muñequito de guiñol a darle la mano a todo el mundo. Razón tuvo Correa cuando decidió nunca más restablecer relaciones con tamaña y pérfida lacra.

La oligarquía neogranadina arrecia sus ataques contra Venezuela y hoy en “El Espectador” aparecen varias notas contra Venezuela, y una de ellas dice que el principal periódico del mundo, “The New York Times”, se ha unido a lo que parece ser una cruzada global de denuncias sobre nexos de Gobiernos Latinoamericanos con la guerrilla colombiana. La cruzada en verdad la dirige esa sección del Departamento de Estado que se llama SIP y que la dirige precisamente el hermano del ex ministro de la Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos. En esa cruzada el diario “El País” trabaja incansablemente contra Chávez y Correa. El plan de EE UU es destruir a la ALBA. Micheletti que fue la primera cuña, está fuertemente atrincherado en su cargo porque EE UU le ha ofrecido apoyo, junto con Panamá, Colombia y Perú, y además le han asegurado que muy pronto caerá Correa, el segundo en la lista.

Ahora bien, ¿por qué no se hace una cruzada para denunciar que Alvaro Uribe Vélez y la familia Santos son narcotraficantes? ¿Por qué no se plantea una cruzada para denunciar que EE UU coloca esas bases militares en Colombia para amenazar a la soberanía de Venezuela y de Ecuador, y para así mejor controlar para su beneficio el jugoso negocio del narcotráfico?

Porque sencillamente todos los grandes medios de comunicación del mundo viven del negocio sucio de la droga. El gobierno de Colombia en sus horrorosos nexos con la narco-política, pretendía aplicar de la manera más impune el método de la legítima defensa y echarles plomo a todos sus vecinos. Correa le dio un parao, y Venezuela está alerta. Por eso ahora pretende acojonarnos colocando ese montón de bases en nuestras narices.

Lo más contundente de todo lo que está pasando en la región es la solemne indiferencia regional ante la supuesta evidencia de que dos rockets venezolanos se encontraron en manos de las FARC. Uribe mintió con su plan de paz en el que involucró horriblemente al Presidente Chávez. Mintió con el truco de la legítima defensa cuando mató a 26 personas en la invasión a Ecuador. Ha mentido tantas veces que ya nadie le cree, y ahora para hacer sus mentiras “justas e irrebatibles” está permitiendo que Colombia se llene de bases norteamericanas. Lo que tiene a Uribe contra la pared los presidentes Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile, pidieron debatir el tema de las bases en la reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que inicia sus labores previas esta semana en Ecuador. El mensaje implícito en la negativa de Uribe a asistir a la Cumbre de Unasur, es claro: "no nos interesa la armonía geopolítica regional, y allá ustedes, que se atengan a las consecuencias".


jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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