Los problemas de Cuba no son (sólo) humanitarios

La mayoría de los países que ayudan o se proponen ayudar a Cuba, expresan que es por razones puramente humanitarias, porque las medidas de Trump afectarán gravemente la vida de todo el pueblo cubano. Se excusan así para que no los vaya a castigar el loco que maneja el mundo.

Sobre el particular, hay que comprender al gobierno de México, pues su economía depende en gran medida del imperio del norte, pues Estados Unidos es su principal comprador por razones geográficas, ya que tienen más de tres mil kilómetros de frontera común. Sin embargo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, le ha dicho muchas veces a Trump que México es un país libre, independiente y soberano, que colabora con Estados Unidos, sobre todo en cuestiones de seguridad y lucha contra el narcotráfico, pero no se subordina.

El día lunes 9 de febrero, México ha enviado a Cuba dos barcos con mercancías que ellos mismos solicitaron, como leche, aceite, productos cárnicos, alimenticios y de higiene. Quedan en puertos mexicanos miles de toneladas de leche en polvo que serán remitidas muy pronto. También la presidenta ha expresado que México no renuncia a enviar petróleo y subproductos del mismo. Vamos a ver cómo se las arregla para hacerlo.

El gobierno de México ha condenando abiertamente la intervención estadounidense en Venezuela, y el aumento del bloqueo a Cuba, realizado ahora por mar y tierra para impedir no solamente la llegada de petróleo a la isla, sino también de alimentos y medicinas. Está clarísimo que los quieren exterminar por hambre (como ese está haciendo en Gaza) y porque se paralice todo el país por falta de combustible: no habrá transporte ni luz ni fábricas ni hospitales ni nada de nada. Eso ya comenzó, ellos mismos lo han dicho.

Quienes conocemos a Cuba y a los cubanos, sabemos que se van a defender como fieras. En la historia mundial ha habido muchas ciudades sitiadas que han resistido heroicamente y han triunfado.

Para no alargarme, sólo me voy a referir a caso más conocido, el de Leningrado: Hitler ordenó sitiar la ciudad para que muriera de hambre. El sitio comenzó el 8 de septiembre de 1941, cuando las fuerzas alemanas cortaron la última conexión terrestre con la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. El asedio duró 872 días, hasta el 27 de enero de 1944. La ciudad sufrió bombardeos constantes, frío extremo y falta de alimentos, combustible y electricidad. Se estima que más de 1 millón de habitantes murieron, principalmente por inanición.

El sitio de Leningrado finalizó el 27 de enero de 1944 con una decisiva victoria soviética tras 872 días de asedio.

Los cubanos son capaces de eso y mucho más.

Se alumbrarán con velas, cocinarán con leña, caminarán decenas de kilómetros porque ya no hay transporte, comerán sapos y culebras. Trump no se da cuenta del fracaso que le espera: esta va a ser la mejor alabanza de lo que puede hacer el socialismo bien entendido.

Recordemos a Playa Girón, la primera derrota norteamericana en América Latina.

Pues bien, muchas de las personas que apoyamos o quisiéramos poder apoyar a Cuba, lo hacemos fundamentalmente por razones políticas, no sólo humanitarias.

Las razones políticas son simplemente que creemos en el socialismo. Y Cuba es uno de los pocos países socialistas que subsistió cuando se cayó la URSS y todos los países del sistema político de Europa del Este.

El que les ganó la guerra a los nazis fue el valiente pueblo ruso, como ya he dicho otras veces.

El socialismo no se cayó en Europa porque fuera malo, sino porque no era un auténtico socialismo.

El socialismo auténtico debe ser el gobierno del pueblo, con lo cual se va creando una conciencia de solidaridad, de respeto por la comunidad y por el otro, el afán de una vida más simple y de amor a la naturaleza. No porque los seres humanos sean siempre buenos, generosos y creativos, sino porque será la única forma de sobrevivir en ese mundo nuevo que tenemos que construir.

Russia warns Cuba fuel situation critical; Havana slams ‘cruel’ US tactics

La democracia en Cuba

Escribo sobre Cuba porque viví más de 6 años asilada allí con mi marido y dos hijos pequeños y conozco bien como son las cosas. Claro que ahora todo es mucho peor, pero he mantenido contactos y también leo.

¿No hay democracia en Cuba? ¿Porque la democracia depende de que se hagan elecciones periódicas y que ganen los que sacan más votos y que los dirigentes vayan cambiando?

