OJO!: La CIA mueve piezas en la nueva realidad nacional… impresionantes revelaciones,...

Escribí en 2001 el libro "La CIA en Venezuela", el cual en su primera edición puede consultarse por las redes. Tengo mucho más material para otra edición, pero por falta de tiempo y de algunos recursos, no ha sido posible. Tres meses atrás, cuando Trump anunció que reforzaría las acciones de la CIA en Venezuela, muchos de nuestros políticos fueron escépticos, algunos lo tomaron descreídamente como una bravuconada más del personaje, y no sólo eso, sino que ante descarado anuncio de procaz presidente de EE UU, descuidamos puntos estratégicos de la defensa nacional que contribuyeron en parte a los aciagos sucesos del 3 de enero pasado. Advertimos, pues, que la CIA vuelve por sus fueros en Venezuela, más envalentonada y preparada que nunca.

En la era Puntofijista, la CIA junto con la DEA tenían un control total de los movimientos de nuestros principales líderes, decidiendo todas las políticas del Estado. Tenían oficinas en Fuerte Tiuna, como ya todos sabemos, dirigían las campañas electorales de nuestros candidatos presidenciales, tenían fichas (diputados) en el Congreso Nacional e infiltrados (soplones) en las Izquierda. Si usted es un personaje con responsabilidades en el ámbito de la política del país, tenga la seguridad de que la CIA lo tiene entre sus objetivos. Tenga cuidado quién lo invita a comer, quién lo invita a su casa, a quien entrega su confianza.

Debo decir que muchas iglesias evangélicas llegadas del Norte, junto con otras misiones estudiantiles estadounidenses, ambos programas venían a trabajar para la CIA. Todos cumplían el papel del famoso protagonista Alden Pyle, conocido como "el americano impasible" en la novela de Graham Greene, un supuesto idealista agente de inteligencia estadounidense en Saigón durante la guerra colonial. Pyle personifica la horrible y monstruosa ingenuidad con que estos agentes sirven al imperio, creyendo ciegamente en llevar LA DEMOCRACIA, lo que a la postre resulta en destrucción, actos terroristas y muertes de civiles "SIN MALA INTENCIÓN".

Voy a colocar aquí, el testimonio de un personaje nacional que incursionó durante muchos años, durante las décadas de los ochenta y noventa, en el baladí mundo de la PUBLICIDAD. Refiere: "Creo que soy un rara avis, que no fue a parar a las filas de la más rabiosa ultraderecha como sí lo fueron casi en su totalidad los que aun siendo supuestamente de mentalidad izquierdosa terminaban siempre extasiados de placer con la frivolidad y estulticia del MUNDO PUBLICITARIO. Ahí tuve la insólita fortuna de toparme en persona, cara a cara, no una, ni dos, sino tres veces con la legendaria CENTRAL DE INTELIGENCIA de los Estados Unidos de Norteamérica, la siniestra CIA, de la mano siempre del mismo prominente personaje de la música popular que era mi jefe, CHELIQUE SARABIA.

Sigue narrando este personaje: "Como era completamente usual en la cuarta República, si estabas involucrado como publicista en la campaña electoral del partido ganador, ya fuese AD o COPEI, entonces las cuentas publicitarias de los organismos del Estado te eran automáticamente asignadas una vez en el poder. Y eso era lo que hacía siempre Chelique; un fabuloso negocio con el "aporte" de cancioncitas pegajosas a la campaña adeca. La primera de aquellas insólitas experiencias (o "ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO") con la CIA, fue la de menor significación en términos del riesgo o nivel de exposición que la misma comprendía. En virtud de lo cual solo vale la pena comentar que se trataba de un anciano oriundo de EEUU que sorpresivamente nos presentó Chelique un buen día como "el nuevo gerente creativo de la agencia" y al que nunca le vimos desarrollar a lo largo del año y medio que fue empleado de aquella empresa ni una sola idea (ni siquiera escribir una línea) que mostrara su supuesta capacidad y experticia como creativo publicitario. Años después se reveló que en realidad era UN AGENTE DE LA EMBAJADA NORTEAMERICANA al que Chelique le brindaba ese significativo apoyo que le servía al espía de fachada.

Agrega el referido personaje: "La segunda experiencia fue más delicada y ciertamente más comprometedora. Se trataba de un sujeto, también de edad avanzada (pelo completamente blanco), que me presentó Chelique (que, como ya expliqué, era mi jefe en esa agencia de publicidad) con la idea de que yo le brindara apoyo en algunas cosas que eran de su interés sobre la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (CONACUID) de la cual nuestra agencia era la empresa encargada de la publicidad y yo, por ende, el Ejecutivo de la Cuenta. Aquí debo explicar que dos factores fueron determinantes para que yo, pecando de una proverbial ingenuidad, no me percatara en un primer momento de la situación a la que estaba siendo expuesto con aquel absurdo planteamiento de que un empresario norteamericano de la construcción (el hombre usaba como fachada que era el constructor del edificio de la Procter & Gamble en La Trinidad, para entonces a medio construir) tuviera aquel particular interés por el organismo rector de la política antinarcóticos del Estado. En primer lugar, el hecho de que la CONACUID daba mucho de qué hablar por aquel entonces, lo que quizás hizo que no me pareciera extraño el asunto. Y segundo, que ciertamente no estaba en la conciencia del común de la gente por aquellos tiempos el peso y el rol tan determinante de la CIA en el país, como para sospechar de entrada de un amigo del jefe de aquel muchacho que yo todavía era. Lo cierto es que el agente de marras era un sujeto mal encarado (el clásico perfil repugnante de un Marine con 30 años de retiro a cuestas) que estableció conmigo una rutina de entrevistas mensuales, siempre en un restaurante muy lujoso donde él siempre pagaba la cuenta, y que no pasaron de tres porque al percatarme de quien se trataba en efecto viendo el tipo de preguntas que me hacía (sobre los funcionarios de la CONACUID, sus tareas, horarios, planes, etc) decidí cortar por lo sano exigiéndole que no me llamara más.

Añade: "La prueba más fehaciente de que se trataba de un espía encubierto en Venezuela, fue que ni Chelique me comentó jamás el asunto, ni el conspicuo personaje volvió a aparecer más nunca. La tercera experiencia fue, con mucho, más delicada, comprometida y riesgosa que ninguna otra, porque involucraba hasta el intento de asesinato del entonces presidente Caldera, en su segundo mandato. Pero esa amerita otro párrafo aparte". Realmente, ese intento para la planificación del asesinato del presidente Rafael Caldera, el cual analizaremos en una próxima entrega, es muy parecido a lo que le sucedió a Diógenes Escalante, cuando en un homenaje que le hacen en un famoso hotel de Caracas lo envenenan, lo vuelven loco, para que posteriormente proceder con el objetivo, preparado por Rómulo Betancourt, que no era otro que darle un golpe de Estado al presidente Isaías Medina Angarita…



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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