No wars, no ICE, no Kings

Lo que está sucediendo en el "paraíso" estadounidense tiene desconcertado a los adoradores del fetiche del norte, su fe entró en un estado de conmoción profundo, buscan explicación y se preguntan qué clase de herejía cometieron para acarrear tales sufrimientos; aquellos que escaparon de la tierra fecunda, la del "rojo" fuego, y llegaron al suelo proto-prometido, se encuentran ahora en total perplejidad; creyeron haber alcanzado la salvación con la bendición del cielo de "las barras y las estrellas" y, ahora, se sienten aprisionados entre sus barrotes.

Para llegar hasta esta condición, sólo necesitó que una sola deidad se embriagara, creyera poseer el poder de todos los dioses y comenzara una purga entre sus seguidores ficticios, donde la pureza de sangre es la primera condición para el "ser" devoto, no acepta falsos adoradores, ni fieles oscuros: más por su piel que por su alma; pero el todo poderoso "se muerde la cola": él es blanco, bueno más bien naranja, pero en su ADN están camufladas proteínas de naturaleza fatal, es hijo de un simple mortal que se escurrió por la frontera mediante actos ilegales, revistiéndose de una nueva epidermis; no obstante, su carne y sus huesos son de mutante.

Pero el "clown" mayor no está solo en su circo, los zombis blancos lo veneran y siguen sus órdenes dócilmente violentas, cumplen sus deseos como si el "cara pálida" fuera el nuevo führer, estos fervientes defensores del nuevo orden se posicionan por encima de las enmiendas, de jueces, del pueblo mismo, estos neo inquisidores persiguen en todos los escondite a los que se atreven a ser "soñadores" de una nueva tierra que no les fue prometida; los sacerdotes del ICE, el nuevo KKK en su grotesca versión: contra Níger, Latinos y originarios, carecen de escrúpulos, de ética, solo cumplen con la ley moral del acabamiento de vidas; sobre todo, la de los vivientes que no son considerados sujetos, pero sí son calificados de: flojos, despreciables, feos, ladrones del bienestar, parásitos de los privilegios blancos.

Pero esta metamorfosis no es sólo del "hacedor", algunos de los muchos que ahora son perseguidos por el tío, también están inoculados con el mismo virus, reniegan de la tierra que los parió de entre los mortales y abrazan una naturaleza divina que jamás será genuinamente aceptada por no tener tatuado el sello del mercader, siempre serán despreciables por más que se esfuercen por ser "Rubio" renegando de su origen egeo y, como en un carnaval, se disfrazan de arlequín, son sólo bufones fúnebres que causan dolor, reproducen y justifican la destrucción del dequisiado.

Los que habitan aquel lado, "la trumpedad" los tiene paranoicos, esquizofrénicos y disociados, se sienten perseguidos, acosados, expulsados y, como modernísimos "prometeos", son encadenados y devueltos a sus antiguos lares para que sus hígados sean devorados, cada día, por los congéneres a quienes renegaron jurando que jamás se revestirían de esa piel "abyayalada" que tanto detestan y de la cual se habían descamado. Pero aquí están de vuelta con su "sueño americano" aniquilado, sin comprender que nunca los aceptaron como partes de ellos: puros y grandiosos; los otros, quienes se quedaron, la zozobra los consume y son perseguidos cual anatemas del sistema, a estos los quieren congelar como pescado muerto.

Pero los de allá no están solos. Ya los de acá, los que no pudieron convertirse en tránsfugas, pero idolatran a distancia, añoran ser subsumidos, aceptados, invadidos y bombardeados no importa a quienes de su propia carne asesinen: "que los maten a todos" es su grito de guerra, con tal sean anglos quienes asuman la autoridad de sentenciar "quien vive o quien muere", el qué hacer con la tierra, con los recursos, con el aire, el agua y sobre todo con el oro negro y los metales extraños. Estos miméticos adoran, admiran a este megalómano quien dice ser dueño del aliento y de todo lo que se encuentre en su mal llamado patio trasero.

Es un despojarse de toda vestimenta propia para cubrir al rey desnudo con la única condición que este les abra las puertas de su templo; estos timoratos, hace apenas días, lloraban por doquier ya que el mini-zeus los despreció, renegó de ellos y también humilló a su guía, a su lumbrera, a la "nobel de la parca", quien en este momento se arrastra a los pies de los repudiados republicanos buscando el perdón como un ángel caído en desgracia, todo no más porque la "diva" osó robarle el galardón, su reconocimiento como el más brutal y funesto de este mundo estupidizado por el afán de acumular riquezas.

Al parecer, ni la corte de las alturas, ni los jueces federales, ni los rusos, ni los chinos, ni los árabes, ni la UE, al parecer no hay fuerza humana que detenga al mini-dios; este terrorista insulta, amenaza, invade, viola a menores, sustrae los recursos de los pueblos del sur global, insinúa y avanza hacia la guerra total del todo por el todo, su objetivo final es convertir a los pueblos de la invención llamada América en la nada, en cero, en el vacío absoluto; para sí, sólo son dignas las riquezas explotables y exportables para alimentar su cuerpo adiposo y quien, como ególatra, no quiere ver ni a mulatos, ni a moscovitas y menos al mandarín lambuceando su manjar exclusivo.

Pero ¡oh sorpresa! hay rebelión de las masas en el vientre del monstruo, son millones los fiables quienes hasta no hace mucho elevaron al "plasmador" a las alturas del poder, hoy por hoy se retuercen, caminan, protestan y queman sus símbolos en señal de rechazo; de la misma forma, se unen a esta lucha los fantasmas que pululan a lo largo y ancho del territorio cristobalizado, invadido, saqueado y que por más de 500 años aún exprimen, ahogándolo en miseria y atraso a lo largo y ancho de este y que "nuevo mundo", lo que en otrora no era más que un paraíso "divino" habitado por los verdaderos "Eva-Adanes" a quienes debemos resignificar y dignificar.

Sólo el pueblo norteño junto con propios y extraños de los cuatros puntos cardinales, en pie de lucha y desde sus recintos amurallados con la fortaleza ética por la vida, poseen el poder de enderezar este entuerto fatal, es la única forma de neutralizar a esta figura "rutilante" de mechones amarillos, quien se ha vuelto sobre la yugular de los humanos con una ceguedad brutal; solo así, se puede paralizar y quebrar el aniquilamiento que ejecutan aquellos que se sienten límpidos, los obedientes al grito de "Ares", los cubiertos de hielo que azotan, persiguen y matan a la población, los que ahogaron el grito de la inocente, quienes asesinan a los defensores de los acogidos; sólo aquellos, que se nutran y se revistan de una nueva espiritualidad sin quebrarse, resistiendo y luchando fuera y en las arterias de aquello que divide, son los "imprescindibles", los únicos capaces de revertir este firmamento sin luz, acabando definitivamente con el tumbaito del mini-dios que sufre de narcisismo maligno.

HACIA LA CONFEDERACIÓN DE NACIONES LIBRES ¡LA LUCHA SIGUE..!



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