No, no es así. En los países con regímenes parlamentarios, los jefes de gobierno pueden durar muchos años si los acompaña la suerte y la salud. Así ha ocurrido en Europa, en Alemania, Italia, España, Países Bajos, Suecia, Austria e Inglaterra, mejor dicho en el Commonwealth.

En Cuba, la Asamblea Nacional del Poder Popular, que es el máximo órgano de poder, elige, de entre sus diputados, el Consejo de Estado y el presidente del mismo. El presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno. El jefe del Gobierno cubano primero tiene que haber sido elegido diputado por la población de su distrito o su barrio.

Me invitaron a visitar una de estas Asambleas: allí cualquier persona mayor de 16 años puede proponer al vecino que le parezca. Se señalan sus méritos y también cualquiera otro vecino puede oponerse. Se vota y se elige. Así va subiendo la elección a Asambleas locales, provinciales y finalmente a la Asamblea Nacional.

Naturalmente, muchos de los elegidos en la base van quedando en el camino. Al final sólo se eligen 612 diputados, que son los mejores. No cobran sueldo porque paralelamente deben seguir con sus trabajos anteriores. Así nunca se alejan del las personas más humildes porque viven y trabajan en el seno del pueblo.

Se podrían dar muchos más detalles sobre este proceso, pero sería demasiado largo. Lo pueden buscar en Internet.

¿Y la tan mentada democracia de Estados Unidos? Muy sencillo y todos lo sabemos; allí el que saca más votos puede perder y el que saca menos, ganar. Esos han sido los casos más famosos en que el que saca más votos populares, pierde. Hay numerosos casos, pero les pongo los más connotados:

Elecciones presidenciales de 1888: Benjamin Harrison vs. Grover Cleveland

Grover Cleveland obtuvo la mayoría del voto popular, pero perdió en el Colegio Electoral ante Benjamin Harrison. Cleveland ganó en el sur, pero Harrison se impuso en el norte y el oeste, obteniendo 233 votos electorales frente a los 168 de Cleveland. Este caso estuvo marcado por denuncias de fraude.

Grover Cleveland obtuvo la mayoría del voto popular, pero perdió la presidencia en el Colegio Electoral ante Benjamin Harrison.

Elecciones presidenciales de 2000: George W. Bush vs. Al Gore

El caso de 2000 es uno de los ejemplos recientes más discutidos de la discrepancia entre voto popular y voto electoral. Al Gore, el candidato demócrata, superó al republicano George W. Bush en el voto popular por más de 500.000 votos. Sin embargo, la elección se decidió en el estado de Florida, donde, tras un estrecho recuento y diversas demandas judiciales, Bush fue declarado vencedor por solo 537 votos. La Corte Suprema intervino finalmente y resolvió el caso en favor de Bush, quien obtuvo 271 votos electorales frente a los 266 de Gore, sellando uno de los resultados más controvertidos de la historia reciente.

Elecciones presidenciales de 2016: Donald Trump vs. Hillary Clinton

En 2016, la ex-secretaria de Estado y candidata demócrata Hillary Clinton ganó el voto popular con casi 2,9 millones de votos más que Donald Trump. Sin embargo, Trump se aseguró la presidencia al obtener 304 votos electorales frente a los 227 de Clinton, tras ganar en estados clave como Pensilvania, Michigan y Wisconsin. Esta victoria volvió a encender el debate sobre el Colegio Electoral, pues muchos cuestionaron la representatividad de un sistema que permitió este desenlace.

Y lo peor es que esta gente le quiere dar a Cuba y a todos nosotros, lecciones de democracia.

Médicos cubanos continúan misión solidaria en Islas Turcas y Caicos | Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

Medicos cubanos en misiones solidarias...

Los derechos humanos en Cuba

Dicen muchos, incluso lo llegó a decir doña Jeannette Jara, que Cuba no es un país democrático, vaya a saber por qué.

Pura ignorancia es sostener eso, pura mala fe. En Cuba no sólo se respetan los derechos humanos sino que se aplican en la práctica más que en muchos países del mundo. Bueno esto ya lo he dicho muchas veces y no me voy a privar de repetirlo para los que no saben.

Fíjense que el artículo 1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone entre otras cosas, que todos los seres humanos deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Yo no lo respeto porque no tengo sentimientos fraternales hacia la gente de derecha que ataca a Cuba sin conocerla y especialmente contra el monstruo el norte que se cree dueño del planeta Tierra.

Y sí, los cubanos son muy fraternos y generosos y no le preguntan a uno qué postura política tiene.

Nosotros fuimos exiliados de izquierda, pero van o iban muchos turistas y a todos los trataban amablemente, les daban información sobre los lugares a visitar y les ayudaban en lo que fuera..

