La sórdida saga de la familia Bush (2/3)

Hace 2.500 años, Sun Tzu, el gran experto militar chino, escribió su famoso tratado: “El arte de la guerra”.

En tal sentido, Sun Tzu dice:
“La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente”.
Este texto ha sido estudiado meticulosamente desde entonces por los generales, incluidos los generales del ejército norteamericano, y es considerado como uno de los tratados más magistrales jamás escritos sobre el tema. Y a pesar del inmenso desarrollo tecnológico desde los días de Sun Tzu, los conceptos básicos que él desarrollo son tan válidos hoy como cuando fueron escritos. http://carlosjimenez.es/

Los Harriman, Prescott Bush y su suegro, George Herber Walter, unieron fuerzas en aquellos tiempos difíciles con el industrial alemán Fritz Thyssen con vistas a extender sus negocios a Europa. En septiembre de 1932, ante la incertidumbre política que atravesaba el país, Thyssen invitó a un grupo de importantes representantes de la industria alemana a entrevistarse con Hitler, que no solo consiguió calmar a los empresarios, sino obtener su total colaboración en sus planes. Thyssen y sus socios estadounidenses comenzaron a hacer grandes negocios con los nazis. Muchos otros empresarios nortamericanos colaboraron con los nazis –Ford, IBM, Standard Oil o el Chase Bank de Rockefeller, por decir algunos ejemplos—; sin embargo, los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos.

Prescott Bush, en cooperación estrecha con el German Steeel Trust de Friz Thyssen, colaboró en la construcción de la maquinaria de guerra nazi proporcionando un gran porcentaje de las materias primas que se utilizaron para rearmar al ejército alemán. Materiales que eran imprescindible para la construcción de blindados, aviones de combate, cañones y bombas. Así, pues, se puede decir que Prescott Bush proporcionó los medios para construir más de un tercio de la maquinaria de guerra nazi, algo que le valió para que, una vez terminada la guerra, los Bush disfrutaran de una inmensa fortuna.

George Bush (padre) tras licenciarse con el grado de teniente, en 1946 contrae matrimonio con Bábara Pierce, heredera de una gran empresa editorial, y se inicia en el negocio del petróleo. En 1953 decide fundar su propia compañía, la Zapata Petroleum Corp. Con sede en Houston, Texas. Y un año más tarde funda la Zapata Offshore, dedicada a las perforaciones marinas, especialmente en el Golfo de Mejico.

A mediados de los sesenta, George Bush trabó amistad con un próspero contratista árabe que viajaba con frecuencia a Texas, Muhammad Bin Laden, padre del que más tarde se convertiría en cabeza indiscutible del “Eje del Mal”.

Hicieron algunos negocios juntos, pero extrañamente en 1968 mientras sobrevolaba los pozos de petróleo de Bush, Bin Laden falleció en un accidente aéreo. No obstante, ése no sería el final de las relaciones entre los Bush y los Bin Laden.

La CIA utilizaba en diversas partes del mundo una variedad de empresas para que le sirvieran de pantalla, y la Zapata Petroleum Corp era una de ellas, con fuertes vínculos para las actividades desestabilizadoras en Centroamérica y como base para sus operaciones en Cuba.

En 1961, George Bush (padre) por ser uno de los hombres de confianza de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), decidieron poner en sus manos una de las operaciones más ambiciosas en la historia de la CIA. Operación que quedo reseñada en los anales de la CIA como el fiasco y más categórico fracaso, a raíz del fallido intento de invadir a Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961, para derrocar a Fidel Castro. Sin embargo, son pocos los que conocen la relación de la familia Bush con este incidente.

A pesar del fiasco de Bahía de Cochinos, George Bush no sólo terminó siendo director de la CIA, sino que a juzgar por la opinión de los propios miembros de la agencia, fue uno delos mejores con los que ha contado esta institución desde los tiempos de Allen Dulles. Para llegar a esta alta consideración por parte de sus subordinados, Bush sólo tuvo que mirar para otro lado ignorando las continuas irregularidades –cuando no ilegalidades— que llevaba a cabo la agencia en todo el planeta.

Bush es también considerado responsable de la captación para la nómina de la Agencia del general panameño Manuel Noriega, quien se convirtió en uno de los pilares fundamentales de apoyo a la Contra nicaragüense, una aventura que terminaría cuando siendo ya Bush presidente y Noriega dictador de su país, el estadounidense ordenó la invasión de Panamá –derrotando a Noriega, su viejo agente y socio en el apoyo a la Contra por haber decidido establecer su propio quiosquito en el tema de la droga— algo en lo que la CIA por aquel entonces no aceptaba competencia. Hubo en esta invasión, un saldo de 3000 muertos.

Y entre 1980-1988 como Vicepresidente del gobierno de Ronald Reagan con la participación activa de antiguos camaradas, la Agencia se hace con la llave del tráfico de drogas –principalmente cocaína— en Estados Unidos, decidiendo a qué traficantes covertir en sus aliados y a cuales apartar del negocio.

La venta de armas a Irán con el consecuente escándalo Irán-Contra, derivó en el conocido “Irangate”. Las ganancias de esta operación fueron destinadas a ayudar a los “contras” nicaragüenses que a mediados de los 80 conbatían contra el gobierno sandinista de Daniel Ortega. El cerebro de esta operación fue el coronel Oliver North, asistente de la Casa Blanca en temas de seguridad. Y pesar de que Bush negó en el Congreso de EEUU no conocer a North, durante el juicio, en 1989, se hicieron públicos documentos de prensa que señalaban no sólo íntima colaboración entre North y Bush, sino que este último había sido el principal promotor de la operación.

Como presidente de EEUU, desde 1988, George Bush comenzó su campaña belicista invadiendo a Panamá, y el 2 de agosto de 1990 a raíz de que las tropas iraquíes de Saddam Hussein incursionaron en el rico emirato de Kuwait, se iniciaba después de la Guerra Fría el primer gran conflicto internacional, invadiendo a Irak, que como dato curioso se volvía a repetir con Saddam Hussein el mismo formato que se le aplicó a Noriega.



Bibliografía: Camacho Hidalgo, Santiago. “Las cloacas del imperio”, -1° ed. Buenos Aires: El Ateneo, 2004 p. 144-148.

Saga Dinastía Sinestra. - POPPY at La Telaraña

joseagapo@cantv.net


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José Agapito Ramirez


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