La flota imperial

Vendrá por ahí en julio, flamante, arrogante, intimidante, todo un ejército en el mar, acompañada de un supertanquero, con toda su tecnología de espionaje, modernizada para, según dijera en una oportunidad el comandante James Stevenson, del Comando Sur, enviarle un mensaje "no sólo a Venezuela sino a toda la región".

Es que el patio trasero se ha alzado inconvenientemente y Bush ha estado demasiado ocupado tratando de hacerse del petróleo del Oriente Medio.

Cuando vinieron a darse cuenta, el subcontinente se había llenado de gobiernos de izquierda. Desempolvaron aceleradamente la famosa Cuarta Flota, inactiva desde hace 58 años, la repotenciaron y la convirtieron en una fuerza naval de avanzada, y para acá la van a mandar, para que nos vigile, para que sepamos que el gigante no está dispuesto a permitir más rebeldes por aquí.

Están "preocupados" por los crecientes sentimientos "antinorteamericanos" en la región, según ha afirmado Bush reiteradamente. Han visto que últimamente a los latinoamericanos no nos están cayendo tan simpáticos sus métodos de "tortura humanitaria" (porque se supone que lo hacen para salvar vidas), ni sus intromisiones, ni sus guerras; se han percatado de la nada conveniente situación de que ahora tengamos nuestro propio banco para que el Fondo Monetario no nos siga esquilmando, que hemos ampliado Mercosur y que, por si fuera poco, hasta se nos ocurre hablar de un consejo suramericano de defensa.

Han tardado en reaccionar, ocupados como están en su debacle económica interna y resistidos a hacerle ajustes a su esplendoroso modo de vida para reducir su altísimo consumo energético, y vienen a pagarla con nosotros.

Ya están martillándole el cerebro a una población capaz de creer, como ya lo hizo en una ocasión, que Granada representaba una amenaza para su seguridad. Probablemente están convenciéndoles de que los indios se han alzado y que con sus arcos y flechas son capaces de derribar alguno de sus íconos arquitectónicos.

Por supuesto, como lo hicieron en Irak, sería venir a cazar mosquitos con escopetas. Ellos lo saben pero tienen que darnos una lección. No cuentan con que la dignidad no se arrodilla.

mlinar2004@yahoo.es


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Mariadela Linares


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