Y don Aldo pretende que haya prensa libre, que cada uno pueda escribir lo que le dé la gana y publicar lo que le dé la gana.

¿No hay diarios de oposición? Claro que no, porque no se permiten. ¿Y por qué no se permiten? Pues porque Cuba es un pequeño país sin mayores recursos, que se encuentra en guerra contra la potencia más poderosa del mundo. Todos sabemos que Cuba está bloqueada por los yanquis, que no comercian con ella ni la dejan comerciar con ningún otro país. Todo el mundo sabe que ahora los quieren matar de hambre y mantenerlos a oscuras, se hicieron cientos de intentos de asesinar a sus dirigentes y los trataron de invadir en Playa Girón.

¿Esa guerra la inició Cuba? No, la iniciaron los yanquis y la han continuado hasta ahora. ¿Un país en guerra debe permitir periódicos del enemigo? ¿En Inglaterra se permitían periódicos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial? Claro que no.

¿El único derecho humano importante es que haya un diario de oposición? ¿En Chile hay diarios de oposición impresos? No, al Clarín no le han querido pagar para que no salga impreso, Punto Final se tuvo que acabar por falta de fondos. Todo el avisaje fiscal se lo siguen dando al Mercurio y a COPESA. ¿Entonces?

Pues hay mucho otros derechos humanos que no sólo se respetan en Cuba, sino que se aplican:

el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho al trabajo y muchos más. Hay tribunales laborales para dirimir cualquier conflicto de este tipo, lo puedo asegurar porque trabajé seis años en el Ministerio del Trabajo y los conocí. También hay tribunales penales para casos de faltas o delitos.

Aquí los enumero a la rápida porque ya los he explicado anteriormente:

La mayor parte del presupuesto se destinaba a servicios sociales (educación, salud, etc.), ahora no se sabe, porque ni luz hay.

Tienen el mejor sistema educativo de América Latina. Apenas triunfó la revolución hicieron una enorme campaña de alfabetización. La mayoría de los alfabetizadores eran jóvenes estudiantes, conocí a una chica chilena que trabajó en eso. Algunos fueron asesinados por los batistianos, pero ya no hay analfabetos en Cuba.

Todo el mundo estudia algo, el que es técnico quiere ser profesional, el que tiene un título estudia para doctor, la secretaria de mi oficina estudiaba idiomas, etc.

Siempre ha habido 20 estudiantes por docente, pero ahora, debido al bloqueo es difícil mantener esas cifras.

Su sistema de salud es ejemplar. Mientras yo vivía allá, había un doctor o doctora en cada barrio o conjunto de 6 departamentos, que nos visitaba regularmente a domicilio.

Se gradúan miles de médicos cada año y van a ayudar a otros países. En México hay ahora más de 3600 excelentes médicos cubanos trabajando en lugares remotos

Cuba ha sido históricamente reconocida por tener una de las tasas de mortalidad infantil más bajas de América Latina y del mundo, situándose a menudo en niveles comparables a países desarrollados.

Han creado cuatro vacunas contra el cáncer Es el primer país que ha eliminado la transmisión del VIH de madre a hijo. Y muchas cosas más, como el deporte y el arte; el ballet, la música, etc.

El fruto más hermoso de la revolución cubana es que ha puesto el acento en la transformación ética de la sociedad. Es muy difícil encontrar a otro pueblo que sea capaz, como el cubano, de renunciar a su propio pan para aliviar el hambre y la necesidad de sus hermanos en lejanas tierras.

Y ese es el país que ahora Don Aldo quiere aniquilar por hambre y sumir en la oscuridad. Pero no lo logrará porque el pueblo cubano brilla con luz propia y transmite su luz al resto del mundo.

Mujeres de Cuba

En Cuba, en los años setentas, la mayoría de las mujeres no trabajaba. Ahora sí, entre los médicos y trabajadores de la salud hay más mujeres que hombres. Pero les voy a contar mi experiencia de aquella época, para que vean que Cuba progresa y progresa.

Una vecina

Me acuerdo de mi vecina Caridad, una mujer muy guapa y muy simpática, casada con un obrero del matadero, que me decía: "Margarita, yo esto lo defiendo hasta con las uñas. Porque si no fuera por la revolución, mis hijas serían empleadas domésticas como lo fui yo, o quizás serían prostitutas".

Ella tenía dos hijas muy lindas, una era médico y la otra estudiante de economía.

