Las paradójicas alabanzas del imperio a la presidenta encargada

"El elogio del imperio es siempre la confirmación de una traición al pueblo."

La dialéctica del imperialismo estadounidense ha perfeccionado, a lo largo de las décadas, una capacidad asombrosa para la disonancia cognitiva. Como observadores desde la trinchera del derecho internacional y la soberanía nacional, no podemos pasar por alto el giro narrativo que hoy inunda las redes sociales y las cancillerías del Norte. Es, por decir lo menos, una paradoja sangrienta.

Resulta cínico, cuando menos, que el Departamento de Estado califique hoy de "líder fuerte e inteligente" a quien encabeza una gestión nacida del asalto a la institucionalidad. La memoria de los pueblos no es tan volátil como un feed de Twitter. Mientras el discurso oficial de Washington busca lavar la imagen de la "presidenta encargada", la realidad en el terreno cuenta una historia de criminalización y violencia:

El secuestro de la pareja presidencial: Un acto que viola flagrantemente el Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas y los principios más básicos de la inmunidad soberana.

El costo en vidas: Más de 80 asesinatos registrados en el marco de la toma del poder, una cifra que los grandes medios occidentales convenientemente omiten bajo el manto de "costos de la transición".

Lo que llama poderosamente la atención es el ensañamiento contra los pilares del desarrollo autónomo venezolano. No se trata solo de política; es un ataque al corazón científico y social del país:

  1. La destrucción del IVIC: Desmantelar el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas no es un error táctico, es un objetivo estratégico. El imperio no tolera la ciencia soberana en el sur global.

  2. El sabotaje sanitario: La quema y destrucción de almacenes repletos de medicinas (en un contexto de asedio económico) constituye un crimen de lesa humanidad que busca doblegar al pueblo por hambre y enfermedad.

Para Washington, una líder es "inteligente" solo cuando su inteligencia sirve para facilitar la entrega de recursos naturales, a cambio de la reducción de las sanciones petroleras y la "fuerza" que le atribuyen es porque tiene el respaldo popular y de las fuerzas armadas, para lograr mantener la estabilidad institucional y la normalidad social.

La estrategia imperial es mantener relaciones amistosas (quieren reabrir su embajada) y comerciales (quieren nuestro petróleo) con Venezuela, a pesar del secuestro de la pareja presidencial, para proteger sus intereses.

La comunidad internacional debe decidir si validará este manual de estilo del neocolonialismo o si defenderá la autodeterminación que hoy pretenden enterrar bajo alabanzas hipócritas.

 


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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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