Latinoamérica en la mira

Las recientes declaraciones del representante del gobierno norteamericano Jhon Negroponte, en el contexto de la 38º convención de la Organización de Estados Americanos, tiene todo un contenido de extremo odio hacia el gobierno venezolano dirigido por el Presidente Hugo Chávez Frías. El llamado a intervenir en nuestro país por parte de este embajador de los Estados Unidos acusando a Venezuela de tener vínculos directos con las FARC, se suma a la campaña surgida a raíz del bombardeo en territorio ecuatoriano por las fuerzas aéreas colombianas y gringas. Se trata de las afirmaciones y constantes denuncias de los organismos policiales vinculados al espionaje internacional en torno a supuestos documentos encontrados en los archivos de computadoras portátiles que salieron ilesas de los ataques al campamento del comandante Raúl Reyes, 2º al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y quien fue asesinado junto a sus compañeros.

La arremetida comunicacional de las altas esferas del gobierno de Bush está acompañada de la acción internacional en el despliegue de fuerzas militares en la zona del Caribe, activando la cuarta flota hacia las islas cercanas a nuestro País, lo que quiere decir de la existencia de una estrategia de amedrentamiento hacia nuestra Venezuela y la revolución bolivariana. Es un elemento muy importante a la hora de tomar previsiones ante una posible acción en contra del territorio venezolano.

Lo anterior se une a la intención de instalar en la Guajira una base militar del ejército de los Estados Unidos con la aceptación y venia del gobierno de Álvaro Uribe Presidente de Colombia. De allí que indiscutiblemente se trata de una organización de fuerzas en las fronteras de nuestra nación venezolana que deben ser tomadas en cuenta para darle respuesta, como se ha venido haciendo desde la cancillería y por el propio presidente Chávez. Sin embargo hay que destacar que a nivel de las relaciones internacionales Venezuela cuenta con un gran apoyo y solidaridad de países de todos los continentes y de condiciones económicas y políticas diversas, por lo que un asedio militar o la violación de los derechos internacionales y la soberanía nacional de nuestro país generarían una movilización favorable de otras naciones para Venezuela.

La experiencia en varios países de Centroamérica donde actuaron los norteamericanos adiestrando en técnicas de tortura y asesinatos de civiles revolucionarios, como en Honduras por ejemplo en los años 80, quiere ser puesta en práctica aquí en Venezuela, pero la realidad ha cambiado, este pueblo ha tomado conciencia y ya nuestra fuerza militar no está aislada tiene fuerza continental, por lo que esta situación ha neutralizado en el tiempo al gobierno de Bush en su afán de retomar nuestro petróleo. Las políticas internas desarrolladas por un sector de la oposición directamente financiada por Norteamérica, se están pareciendo mucho a las utilizadas en el 2002-2003, pero conocido ahora como el “golpe suave” en el que se van agudizando crisis expresamente para crear descontento y descalificar al gobierno nacional. El transporte público, el metro de Caracas, la desaparición de productos de consumo masivo claves de la dieta diaria y bienes de servicio. Todo lo van haciendo cada vez más grave para crear condiciones favorables al caos, las acciones violentas, generación de enfrentamientos y con ello justificar la arremetida del que siempre se autonombra “salvador del mundo”. Los yankys no descansarán en su objetivo de defenestrar al presidente Chávez.

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Orlando Balbás

Prof. en Ciencias Sociales. Magister en gerencia educativa. Jubilado del MPPE.

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