Pero Caridad no trabajaba porque el marido no la dejaba. En aquella época, por el año 75, el machismo todavía campeaba en Cuba. El hombre llegaba del trabajo, se sentaba y gritaba "Vieja, la comida". Y Caridad tenía que correr a atenderlo.

Pero ella sabía que a sus hijas no iba a pasarles lo mismo, y así ha sido.

La traductora

Los cubanos hablan el castellano tan mal –se comen la mitad de las palabras– que uno supone que no pueden hablar bien ningún idioma. Pues no es así.

Yo trabajaba en el Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social, al que llamábamos simplemente "El Ministerio"

A veces invitaban a un ruso a que nos diera una conferencia en su idioma sobre temas laborales o lo que fuera.

Y había una compañera –Marta– que trabajaba ahí mismo en nuestro ministerio, que hacía la traducción simultánea. Traducía tan rápido y tan bien, improvisando –ya saben que la traducción simultánea es muy difícil– que parecía que iba más adelante que el conferenciante, que lo iba correteando, que el discurso se lo estaba inventando ella.

Pero por supuesto que no era así, porque varios de los oyentes entendían el idioma ruso. Cinco idiomas había aprendido esta compañera en Cuba, sin tener que viajar a ninguna parte.

Además, Marta dirigía nuestro sindicato.

La asesora

En el ministerio había varios asesores rusos que nadie sabía muy bien qué hacían y yo sospecho que nada muy importante.

Pues una de ellos era una muchacha joven –nunca supe su especialidad– preciosa, una rubia despampanante que parecía una actriz de cine. Se llamaba Irina.

Pero cuando esta chica caminaba por un ancho pasillo todo el mundo se alejaba. Cuando iba a tomar el ascensor, todos le daban la pasada y lo tomaba ella sola.

Irina tenía la virtud de producir el vacío a su alrededor. ¿Y a qué se debía este extraño fenómeno? Había una razón muy clara, pero nadie se la decía.

Es que Irina no usaba desodorante. Tenía un olor a transpiración tan fuerte, que impregnaba muchos metros a la redonda. Todos le huíamos.

Pobrecilla, se habrá preguntado a qué se debía este rechazo y nunca nadie se atrevió a decirle nada.

Nancy, nuestra secretaria

Nancy, una rubia de ojos verdes pero bastante pasada de peso, escribía en una máquina mecánica. Todavía no existían máquinas eléctricas o en Cuba no las había.

Nancy usaba papeles de calco –tampoco había fotocopias– de modo que si uno viajaba, lo único que ella encargaba eran esos papelitos blancos embadurnados de tiza. Quizás los jóvenes no sepan de qué estoy hablando, pero los mayores me entenderán.

Y otra cosa: se escribía con lápiz de grafito por los dos lados de la hoja. Todos los útiles de escritorio eran muy escasos, allí aprendí a ahorrar.

Además, el marido de Nancy, que era militante del Partido, no la dejaba ir a reuniones del sindicato, porque era muy celoso.

Pues en la Cuba de los años 70 subsistían costumbres muy antiguas, a veces uno se sentía en la España del siglo XIX. Curioso ¿verdad? Pero así era en muchos aspectos. Será porque ellos tenían a España muy cerca, se habían independizado prácticamente cien años después que el resto de Latinoamérica.

Nancy era también la jefa de la Milicia del Ministerio.

Un día llegó un oficio que decía que todo trabajador que se quedara en la oficina fuera de las horas de trabajo, tenía que advertírselo a la Milicia por escrito. ¿Cuál era la razón? No tengo idea.

Era día sábado. Yo estaba sentada momentáneamente cerca de Nancy, a la entrada del Ministerio porque había cumplido mi turno de la milicia esa noche.

Entonces aparece Francisco (Panchito), uno de los tres Viceministros que había en el Ministerio, acompañado de varias personas.

Intenta subir a su oficina y Nancy busca en los papeles que tenía encima del escritorio y le dice:

-No tengo ningún oficio tuyo.

-Bueno, Nancy, pero me conoces ¿no?

-Sí, pero no hay oficio. Además vas con personas extrañas.

- ¿Acaso soy un saboteador, voy a poner una bomba? Las personas extrañas son el Ministro del Trabajo de Francia y sus acompañantes.

La discusión siguió mucho rato, pero Nancy fue inflexible y Panchito se tuvo que irse furioso y avergonzado, con sus invitados franceses.

Yo, para mis adentros, pensaba: "Esto es absurdo, mañana se va a armar tremendo escándalo. Pobre Nancy".

Al otro día, la Dirección Máxima de la Milicia felicitó a Nancy por su conducta revolucionaria ejemplar.



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