23 de enero de 2026.- El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil cumplió sus 42 años de trayectoria el pasado jueves 22 de enero, consolidado como una de las organizaciones populares más influyentes de Brasil. Desde su fundación oficial en 1984 en Cascavel, municipio brasileño ubicado en la región oeste del estado de Paraná, el movimiento ha transformado la lucha por el acceso a la tierra en un proyecto integral de desarrollo sostenible.
En este sentido, impulsa una alternativa económica basada en la agroecología, la justicia social y la soberanía alimentaria, produciendo alimentos saludables libres de agrotóxicos. A lo largo de estas cuatro décadas, el MST ha construido un legado que combina la resistencia política con un sistema de cooperación productiva.
El movimiento se ha posicionado como el mayor productor de arroz orgánico en toda América Latina, un logro alcanzado gracias al trabajo de más de mil familias en la región de Porto Alegre. Esta capacidad productiva se sustenta en una red de 185 cooperativas, 120 agroindustrias y casi dos mil asociaciones que gestionan cadenas de suministro de café, leche y hortalizas, demostrando que la agricultura familiar es una alternativa viable y eficiente frente al modelo del agronegocio convencional.
El impacto del movimiento trasciende los campos de cultivo y se extiende a la transformación social a través de la educación y el cuidado del medio ambiente. Con dos mil escuelas públicas construidas en sus asentamientos, el MST garantiza estudios a unas 200.000 personas y ha alfabetizado a más de 100.000 brasileños.
Asimismo, su compromiso ecológico se materializa en el plan de plantar 100 millones de árboles en todo el país, de los cuales ya se han contabilizado 25 millones. Esta visión educativa y ambiental es, para líderes como Vânia Ferreira, una verdadera “escuela de vida” que forma ciudadanos comprometidos con la dignidad humana.
La estructura organizativa del MST se destaca por su carácter democrático y la paridad de género, asegurando que hombres y mujeres participen por igual en la toma de decisiones en todos los niveles. Esta cohesión interna permitió al movimiento desplegar una red de solidaridad masiva durante la crisis sanitaria de la Covid-19, donando nueve mil toneladas de alimentos a familias vulnerables en las zonas urbanas.
Actualmente, con 450.000 familias asentadas y otras 100.000 en campos repartidos en 24 estados, el movimiento continúa utilizando la ocupación de tierras improductivas como una herramienta legítima para cumplir la función social de la propiedad establecida en la Constitución brasileña.
La celebración de este aniversario culmina este viernes 23 de enero en Salvador, Bahía, con la clausura del XIV Encuentro Nacional. Durante el evento se realizará un acto político que contará con la participación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, junto a ministros y gobernadores, para debatir los desafíos de la reforma agraria en el contexto de las actuales crisis climática y alimentaria.
Este encuentro reafirma que la lucha del MST, lejos de ser un hecho aislado, es una posición permanente en defensa de la vida y un modelo de desarrollo que prioriza el bienestar colectivo sobre el lucro de las grandes empresas tecnológicas.