El mundo en el 2007

Faltan pocas horas para que acabe el séptimo año de lo que todavía es un nuevo milenio (quedan 993 años para que termine). En lo tocante a la ciencia, avances tecnológicos, inventos y acontecimientos similares, el progreso ha seguido su marcha indetenible. Los instrumentos a nuestro alcance nos permiten cada vez alcanzar una vida más larga con mayores facilidades para disfrutarla.

Tan solo lamentamos un hecho retrógrado: el gobierno de Estados Unidos, presidido por George W. Bush, cuya religión toma la Biblia al pie de la letra, mantiene suspendidas las ayudas oficiales para investigación de transplantes de médula ósea, bajo la premisa de que el hombre no debe alterar lo que Dios creó. Nos recuerda el caso de Galileo frente a la Santa Inquisición.

Lo que está por verse en los próximos lustros es si los avances bastarán para influir sobre el recalentamiento mundial, el cambio climático y la capa de ozono, por no hablar de otras amenazas que gravitan contra la vida en este planeta.

A lo mejor se trata de fenómenos cíclicos, como las épocas glaciales, que se manifestarán en toda su extensión al cabo de uno o dos siglos, en cuyo caso los humanos deberán acostumbrarse a vivir como pingüinos, o poco menos, lo que sería incómodo, más no tan grave.

Aparte de los fenómenos naturales, la extinción de la humanidad podría provenir de nosotros mismos. Hasta ahora no se han acabado las guerras y, para colmo, un solo hombre, el Presidente Bush, puede a su antojo o capricho invadir países o calificar de terrorista a cualquiera que le caiga mal, hacerlo secuestrar y llevarlo a cárceles fuera de la órbita judicial, como la de Guantánamo.

El mundo actual está controlado por poderes supranacionales, grandes conglomerados que ponen y quitan gobiernos entre las potencias mundiales. La comunicación social, lejos de ser informativa o veraz, constituye propaganda corporativa en sus diversas manifestaciones. En el ámbito capitalista no existen medios independientes o los pocos que hay no pueden competir con las grandes maquinarias desinformativas.

Ignoro si estos hechos harán inevitable el advenimiento del socialismo, tan solo sé que la principal ley del mercado es que el pez grande se traga al pequeño, aunque ya ni tiburones quedan (pero ese es otro problema).

Así pues, los pobres son cada día más pobres, aún en las grandes potencias, donde los ricos son cada vez más escasos, pero poderosos. En Estados Unidos hay 40 millones de pobres, sin seguridad social ni otros beneficios.

Con todos sus errores y desaciertos, en Venezuela se inició una revolución pacífica que intenta cambiar las injusticias y crear un mundo más apto para todos. Las teorías del presidente Chávez han contado con el respaldo de los precios petroleros. La industria criolla, controlada por Pdvsa, financia el experimento socialista con amplia repercusión en el vecindario latinoamericano y caribeño.

Nadie es perfecto y Chávez no es monedita de oro. Pero las dudas sobre su talante democrático quedaron frustradas cuando aceptó la derrota electoral de 2-D.
La situación no cambiará a corto plazo, pero, como dijo Abraham Lincoln, no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Hasta los más sumisos comienzan a rebelarse, aún en los Estados Unidos.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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